
Vía lostph :)
Eternal sunshine of the spotless mind.
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Cuando vengas a buscarme con la guadaña,
quedará muy poco que puedas llevarte.
Levántate y lucha: ésta es tu pelea
«Pero los proles, si pudieran darse cuenta de su propia fuerza, no necesitarían conspirar. Les bastaría con encabritarse como un caballo que se sacude las moscas.
Si QUISIERAN PODRÍAN DESTROZAR EL PARTIDO mañana por la mañana. Desde luego, antes o después SE LES OCURRIRÁ.»

George Orwell, 1984
Dícese de la conversación que mantiene el ejecutivo encorbatado con el yuppie agresivo mientras, hombro con hombro, marcan su territorio meando en sus respectivosesquinasurinarios y se miden visual, verbal y metafóricamente las pollas.
Creo que jamás he presenciado nada más esclarecedor que esta escena en el mundo de los adultos, y me recuerda que, por muy evolucionados que nos creamos, en el fondo no somos más que mamíferos miedosos jugando a ser depredadores.
«El episodio de nuestro flamante ministro de industria "abriendo al estudio" la "tasa Google" - ya saben, eso de que los buscadores y las redes sociales tienen que pagar a las telecos - no es sino el enésimo ejemplo de la insoportable ausencia de una idea de internet en nuestra clase política. Si lo peor de las declaraciones de Alierta sobre Telefónica y la neutralidad de la red eran que constituían la renuncia de Telefónica a competir en lo que aportación de valor se refiere y dedicarse a amenazar con sustraer el que ahora aportan, lo peor de las de Miguel Sebastián es que reflejan la verdadera posición que nuestra clase política - al menos la parte que está en condiciones de decidir - adopta respecto a internet: manosear y utilizar algo que es meramente instrumental para la coyuntura del momento.
¿Que hay presión internacional, de la industria de los contenidos y de parte de los artistas? No hay problema con que en internet haya menos derechos; ¿que la gente protesta y vemos que podemos peder voto joven? hacemos un apaño sobre los derechos en internet; ¿que las telecosganan menos dinerocrecen menos que Google y amenazan con que no despliegan más redes y no se cumplen nuestras promesas electorales? Tampoco hay problema en amenazar la neutralidad de la red. No hay ni programa, ni idea, ni visión, ni estrategia... nada contra lo que podamos argumentar, sobre lo que discutir o luchar. Tanto el partido en el poder como la mayoría de la oposición se posiciona respecto a internet "al tun tun", con un discurso que habla mucho de "innovación, cambio tecnológico, ordenadores en los colegios"... de todo aquello que pueda sonar popular, pero que cuando llega la hora de hablar de derechos en internet se demuestra terriblemente vacío.
Claro que hay gente en los partidos que sabe del valor de la neutralidad de la red, pero son los menos y parecen destinados al rol de "el que nos explica como vamos a salir más en las redes sociales". Mientras, el ministro Sebastián sitúa a España liderando una guerra que no es contra Google (al que habría que meter mano, pero no precisamente para llenar el bolsillo de las telecos sino para aumentar la competencia y la transparencia en el sector de la publicidad online) sino contra el modelo que permite que internet no sea propiedad de unos cuantos. Lo hace con argumentos sumamente falaces, como el de que gracias a que Google pague a Telefónica bajará el precio de la conexión a internet. No es cierto, los precios no bajan porque las empresas tengan más ingresos, bajan porque las empresas tienen más competencia, algo que el ministerio del señor Sebastián no parece capaz de lograr en el sector de los ISP en España.
Uno mira el programa de Obama sobre internet y tecnología, lo compara con la realidad local y acaba preguntándose si el relevo generacional que necesitamos en este país en lo que a políticas y tecnología llegará a tiempo de salvarnos de todos los incendios que nuestros actuales políticos parecen dispuestos a crear.»
Visto en Error500
«[...] Según pensaba Aldous Huxley la evolución había formado nuestros cerebros de tal modo que sirvieran como filtros que tamizaban una gran cantidad de material que no nos resulta de auténtica utilidad en nuestra diaria lucha por el pan. Visiones, experiencias místicas, fenómenos psíquicos tales como mensajes telepáticos de otros cerebros y todo tipo de cosas por el estilo fluirían eternamente dentro de nosotros de no ser por la acción de lo que Huxley llamó, en un libro breve titulado Cielo e infierno, la "válvula de reducción cerebral". ¡Demos gracias a Dios por la válvula de reducción cerebral! De no haberla desarrollado, constantemente nos distraerían escenas de increíble belleza, penetraciones espirituales de una grandeza abrumadora y contactos mentales abrasadores y absolutamente sinceros con los demás seres humanos. Afortunadamente, el funcionamiento de la válvula nos protege - a la mayoría de nosotros - de tales cosas, y somos libres para vivir nuestras vidas cotidianas como mejor nos convenga.
Por lo que parece, algunos de nosotros nacemos con válvulas defectuosas. Me refiero a artistas como Bosch o El Greco, cuyos ojos no veían el mundo tal y como se presenta ante nosotros. Me refiero a los filósofos visionarios, los extáticos y los que alcanzan el nirvana; me refiero a los miserables y extraños parásitos que pueden leer los pensamientos de otros. Mutantes, todos nosotros. Mutaciones genéticas.
Sin embargo, Huxley creía que utilizando diversos medios artificiales, se podía efectuar el buen funcionamiento de la válvula de reducción cerebral, con lo cual los mortales comunes podían tener acceso a los datos extrasensoriales habitualmente sólo vistos por los pocos elegidos. Pensaba que las drogas psicodélicas producen este efecto. Sugirió que la mescalina interfiere en el sistema enzimático que regula el funcionamiento del cerebro y, al hacerlo, "reduce la eficiencia del cerebro como instrumento para concentrar la mente en los problemas de la vida en la superficie de nuestro planeta. Esto... según parece, permite que entren en la conciencia ciertos tipos de sucesos mentales normalmente excluidos dado que no poseen valor de supervivencia. La enfermedad o la fatiga pueden originar intrusiones análogas de material inútil desde el punto de vista biológico, pero con valor estético y a veces espiritual. También puede llegarse a lo mismo mediante el ayuno o mediante un período de confinamiento en un lugar oscuro y de silencio absoluto".
A partir de su propia experiencia, David Selig puede decir muy poco acerca de las drogas psicodélicas. Tan sólo tuvo una experiencia con ellas, y no fue feliz. Eso ocurrió en el verano de 1968, cuando vivía con Toni.
Aunque Huxley tenía en alto concepto las drogas psicodélicas, no las consideraba el único medio de acceso a la experiencia visionaria. El ayuno y la mortificación física también conducían a esa experiencia. Escribió sobre místicos que "utilizaban con regularidad el látigo de cuero anudado o incluso de alambres de hierro. Estas flagelaciones eran el equivalente de importantes intervenciones quirúrgicas sin anestesias, cuyos efectos en la química orgánica del penitente eran considerables.
Durante la flagelación misma, se liberaban grandes cantidades de histamina y adrenalina; y cuando las heridas resultantes comenzaban a supurar (como sucedía prácticamente con todas las heridas antes de la era del jabón), diversas sustancias tóxicas, producidas por la descomposición de las proteínas, se introducían en la corriente sanguínea. Pero la histamina produce un choque que afecta tan profundamente a la mente como al cuerpo.
Además, en grandes cantidades, la adrenalina puede causar alucinaciones, y se sabe que algunos productos de su descomposición producen síntomas semejantes a los de la esquizofrenia. Con respecto a las toxinas de las heridas, producen trastornos en los sistemas enzimáticos que regulan el cerebro y reducen su eficiencia como un instrumento para salir adelante en un mundo donde, desde el punto de vista biológico sobreviven los más aptos. Esto explicaría los motivos por los que el Cura de Ars solía decir que, en los días en que tenía plena libertad para flagelarse sin misericordia, Dios no le negaba nada.
En otras palabras, cuando el remordimiento, el odio a uno mismo y el miedo al infierno liberan adrenalina e histamina, y cuando las heridas infectadas liberan proteínas descompuestas en la sangre, la eficiencia de la válvula de reducción cerebral disminuye y entran en la conciencia del asceta aspectos desconocidos de la "Mente Libre", incluidos fenómenos psíquicos, visiones y, si se está filosófica y éticamente preparado para ello, experiencias místicas".
Remordimiento, odio a uno mismo y miedo al infierno. Ayuno y oración. Látigos y cadenas. Heridas supurantes. Cada uno con su propio viaje, supongo, y buen provecho les haga. A medida que el poder se va debilitando en mi, a medida que muere el don sagrado, acaricio la idea de tratar de revivirlo a través de medios artificiales. ¿Ácido, mescalina, psilocibina?
Creo que no me gustaría volver a eso de nuevo. ¿Mortificación de la carne? Eso me parece obsoleto, como revivir las Cruzadas o usar polainas: algo que simplemente es inadecuado para 1976. De todos modos, dudo que pudiera llegar muy lejos con la flagelación. ¿Qué me queda entonces? ¿Ayuno y oración? Supongo que podría hacer ayuno. ¿Oración? ¿A quién? ¿A qué? Me sentiría realmente tonto. Querido Dios, devuélveme mi poder. Querido Moisés, por favor, ayúdame. Nada más que tonterías. Los judíos no rezan para pedir favores, porque saben que nadie responderá. Entonces, ¿qué me queda? ¿Remordimiento, odio hacia mí mismo y miedo al infierno? Esas tres cosas ya las tengo y no me sirven de nada. Es preciso probar otra forma de estimular el poder para que reviva. Inventemos algo nuevo. ¿Flagelación de la mente, quizá? Sí. Lo probaré.
Sacaré los garrotes metafóricos y me castigaré. Flagelación de la mente dolorida, debilitada, palpitante, que se va desintegrando. La mente traicionera y detestable.
Pero, ¿por qué quiere David Selig recuperar su poder? ¿Por qué no dejar que vaya desapareciendo? Siempre ha sido una maldición para él, ¿no es cierto? Lo ha aislado de sus semejantes y lo ha condenado a vivir una vida sin amor. Déjalo en paz, David. Deja que desaparezca. Deja que desaparezca. Pero, sin el poder, ¿qué eres? Sin ese único medio de contacto vacilante, caprichoso e insatisfactorio con ellos, ¿cómo podrás tocarlos? Para bien o para mal, tu poder te une a la humanidad, es la única forma de unión que posees: no puedes tolerar la idea de renunciar a él. Admítelo: amas y desprecias este don tuyo. A pesar de todo lo que te ha hecho, temes perderlo. Aunque, sabes que la lucha es inútil, lucharás por aferrarte a sus últimos vestigios. Sigue luchando, pues. Vuelve a leer a Huxley. Si te atreves, prueba con ácido. Prueba la flagelación. Al menos, prueba el ayuno. Muy bien, el ayuno. Decididamente no al guisado chino, ni al rollo de carne y verduras picadas. Coloquemos una hoja nueva en la máquina de escribir y pensemos en Odiseo como símbolo de la sociedad. [...]»
Robert Silverberg, "Muero por dentro"
"[...] El hombre moderno está encadenado por la red de normas y regulaciones, y su condena depende de las acciones de personas remotas a ellos en cuyas decisiones no pueden influir. Esto no es accidental o el resultado de las arbitrariedades de arrogantes burócratas. Es necesario e inevitable en cualquier sociedad tecnológicamente avanzada. El sistema, con objeto de funcionar, TIENE QUE regular el comportamiento humano de cerca. En el trabajo, la gente tiene que hacer lo que le digan que haga, de otra manera la producción sería arrojada al caos. Las burocracias TIENEN QUE estar organizadas de acuerdo con reglas rígidas. El permitir algún ingenio personal sustancial a los burócratas de nivel bajo desorganizaría el sistema y llevaría a cargos de injusticia debido a las diferencias en la manera individual en que ejercerían su ingenio. Es verdad que algunas restricciones de nuestra libertad se podrían eliminar, pero HABLANDO EN GENERAL la regulación de nuestras vidas por parte de grandes organizaciones es necesaria para el funcionamiento de la sociedad tecnológico-industrial. El resultado es un sentimiento de impotencia por parte de la persona media. Puede, sin embargo, que las regulaciones formales tiendan a ser reemplazadas por herramientas psicológicas que nos hagan querer hacer lo que el sistema requiera de nosotros (propaganda, técnicas educacionales, programas de «salud mental», etc.)."
Párrafo 114 de "La sociedad industrial y su futuro"

»[...] Al contrario que los fans de Crepúsculo o Star Wars, los fans de LOST no se adscriben (no nos adscribimos) a ninguna corriente estética clara, ¿Es una serie chic, es una serie para freaks?
La clave del asunto podria estar en una de las propiedades exclusivas de este fenómeno: En esta serie la complicidad argumental pesa muchísimo más que la estética, un desequilibrio mucho más pronunciado que en cualquier otro show. Hasta Twin Peaks, la serie de autor por antonomasia, ofrecía texturas muy por encima de trama. Echad un vistazo a lo que vemos en la sexta de LOST: Decorados de cartón piedra y guerrilleros orientales recién sacados de Golpe en la Pequeña China codeándose con tipos vestidos con buzos setenteros, sacerdotes egipcios, una masa de humo negro que suena como una fotocopiadora rota, chicas sacadas de un anuncio de L'Oreal... ¿Pero qué desbarajuste es éste?
Los que conocemos la serie sabemos que tras este sindios se encuentra el atractivo, esta vez abstracto, de una trama que juega con la belleza de las paradojas, los misterios, las ideas, la lógica extrema y la falta de lógica. Y es que, en este caso, el sacrificio del equilibrio visual ha sido en beneficio de la libertad argumental. El triunfo de una belleza invisible sobre las modas de la puesta en escena. Algo que deberíamos aplaudir... Aunque sólo sea por lo muy acostumbrados que estamos a lo contrario.
El milagro de esta fantástica fealdad se concreta en el fetiche de más éxito de esta serie: El logo de Dharma y su presencia en todo tipo de productos, desde cajas de cereales a latas de cerveza. Un logo que, para ser creíble en sus múltiples aplicaciones ha de formar parte de un diseño apagado, sintético, feo. ¡Dharma es una marca blanca, como Día, Carrefour o Eroski! Fijáos en esa fantástica edición especial de la quinta temporada, una caja que reproduce con brillantez el horroroso diseño del fichero de un curso CCC.
Esa es la razón por la que todos podemos ser fans de LOST. Porque no se esfuerza en seducir a los ojerosos al fondo de la clase que quieren ser vampiros, a los guapos que se sientan al medio y que lo flipan con los musicales o al gafoso de delante que se sumerge en fantasías épicas. Las fiestas en las que no se invita a nadie son las fiestas a las que pueden ir todos.
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor jodidamente grande. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso franco. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida...
¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?
Trainspotting
"Mata a Buddha si Buddha existe en alguna otra parte. Mátalo porque deberías asumir tu propia naturaleza de Buddha".
Shunryu Suzuki


