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domingo, 26 de abril de 2020

Feliz confi-cumpleaños, y bucólico recuerdo al pasado

Exactamente tal día como hoy, hace 40 años el autor de este blog en decadencia nacía en un hospital de Gijón. Hospital que hoy está lleno de pacientes con COVID-19.

Giro curioso de los acontecimientos:
1) Estoy haciendo un curso de Google Analytics para certificarme por temas profesionales
2) En las últimas semanas un video mío de YouTube de hace 6 años (cuando el ébola pasó de visita por Madrid) ha tenido más de 15.000 visitas
3) Revisando mis posts de cine o ciencia ficción de este mismo blog (para ver dónde enlacé este video) he encontrado este otro artículo de exactamente tal día como hoy, hace 10 años:

https://diarioestulticia.blogspot.com/2010/04/la-fuga-de-logan.html

...y no puedo hacer nada más que echar la vista atrás con añoranza, nostalgia, existencialismo... en un momento de la humanidad en el que nuestras peores pesadillas apocalípticas lúbricas (porque, reconozcámoslo, para cualquier frikie que se precie hay un poco de morbo enfermizo en toda esta situación) se están haciendo realidad.

Al contrario que en La fuga de Logan, los que están muriendo hoy no son los que cumplen 30 años. Las personas de riesgo son nuestros padres, tíos y abuelos. Aunque no deja de ser un carrusel tan terrible como el de la película de Michael Anderson.

Como especie, tengo claro que nos extinguiremos haciendo chistes malos y memes de negros con sarcófagos, pero bueno, al fin y al cabo el humor es más necesario que nunca.

sábado, 22 de agosto de 2015

Un cambio de órbita

Tal día como hoy hace diez años empezaba la aventura madrileña que la mayoría conocéis. Fue entonces un tiempo de cambios vitales, en los que empezaba a trabajar por primera vez, me iba a vivir fuera del hogar de mis padres, iba a compartir piso, iba a generar un nuevo y amplio círculo de amigos, iba a mantener mi primera relación sentimental profunda. En definitiva, iba a dar un salto de piñón en la bicicleta de la vida.

Diez años después intuyo otro cambio de piñón... el tiempo dirá si ha sido de subida o de bajada. He vuelto a vivir a Asturias, me he casado, me he comprado coche, he comprado mi primera propiedad inmobiliaria (un garaje para poder añadir un trastero, no os alarméis) y voy a empezar a trabajar en Gijón. Nuevos amigos y viejos amigos, nuevo entorno y viejo entorno, nuevo trabajo pero mismo trabajo.

Como digo, es un cambio de ciclo con varias capas de cebolla. Si rascamos un poco, podremos ver que bajo la capa de cambio se oculta una etapa en la que vuelvo a reencontrarme con muchas cosas de mi pasado. Confío en que se trate de una espiral creciente, en la que a los 360º vuelvo a reencontrarme, y tal vez reconciliarme, con facetas de mi pasado de las que no guardo precisamente el mejor de los recuerdos... pero en una órbita mayor, gracias a las habilidades adquiridas estos últimos diez años para poder ser Consciente, agradecer todos aquellos recuerdos y reconciliarme con ellos, asumiéndolos como parte de un crecimiento vital que me ha hecho llegar hasta donde ahora me encuentro.

Nuevos amigos y viejos amigos: no hay duda de que algunas amistades de Asturias se han enfriado. Algunas de esas amistades son un recuerdo agridulce de un pasado en el que no estaba satisfecho con mi vida. Agrio porque son el recuerdo de aquellas noches pasadas en vela en la que nos dejábamos llevar por la gente, el momento y el alcohol, sin que lo que hacíamos fuese realmente algo que nos gustara. Dulce porque siguen siendo, al menos en mi mente, buenos amigos.

Nuevo entorno y viejo entorno: voy a trabajar en el Parque Tecnológico de Gijón, a escasos trescientos metros de la facultad de Informática donde pasé siete años de mi juventud. También agridulces son los recuerdos de aquellos años: aunque hay cosas de esa época y de esa facultad que recuerdo con desazón, falta de confianza, inseguridad e incluso hastío, no puedo negar que también en aquellos años adquirí muchas habilidades importantes para mi posterior devenir profesional, y reafirmé algunas amistades que siguen siendo importantes en mi constelación de amigos. Incluso conocí a amigos con los que más tarde coincidiría en Madrid, e incluso con algunos de ellos llegué a compartir piso.

Nuevo trabajo y viejo trabajo: con una extraña vuelta de tuerca, vuelvo al mismo trabajo con el que me fui a Madrid (en realidad una gran compañía absorbió a la pequeña compañía con la que me fui a Madrid, y ahora esa gran compañía va a abrir una delegación de consultoría en Gijón). Sin duda éste tal vez sea el reto principal. Salí bastante quemado del mundo de la consultoría, jurando una y mil veces (como en un tango de Gardel) que no volvería a él por nada del mundo. Sin embargo, una oportunidad de retornar a Asturias con un trabajo interesante y con un buen sueldo, no se presenta tan a menudo, así que la balanza se decantó finalmente por el lado de los "pros".

Para manejar todos estos retos de integración, mis herramientas principales van a ser las habilidades de asertividad, inteligencia emocional, gestión del esfuerzo y del estrés y, sobre todo, la Observación Consciente. Cada vez estoy más convencido de que se puede ser feliz en cualquier circunstancia y de que todo lo que nos pasa, tanto lo bueno como lo malo, solo se debe a nuestras creencias y nuestros valores, que determinan nuestra conducta frente al entorno, sea hostil o benigno.

Por otro lado, mi gran bastión en la retaguardia es sin duda mi compañera, Tania, que sé que va a estar ahí para ayudarme en todo lo que pueda.

Porque este cambio de piñón, sin duda, tiene como objetivo comenzar de verdad una nueva vida juntos, construir un Hogar en el que podamos ser felices y ampliar la familia, si Dios quiere, y continuar desarrollándonos en todos los niveles... pero esta vez juntos de verdad. Porque dos naranjas completas hacen mejor zumo que dos medias naranjas o que una naranja sola.

Así que, vomitado todo esto, solo me queda lanzar el grito de guerra paz: ¡Allá vamos Asturias!

sábado, 28 de julio de 2012

Interludio

Entre mis amigos más sarcásticos tengo fama de escribir artículos más melodramáticos que episodios de fin de temporada de Falcon Crest. Artículos más existencialistas que una película de guerra dirigida a cuatro manos por Kubrick y Mallick.
No sé si éste va a ser uno de ellos, pero sentado literal y metafóricamente en un tren, he sentido la pulsión de hacerlo, y de intentar explicar(me) la suspensión del diario de estulticia.
Estoy, por primera vez en mucho tiempo, en un momento de paz conmigo mismo, y no necesito la válvula de escapa que, otrora, suponía.
He encajado en mi nuevo trabajo, y la cantidad de cosas que estoy aportando (y puedo aportar) superan con creces la desazón de trabajar para el enemigo. Además, he conseguido el tiempo para mí mismo por el que siempre he clamado. Efectivamente, como decía Danny Glover en Arma Letal, "era demasiado viejo para esa mierda [la consultoría]".
En ese nuevo espacio he ido explorando nuevos caminos. Clases de inglés (que tengo que retomar), el viaje a Etiopía, el master en Cooperación al Desarrollo... Quizá caminos que no conduzcan a ningún sitio, pero caminos agradables de transitar, en cualquier caso.
Mi vida sentimental transita por un sendero reposado, calmado. Muy lejos de enamoramientos, y más cerca del amor tranquilo, destilado en el cariño y la comunicación. Intentando por todos los medios disfrutar de nuestros sentimientos, sin llegar a ser esclavos de nuestras emociones.
Llevo una semana sin internet por un error administrativo de Ya.com, y no me importa demasiado.
A pesar de que en una semana voy a cumplir junto a Tania uno de mis sueños: recorrer en autocaravana la naturaleza salvaje y exótica de Nueva Zelanda.
A mi vuelta, quizá retoma este blog, quizá lo reinvente en otra cosa, no sé. Pero desde luego, siempre servirá para volcar en él mis pensamientos, aquellos tan íntimos que solo afloran en estos viajes lentos y reconfortantes en tren, rumbo a mi casa. Rumbo a Asturias.
¡Hasta pronto!

domingo, 7 de febrero de 2010

Se acabó el gas

Algún día tenía que pasar.

Después de un par de meses a tope con el blog, en los que he llegado a tener 5 ó 6 artículos planificados con varios días de antelación a su publicación, mi bandeja de salida y mis ganas de escribir están de nuevo a cero.

Es indudable que se trata de un ciclo, en el que cosas como mi visita a Sudáfrica, o las prácticas del master, han influido sobremanera. La primera de una forma positiva, y la segunda como un handicap que está llevando mi resistencia física al máximo. No es fácil salir de currar a las 7 de la tarde y pasarte otras tres horas diarias en un aula, amén de los fines de semana realizando las prácticas.

La nota positiva es que he sacado unas cuantas conclusiones de estas últimas semanas de febril actividad en el blog:

1) Como un buen amigo me dijo una vez, el amarillismo vende mucho. A pesar de haber publicado en enero de 2010 un promedio de un artículo cada dos días, paradójicamente ha disminuido un 3% el número de visitas a la página. Es cierto que estoy siendo un poco injusto, porque mi artículo del 25 de enero de 2009, "Hazte fan de mí", fue el más visitado de la historia del blog. Ejem.

2) He aumentado el número de lectores nuevos en un pequeño porcentaje, aunque la mala noticia es que creo que ello se debe al siguiente punto.

3) Han debido de enlacer mi artículo "¿Soy ateo o soy agnóstico?" en algún portal, como en su día pasó con "La postura del helicóptero", que enlazaron desde "LaCoctelera". El porcentaje de visitas ha aumentado en un 606% respecto al mismo período del año pasado.

En fin, conclusiones interesantes aunque poco sorprendentes. En otro momento tal vez hubiese escrito un artículo emo y lacrimógeno para aumentar mis visitas. Hoy en día, me da igual. Los pocos lectores que hay, son de calidad. Y más importante aún, muchos de ellos son mis amigos.

Cuando tenga tiempo he de ir a poner un poco de gasolina al trasto éste. Mientras tanto, siempre podéis echar un vistazo a otras bitácoras interesantes:

Diario de un escéptico
El sentido de la vida

lunes, 18 de enero de 2010

La espiral amarilla

Tal vez os hayáis dado cuenta de que he cambiado ligeramente la portada de la bitácora. El nuevo logo, aunque no es muy vistoso, es bastante representativo de mi vida y de las cosas que me obsesionan.

Por un lado, es una imagen de nuestra galaxia, con el agujero negro en el centro de la misma y la Tierra (el planeta azul) en un extremo del brazo espiral.



Por otro lado, es un ojo (tal vez el ojo de Dios), en el que el punto azul (la Tierra) podría ser una de sus lágrimas derramadas.

En sí misma la propia espiral amarilla es una figura que me obsesiona desde hace mucho tiempo. La espiral es un símbolo de Infinito (y por tanto de Vacío), y un símbolo de vértigo existencialista. La espiral une lo infinitamente pequeño (el ser humano y su conciencia) con lo infinitamente grande (el Cosmos).

Y la espiral amarilla, girando sobre su centro, describe un sueño obsesivo de mi infancia. Creo que fue, posiblemente, uno de mis primeros momentos de lucidez (a pesar de lo paradójico que resulta que se desarrollase dentro de un sueño). Por algún motivo desconocido hasta ahora para mí, aquel sueño lo interpreté como mi primer enfrentamiento cara a cara con la certidumbre de la muerte, y la incógnita que representa ésta. El que en mi sueño la espiral fuese amarilla tal vez esté relacionado con que el amarillo es el color (asimilado por el ser humano desde hace miles de años, y por tanto tal vez grabado en nuestra filogenia) de la inteligencia y de lo racional.

Aunque es posible que todo esto no sean más que explicaciones a posteriori, y este logo tal vez solo sea, al fin y al cabo, un símbolo humano, demasiado humano.

jueves, 14 de enero de 2010

AdSense sí / AdSense no

Hoy he vuelto a estar a un click de añadir AdSense en este blog. Al fin y al cabo, si hay algo que me gusta hacer (escribir) y encima puedo recibir dinero a cambio, ¿por qué no?

En primer lugar, porque el dinero corrompe, y creo, vistos mis post comeflores previos al parón de enero, que no sería inmune a la seducción del vil metal, y consciente o subconscientemente intentaría generer polémica para aumentar las visitas. Al fin y al cabo, la polémica vende. Lo he demostrado con unos cuantos posts.

En segundo lugar, mi página tendría que dejar de tener contenido pornográfico. Y no es que lo haya tenido nunca, salvo divertidos equívocos, pero ¿y si lo tuviese en un futuro, qué tendría de malo? ¿Qué hay de inmoral en la pornografía? Al fin y al cabo, no es más que algo que hacen personas a las que les gusta y encima reciben dinero a cambio.

Silvia Saint, a punto de explotar


En tercer lugar, si no hay ánimo de lucro, no hay delito. Creo que nunca he colgado nada ilegal (aunque mis amigos de EGEDA piensan otra cosa), pero si lo hiciese, jamás podría ser condenado en ausencia de ánimo de lucro. Aunque parezca una tontería, tal y como están las cosas, este detalle puede ser un factor crucial en un futuro.

Y por último, creo que mi bitácora es una página bastante limpia. Siempre lo ha sido, y sería una lástima que, por unos míseros céntimos mensuales, dejase de serlo. Siempre me ha gustado pensar que mi blog es como TVE respecto a las privadas: sin publicidad, cultura 24 horas. Claro que tal vez últimamente lo único bueno de la tele haya sido la publicidad.

Ahora que lo pienso, tal vez mi blog ganaría algo de gancho con un anuncio de Viagra de vez en cuando.

Pinche aquí para alargar su pene

¿No os parece? :)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Repaso al año 2009

Después de darle vueltas, he pensado que no podía acabar el año con una poesía -tan bella como triste- como la de Ángel González, así que voy a dejar la originalidad como propósito para el año en ciernes y a cerrar el año lectivo de este blog con un repaso a las luces y a las sombras que ha vivido.

En general ha sido un año muy positivo, que arrancó con un hecho muy importante para mí y supongo que aliviador para los lectores de este blog: la pausa temporal que di a mi ego, fruto de un comportamiento consecuente que siempre predico pero pocas veces pongo en práctica. El uso escapista, irresponsable y hedonista que las nuevas tecnologías y la web 2.0 tienen en nuestra sociedad fue el motivo de una reflexión que, intuyo, rozó la llaga a más de un lector, y al mismo tiempo supuso una reflexión interna para un servidor, que manteniendo este blog contribuye con su granito de arena a la desinformación y al lloriqueo buenrollista que impera en la Internet de estos días.

Una pausa que, por lo demás, proporcionó un balón de oxígeno y un período de tranquilidad en el que pude meditar cuáles iban a ser mis próximos y vacilantes pasos en la vida. Fruto de ello es que he vuelto con energías renovadas, gracias a lo cual he igualado prácticamente el número de entradas en esta bitácora con el de 2006 (el segundo año en el que más escribí), aún teniendo en cuenta el hecho de que durante seis meses el blog se mantuvo en el dique seco debido al "castigo" autoimpuesto, y que de los seis restantes, casi un tercio he estado de vacaciones o impedido. Si prorrateásemos a doce meses con el mismo ritmo, es obvio que éste podría haber sido el año más fructífero del blog. Lo cual no quiere decir nada, por supuesto, salvo que -tal vez- he tenido más tiempo, voluntad y cosas que decir que otros años.


Las otras circunstancias positivas son esos tímidos pasos que, como decía, he dado en dirección al que creo es el camino que debo seguir: la confianza, los nuevos retos, y la obtención de tiempo para la introspección y la labor creativa. Así, me he operado de una miopía que llevaba arrastrando desde los ocho años, estoy cursando un master de Diseño Gráfico que siempre fue una de las ilusiones con las que vine a Madrid, y me he mudado a un apartamento para poder disfrutar (sí, disfrutar) de la soledad y poder recuperar un entorno de creación artística adecuado, no solo para el blog, sino para otras facetas aún por explorar.

Estos tímidos pasos no significan nada sin una continuidad, así que uno de los objetivos para empezar el 2010 es, precisamente, redactar una lista de objetivos. Tarea que no es nada fácil. Gracias a los libros de Programación Neuro Lingüística he adquirido ciertas herramientas para la confección de objetivos y metas a corto y largo plazo, pero aún así es un trabajo complejo. Uno de esos objetivos (o tal vez un subobjetivo de algo mayor) sea mejorar mi nivel de inglés.

Un nivel de inglés que pude poner a prueba en Sudáfrica, adonde pude volver en un precipitado sprint contra el tiempo, el trabajo y mis propios miedos. Contra el tiempo porque saqué los billetes con una semana de margen; contra el trabajo, porque tuve que conciliar las vacaciones con los intereses de mi cliente actual y de mi propia empresa; y contra mis miedos, porque realmente me acojonaba la idea de viajar completamente solo a 10.000 km de distancia y sin saber demasiado inglés.

Finalmente, como suponéis, la experiencia mereció la pena una vez más. Vencidos mis miedos, ahora sé que puedo viajar casi a cualquier sitio, aun sin dominar perfectamente el inglés. La duda que se plantea es... ¿podría trabajar en cualquier sitio? Probablemente no, y por eso el próximo paso tiene que ser asistir a una escuela de idiomas o una academia.


En lo profesional ha sido un año muy tranquilo, salvo porque la empresa en la que trabajo despidió a casi una decena de personas y casi se va a la mierda. Pero, curiosamente, la perspectiva de perder el trabajo no me aterra. Creo que es positivo, porque significa que no me he vuelto demasiado conservador para cambiar, si es necesario. Y es algo sobre lo que llevo dando vueltas bastante tiempo, aunque los pros y contras están bastante balanceados, y esa incertidumbre es la que me impide dar un paso que, tal vez, sea con el tiempo inevitable.

Porque aún soy joven y tengo el vigor y las ganas de afrontar nuevos retos. En ese sentido la salud, un año más, me ha respetado a mí y a mi familia. Brindo por eso, porque la salud es de esas cosas que se dan por sentadas y que no se valoran hasta que no se pierden. Que dure.

Y permitidme un último brindis: por saber discernir el trigo de la paja, por saber cuándo se ha encontrado un tesoro en un amigo, y por saber regar esa amistad para que ese árbol florezca hasta el fin de los días.

Desde este humilde blog, mi particular paño de lágrimas, tanto de alegría como de tristeza, vuestro amigo os desea unas felices fiestas; en compañía de vuestra familia, vuestra pareja, vuestros amigos (aquí tenéis uno), vuestro gato o pez de colores.

En unos segundos la Tierra volverá a iniciar un ciclo elíptico alrededor del Sol. Será el ciclo 4.550.000.000 (eón arriba, eón abajo), formando parte de un Sistema Solar que solo es uno de entre los 300.000 millones que conforman la Vía Láctea, la galaxia espiral en uno de cuyos brazos periféricos orbitamos.

Se han contabilizado en el universo unos 100.000 millones de galaxias, solo en la parte observable. Debido a la velocidad de expansión con la que éstas se alejan de nosotros, nos resulta imposible observar mediante ninguna componente de la luz aquellas galaxias que huyen a más de 300.000 km/s, con lo cual es muy probable que el universo en realidad contenga una cantidad aún mayor.

De entre esos 100.000 millones de galaxias vivimos, por tanto, en la periferia de una de ellas, entre 300.000 millones de estrellas vecinas, en una moto de polvo a la que orgullosamente llamamos "Tierra".


En realidad, en unos pocos segundos no va a pasar nada a nivel geológico o cósmico. Somos tan solo un grupo de carnívoros celebrando el solsticio de invierno y el nacimiento del Sol. Pero entre ese grupo de mamíferos me encuentro yo y te encuentras tú, y eso es suficiente para crear algo extraño, algo que hace tambalear la estructura del Universo, del Tiempo y del Espacio, aunque solo sea por un segundo, y aunque acabe sucumbiendo inevitablemente ante éstos.

Ese algo especial, que se magnifica en estas fechas, es lo que nos hace seguir avanzando, perseverando, aún a sabiendas de que el fruto de todo ese esfuerzo y sufrimiento es, a todas luces, insuficiente.

Porque sabemos que, a pesar de todo, no importa lo que hay al final del camino. Lo verdaderamente importante (tal vez lo único importante) es el camino en sí, y el hecho de poder recorrerlo juntos.


Feliz Navidad, amigo/a mío/a.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Hay alguien ahí?

Aturdido, pongo una mano delante de los ojos para protegerme del sol, mientras el sonido de la puerta metálica al cerrarse a mis espaldas hace que me recorra un escalofrío.

Han transcurrido los seis meses y un día, y ahora voy a probar si el sistema funciona realmente y he redimido mi pecado de soberbia, o si por el contrario ese medio año solo ha servido para mantener mi ego transitoriamente alejado de la sociedad.

Pienso comprobarlo muy pronto.

Cojo aire, resoplo, y doy un paso hacia adelante...

sábado, 29 de diciembre de 2007

¿Qué pasa aquí?

Me separo de mi pareja. Se muere mi abuelo. Parece que mi abuela está cayendo en una nueva crisis depresiva. Iván y Paula tienen un trompo en la autopista. Alberto tiene agudos ataques de insomnio. Iván se esguinza un tobillo. Marcos tiene que ingresar a su abuelo en el hospital. Se muere el jefe de mi hermano con 35 años mientras estaba cenando...

¿Qué coño pasa? ¿Y qué va a ser lo siguiente? ¿Veremos a cuatro jinetes descender desde los cielos con llamas flamígeras y voces de ultratumba?

A ver si estas “felices” Navidades van terminando ya de una puta vez.

Ah, y una cosita más. Queridos Reyes Magos: si leéis este blog querría pediros como único deseo, por favor, quedarme exactamente como estoy.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Como lágrimas en la lluvia

Al ser humano le encanta buscar formas y patrones en la naturaleza. El orden que se encuentra subyacente sugiere elegancia y belleza, y la gente más espiritual puede encontrar en esa armonía el aliento de Dios.

Echando la vista atrás, me encuentro con que el año 2007 está acabando con un tirabuzón y medio y de alguna forma se cierra un círculo para dejarme, aparentemente, igual que estaba hace doce meses: agotado, de vacaciones, con incertidumbres profesionales y académicas… y solo.

El 16 de noviembre fue el peor día de mi existencia. El 16 de noviembre se rompían en pedazos ocho meses de mi vida. El 16 de noviembre yo y la persona que lo sabía todo de mí y con la que había compartido la aventura de vivir, nos alejábamos el uno del otro.

Es muy jodido reconocer, como ya escribí en un artículo anterior, que la persona de la que estás perdidamente enamorado no es la persona adecuada. Es muy duro reconocer que el Amor, al fin y al cabo, no es suficiente. Y lo que de veras es terrible es asumir que, aunque los dos seguimos enamorados el uno del otro, hay cosas que hacen imposible un futuro juntos. Aunque el presente era perfecto, el porvenir se presagiaba oscuro.

Los motivos que todos os preguntáis llegado este punto son sencillos de explicar. Somos demasiado distintos. Lo cual por una parte estaba bien, claro, porque los defectos de uno los compensaban las virtudes del otro. Mi introversión, desconfianza y brusquedad eran compensados por su extroversión, su confianza y su amabilidad. Pero también son necesarios los puentes y los nexos en común. Y esos puentes deberían apoyarse en los valores. Esos puentes nunca existieron. Mi ateísmo y mis posturas políticas van en total contradicción con sus creencias metafísicas, su educación y los ambientes en los que ella creció. Entiendo que ella es incapaz de plantearse un futuro con alguien que se limita a ceder en este tipo de cuestiones, pero que jamás las compartirá con ella. Entended también, pues, que yo sea incapaz de plantearme un futuro con alguien que duda sistemáticamente de esta forma.

¿Motivos? El motivo es que yo era un romántico y ella no. Estaba ciego y pensaba que el impulso del amor podía con todo. La realidad es bastante más cruel que eso. La realidad es que yo sufro, ella sufre, y los dos estamos alejados el uno del otro, lamiéndonos las heridas que nos hemos infligido.

El círculo se cierra y me deja aparentemente en el mismo sitio en el que estaba hace un año. La palabra clave, amigos, es “aparentemente”.

Si el año 2006 fue el año de mi eclosión a la madurez profesional, el año 2007 ha sido un viaje de autodescubrimiento en el mundo de las relaciones sentimentales. Y mi compañera de viaje ha sido ella… y no podría haber sido mejor. Yo la he ayudado a encontrar la paz que le faltaba cuando la conocí, después de una ruptura sentimental, y ella me ha llevado de la mano en un camino de superación personal y me ha hecho escalar cimas que jamás soñé alcanzar. Este diario no es lo bastante grande como para albergar todas las cosas por las que le podría dar las gracias, de forma que ni siquiera lo voy a intentar. Ella ya las sabe.

En una situación de este tipo, hay varias formas de tomarse las cosas.

Podríamos dedicarnos a reprocharnos las cosas que el otro ha hecho, y adoptar una actitud hostil y convertir el amor en odio. La línea es más delgada de lo que puede parecer.

También podríamos recordar los buenos momentos y lamentarnos de los momentos por venir que ahora jamás lo harán, y que jamás sabremos cómo podrían haber sido. Este es el estado por el que pasé los dos primero días después de nuestra separación.

La actitud que prefiero asumir, sin embargo, es otra. No quiero que la rabia o la pena transforme y pervierta en otra cosa todo lo que nos hemos dado a lo largo de estos meses. Sería muy estúpido perder todas aquellas cosas que Ella me ha ido dando, tal vez sin que ella misma se diese cuenta. Ella me ha dado un punto de vista sobre las cosas que no sólo no tenía, sino que ni siquiera sabía que no tenía y necesitaba. Ella me ha hecho saber la cantidad de amor que puedo dar y recibir. Ella es mi medida de amor, en realidad. Ella es la que me ha hecho saber que aún puedo llorar, que aún sé llorar, que necesito llorar de vez en cuando, como mientras escribo estas líneas. Ella me ha hecho ver el mundo con sus ojos, y yo he intentado hacérselo ver con los míos. Nos hemos prestado las manos. Nos hemos intercambiado susurros, alientos, confidencias, sueños, secretos, dolores y deseos. Ella me ha hecho sentirme vivo cuando pensaba que estaba muerto. Ella me ha resucitado. Ella me ha hecho llorar cuando estaba bien, y me ha hecho reír cuando estaba hundido. Ella me prestaba su ánimo cuando a mí me faltaba. Ella me pedía prestado el mío cuando le faltaba a ella. Ella me hizo comprender que yo podía compartir mi felicidad. Ella me hizo compartir la suya. La nuestra. Ella me rompió el corazón. Yo le rompí el corazón.

Más de un mes después de haber terminado aún lloro cuando recuerdo la forma de sus labios, su pelo castaño que parecía cobrizo cuando le daba el sol, sus ojos del color de la miel (que ella siempre decía que eran verdes), sus preciosas orejas con lóbulos no perforados. Su piel blanca como la nieve. Sus pícaros hoyuelos en las mejillas.

Sé que no volverán a ser míos. Mentiría si dijese que no me importa. Pero tengo que reconfortarme en el hecho de saber que lo que ha pasado es, sinceramente, lo mejor para los dos. Cuando sea un viejo chocho y mire hacia atrás la película de mi vida, me detendré un instante en el nombre de Ella y saborearé los momentos increíbles que pasé a su lado. Y podré decir con orgullo: “sí, he amado… y me han amado”.

Dios.

Creo que aún te quiero.

martes, 7 de agosto de 2007

Un día de calma

Otras veces, sin embargo, pienso que me quejo por puro vicio.

Por ejemplo, si pienso en los hombres y mujeres de países del tercer mundo, o incluso de la mayoría de los países en vías de desarrollo, que no tienen más trabajo que el de sobrevivir (y ya es bastante), ¿no estoy yo mejor que ellos? Si pienso en los hombres y mujeres de mi propio país que tienen que deslomarse para poder llevar un sueldo a casa y poder vivir al límite, ¿no estoy yo mejor que ellos? Es más, si pienso en los hombres y mujeres que trabajan en la consultoría, con horarios inhumanos y trabajando para auténticos imbéciles, ¿no estoy yo mejor que la mayoría?

Por otro lado, creo que tampoco me puedo quejar de salud. ¿Estoy ciego, cojo, mudo, manco o sordo? ¿Acaso tengo problemas de diabetes, triglicéridos, hipertensión o impotencia? Tan sólo soy un poco calvo, un poco feo y un poco flojeras, pero eso es algo que tengo asumido desde mi primera calabaza. Y mírame adónde he llegado.

Gano más que la mayoría, no se me ocurre ningún capricho que realmente desee y que no me pueda permitir, puedo invitar a mis amigos con la tranquilidad de que mi crédito no se va a acabar y el único problema que se me ocurre es que no tengo tiempo suficiente para ver todas las películas y leer todos los libros que me compro.

Tengo una chica preciosa a la que adoro. Estoy realmente enamorado de ella, y aunque la vida da muchas vueltas y nadie sabe adónde va a parar, al menos puedo decir que tengo la suerte de haber encontrado a la chica de mis sueños. No hay mucha gente que tenga esta suerte, y parafraseando a la señorita Karapapel: "La mayoría de vosotros se casará por miedo a morir solos". Tal vez mañana lo dejemos, pero hoy por hoy puedo decir que he conocido el amor verdadero (si los los herederos de S. Morgenstern leen este blog, estoy acabado).

Mi familia está sana, nos llevamos bien (algo que no puede decir todo el mundo) y les veo poco, pero regularmente.

En estos dos años que llevo fuera de Gijón no he perdido amigos; todo lo contrario, he tenido la fortuna de hacer nuevos y buenos amigos aquí en Madrid.

He conocido muchas cosas nuevas; estos dos años en Madrid probablemente han sido los más enriquecedores de toda mi vida. He sufrido mucho, pero gracias a ese sufrimiento he aprendido mucho más, y no me arrepiento de casi ninguna de las cosas que he hecho en todo este tiempo, porque me han llenado como persona. Sobre todo, no me arrepiento de ninguno de mis errores. Sin ellos, yo no sería lo que soy ahora.

¿Y qué soy ahora?

Una persona que se mira al espejo y está satisfecha.

Claro que todo puede mejorar. Las quejas de ayer son las mismas que hoy. Pero en general es gratificante ver que uno no se da asco a sí mismo. Que la imagen que le devuelve el espejo es una imagen llena de fuerza y de ímpetu. Un reflejo que dice: "chaval... ha merecido la pena..."

"...Y lo mejor aún está por llegar."

lunes, 6 de agosto de 2007

Un día de furia

Definitivamente, catorce horas de ALSA dan mucho de sí. Sin música que entorpezca la mente, sin película basura que entontezca, sin portátil con el que ver el último capítulo de Lost, sin pilas en el mp3 para escuchar por enésima vez uno de los programas de "La rosa de los vientos".

Todos los cursillistas dicen que el primer día de cursillos es el peor. Yo no estoy para nada de acuerdo. Para mí el primer día fue el más interesante. La idea de hacer un parón para, con la perspectiva adecuada, echar un vistazo a toda tu vida, es algo muy sugerente. En realidad parece una ñoñez pero, ¿cuántos de nosotros lo hacemos de verdad? Quiero decir, dejando a un lado los proyectos a corto plazo, y el aquí y ahora, y los proyectos a largo plazo pero poco definidos del tipo "en cinco años me gustaría...". ¿Cuántos nos hemos parado y hemos dicho: "voy a examinar mi vida, a ver si merece la pena o, como me temo, la estoy desperdiciando totalmente"?

Y cuando digo "vida" quiero decir "vida", no trabajo. O al menos no sólo trabajo. Hablando con mis amigos me da la impresión de que en cierto momento parece que sólo importa el trabajo: tragar y tragar para, con suerte y tiempo, poder putear a otros todo lo que nosotros estamos siendo puteados ahora.

Pues no, cojones.

Vamos a ver la vida con perspectiva y vamos a ser valientes. ¿Os atrevéis a ser valientes? ¿Os atrevéis a intentar un acto de honestidad para con vosotros mismos, un acto del que probablemente salgáis escaldados, e incluso asqueados? Pensadlo detenidamente, la respuesta no es fácil.

Yo me atrevo por vosotros.

Son las cuatro y cuarto y no hace ni una hora que he salido a comer y ya estoy aquí otra vez. Es lo que os digo. Asco. Rabia. Pero ahora he cogido el teclado y no lo voy a soltar hasta que eche todo lo que tengo que echar.

Mi vida aparentemente va bien: trabajo, dinero, salud, amor. Aparentemente todo lo que alguien podría desear. Trabajo en la consultora que ha ganado la competición de Data Mining más importante del mundo. ¿Y qué? Gano un 50% más que hace seis meses. ¿Y qué? Aparentemente tengo una buena salud física. ¿Y qué? Tengo una chica a la que quiero un montón. ¿Y qué?

En la práctica, trabajo en la consultora que me ha dejado sin jornada de verano durante tres meses y que está haciendo que me salgan canas prematuras, rodeado de yupies engominados y de pijas de lujo (sic). En la práctica, gano un 50% más que hace seis meses, pero no ahorro ni la mitad de lo que ahorraba antes, y desde luego el aumento de sueldo es cuadráticamente proporcional al aumento de responsabilidades y, por añadidura, de agobios. En la práctica, no tengo tiempo para hacer el ejercicio físico que me gustaría, y tengo un stress mental que no se lo salta un caballo. En la práctica, es muy jodido enamorarte de una persona que, en el fondo de tu razón, sabes que no es la adecuada. Aunque a tu puñetero corazón eso se le dé exactamente igual.

Y eso por hablar tan sólo de las tres palabrejas de la canción.

¿Y si hablamos de la familia? Si hablamos de la familia os diré que hace quince días no pude ir a ver ni a mi sobrino ni a mis abuelos, porque estaba tan cansado que no podía moverme de casa. Os diré que este fin de semana embauqué a mi madre para que organizase una comida familiar en casa y, de esa manera, no tener que moverme de ella para poder ver a mi sobrino. Os diré que después de los postres estaba tan cansado que me fui al salón a descansar de la sobremesa, y que aunque andaban por allí mis sobrinos, no tenía ni una pizca de ganas de jugar con ellos.

¿Y si hablamos de los amigos? Si hablamos de los amigos os diré que el sábado llamé a Iván para quedar, pero en el fondo deseaba que me dijeras que ya tenías algún plan organizado para no tenerme que ir a Oviedo. Si hablamos de los amigos os diré que el sábado fallé a Mauri, Covi y compañía y les di plantón en el plan del Carbayu, que me apetecía exactamente lo mismo que una patada en los cojones. Es muy duro decir esto, joder, pero me estoy desahogando. Las reflexiones llegarán luego.

¿Y si hablamos de mis compañeros de piso y mis compañeros de trabajo? Aunque también son mis amigos, voy a considerarlos por cuestiones técnicas un grupo aparte. El caso es que si hablamos de mis compañeros, hoy he tenido que mandar un mail a Alberto del Blanco disculpándome por poco menos que haberle mandado anoche a la mierda, cuando él tan sólo salía de la habitación para saludarme. Si hablamos de mis compañeros, hoy realmente estoy disfrutando el hecho de estar solo y de que nadie me esté dando la vara con preguntas y similares.

Ha llegado el momento de las conclusiones. Lo que pasa es que creo que las conclusiones se sacan por sí solas. Supongo que después de un post así, no puedo quedarme con los brazos cruzados.

Éste soy yo, en agosto de 2007. Pero desde luego nada de esto es importante para ti, o al menos no demasiado. Lo leerás y pensarás: "joder, no sabía que estaba tan echo polvo". Lo realmente importante, lo que realmente deberías preguntarte es: "David está así de mal pero, ¿y yo? ¿Cómo soy yo debajo de toda esta fachada?"

Exacto.

¿Cómo eres TÚ?

lunes, 14 de mayo de 2007

El nombre del blog

El comentario de Iván me ha hecho retomar el blog para, aunque sea en la penúltima entrada del mismo, esclarecer el significado de su título.

Dice la RAE, sobre "estulticia":

f. Necedad, tontería.

Si fuese machista (y masoquista), haría un chiste sobre el género de la palabra y su significado, pero como no lo soy, voy a hacer como que ni siquiera se me ha ocurrido.

El caso es que cuando blogger.com me preguntó cómo quería llamar a mi blog, yo pensé: "¿y cómo coño llamo yo a mi diario?" La palabra clave fue "diario". Mis fuentes siempre han sido muy pobres y simples, como las de Miguel Hernández, así que el encadenamiento de pensamientos más o menos fue: "diario... diario... ¡el diario de Patricia!". Pero como odio el opio del pueblo, y odio especialmente ese programa, y también pensé que lo que yo podía escribir sobre mí mismo no iba a pasar de ser una auténtica chorrada... se me ocurrió la rima fácil con "estulticia", y así nació "El diario de estulticia".


Ejem.

Sé que la entrada prometía algo más, pero qué queréis.

Como dice un dicho famoso en mi tierra, "ye lo que hay... y no hay más".

jueves, 26 de abril de 2007

El blog se muere

...dicho desde un puesto en el parque empresarial La Finca.

Fase de toma de requerimientos sucks!!!!!!!!

viernes, 9 de febrero de 2007

La grande bouffe

A las 11:00 de la mañana de hoy he empezado mi ayuno voluntario.

No es que quiera protestar contra algo. Es que mañana es el gran día. Los 21 platos. La muerte por intoxicación cárnica. El Valhalla.

Si no regreso de la Sierra, consolaos pensando que he muerto feliz.

jueves, 9 de noviembre de 2006

Compañeros de viaje

Dicen que los escritores exorcizan sus demonios a través del proceso creativo de escribir, y que los mejores escritores son los que albergan los demonios más grandes.

Yo no soy un buen escritor, porque ni soy bueno, ni escribo. Tan sólo junto palabras que intentan describirme, que intentan ayudarme a conocer mejor mis inquietudes y a mí mismo. Quienes me conocéis, sin embargo, sabéis que me gusta juntar palabras con bastante asiduidad. Hoy es uno de esos momentos en los que necesito desahogarme, de forma que los pocos que leáis este diario, por favor, tenedlo en cuenta.

Hoy Iván cumple veintisiete años. Hoy Iván se ha mudado a Oviedo definitivamente.

Intento escribir con coherencia, pero mi mente se desborda por el recuerdo de más de un año de convivencia. Un año de momentos buenos, momentos muy buenos, y momentos aún mejores. Su llegada al piso a ciegas. Las primeras ostias en los coches de choque. Las escapadas de un día a Segovia o al pantano de San Juan. El intercambio de libros y películas. El sonido de su balón de mini-basket golpeando la pared. Sus desayunos fríos, y sus cenas adustas. Los cortos. Dios, el karaoke. La locura de la piscina en el salón. Destellos de alegría naif en nuestros ojos. Caídas en la pista de hielo. Conversaciones sobre cómics y cine. Entendimiento.

Sé que debería alegrarme de que haya conseguido volver a Asturias. Es lo que todos queremos, y él se lo merece más que nadie, porque ha luchado por ello más que nadie. Pero todos somos egoístas, y mi egoísmo dice que voy a echar terriblemente de menos a Iván. Ya lo estoy haciendo, y apenas hace media hora que le he acompañado hasta la parada de taxis. Un aséptico apretón de manos (porque al final somos tíos), y una promesa de vernos en una semana; en Madrid, Asturias, Guardo o donde sea.

El ordenador donde escribo esto aún está caliente por los dos últimos partidos jugados al Pro Evolution Soccer. Un empate a dos, y una excusa eterna para volver a reunirnos, volver a reír y a lanzar juramentos. Empate a dos, pero los goles a domicilio valen doble. Así que al final él ha ganado, porque quien jugaba en casa era yo. La suya se encuentra ahora a quinientos kilómetros de aquí.

Sin embargo, hay una razón más por la que debería alegrarme, en lugar de derramar lagrimones. Una razón que tal vez sólo yo entienda. No lo sé. La cuestión es que Iván por fin ha dejado de ser un compañero de piso, y a partir del momento en que nos hemos despedido, se ha convertido en un auténtico amigo. El mejor regalo el día de tu cumpleaños ha sido volver a Asturias, no tengo ninguna duda. Pero el mejor regalo que yo te puedo dar, ahora que no nos ata ni un contrato ni una rutina, es mi amistad.

Gracias por este año, Iván.

domingo, 22 de octubre de 2006

Despertar

El material reproducido a continuación procede mayoritariamente de los diarios y de la autobiografía de John J. Landys, escrita ésta entre 2027 y 2029 mientras cumplía prisión en el campo de refugiados de Knoxville. Como es bien sabido, unos meses después de finalizarla se suicidaría en su celda tragándose la lengua.

También se incluyen diversos artículos de prensa relacionados con el Advenimiento y fechados a lo largo de diversos años. El autor da las gracias al general J. F. McArthur por facilitarnos el accesso a la biblioteca del Bloque Sur del cuerpo de marines, y a todos los que han colaborado para que los hechos acaecidos el 26 de abril de 2026 vean la luz pública, por primera vez sin ningún tipo de censura.



* * *





New York Times, 13 de septiembre de 2000.

Los monstruos de la Guerra han empezado a surgir. Predichos desde hace años por científicos norteamericanos, no ha sido hasta las últimas semanas que el Gobierno ha reconocido la existencia de estos niños mutantes.

El ejército está rastreando los restos de las ruinosas ciudades asoladas, donde se ocultan los últimos supervivientes de la Guerra que no fueron evacuados en su momento y que, por suerte o por desgracia, consiguieron subsistir a los sistemáticos bio-ataques.

No hay día en el que las patrullas del CFDA no encuentren alguna familia, o aún peor, algún niño huérfano que ha conseguido sobrevivir mediante el salvajismo. Al lamentable estado de degradación moral en el que se encuentran estos supervivientes, hay que añadirle las frecuentes taras físicas y psicológicas que presentan; en mayor medida, los niños mutantes que nacieron después de la Guerra.

El Gobierno, además de reconocer la existencia de estos seres -a los que desgraciadamente ya no se puede considerar humanos-, ha declarado su intención de hacer todo lo posible por curar las heridas psicológicas de los afectados con tratamientos de última generación. A este respecto, la clínica liderada por [...]




Audio-diario de J. J. Landys. 12 de abril de 2026.

Hoy David no ha querido hablar de sus "sueños". Cada vez le incomoda más hablarme de ellos. Debería de estar más que acostumbrado. Al fin y al cabo nos conocemos desde hace más de veinte años.

En realidad me da igual saber qué hizo en sus "sueños", porque como es lógico, los conozco sobradamente. Pero sus reacciones en ellos han cambiado, y quiero averiguar la razón. También me preocupa el hecho de que se está volviendo más y más violento. En el último mes ha destruido tres droides, y el CFDA nos está presionando para que cancelemos el programa y firmemos la autorización que les otorgaría plenos poderes.

Lisa y yo nos hemos vuelto a negar, pero Mike cada vez está más preocupado y esta vez se ha abstenido en la votación. Esto también me asusta. Su pesimismo puede contagiarse a los accionistas y podemos perder el control sobre David.

(Pausa)

Confío en que la sesión de pasado mañana sea más fructífera que la de hoy. David se ha limitado a hablarme de sus preocupaciones de consultor, de su vida en Chicago y de sus fracasos amorosos. En realidad su vida "real" dejó de importarnos hace mucho tiempo. Exactamente desde que confirmamos que el programa de condicionamiento funcionaba perfectamente.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 1, página 16.

Cuando aquellos militares trajeron a David por primera vez a mi consulta, éste no era más que un niño asustado de cuatro años. Delgado, moreno y bajito, ya tenía esa mirada que hoy en día todo el mundo conoce. Y estaba muy asustado. Aunque ni la cuarta parte de lo que lo estábamos nosotros.

Me habían reinsertado en el ejército después de cuatro años como civil, solamente para que viese a David y les diese una opinión profesional.

Seguramente yo era el más indicado. Me había doctorado en psicología, pero la preGuerra y la Guerra me habían hecho derivar hacia el estudio de las mutaciones provocadas por el agente K72, y me había convertido en un experto.

Pero después de la Guerra había pedido la excedencia indefinida, extenuado de ver pasar la muerte a diario por mi consulta.

Y ahora volvía a estar ahí de nuevo, en las metálicas instalaciones militares en las que durante tanto tiempo había trabajado, con aquel niño asustado pero aparentemente sano sentado en el diván, mirándome fijamente con aquellos ojos grandes y castaños.




Diario de J. J. Landys. 14 de abril de 2026.

Hoy he conseguido sonsacar a David lo que planea hacer. Y me temo que supone el fin de todo el programa.

De alguna forma ha conseguido alcanzar algo que él llama "sueño lúcido". Según él, consiste en conseguir la conciencia de estar dentro de un sueño, y aprovechar esa conciencia para exprimir la experiencia del "sueño" al máximo.

Me asombra y me aterra la cosmogonía que ha llegado a crear a partir de sus experiencias. Si el sueño profundo no existe entre los seres humanos más que de forma inducida por drogas, ¿de dónde ha podido sacar David la idea para su "sueño lúcido"? No me lo explico.

Pero lo que puede derivarse de esto es que David va a empezar a ser cada vez más consciente de lo que hace en sus "sueños", y potencialmente más destructivo. Sabe que en ellos es indestructible, y el miedo a morir o a quedar en una situación humillante va a desaparecer si consigue llevar a cabo su "sueño lúcido". Y si es así, el CFDA puede ir preparando droides y voluntarios, porque creo que David tiene una gran frustación acumulada.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 3, página 34.

Todos éramos militares, y por tanto el riesgo es algo inherente a nuestra profesión. Pero cuando David transformó a la doctora Sparrow en aquel charco marrón, mi fe en que podía ayudar a aquel chico y a la humanidad se tambaleó.

David fue recluído en una celda de máxima seguridad, de la que escapó doblando los barrotes de su ventana, y volando desde ella hasta más allá de los muros de la prisión.

Fui yo quien lo capturó, y no fue con la violencia. Fue con una bolsa de chucherías cargada de anestesiante.

Efectivamente, la anestesia fue quizá la que nos dio por primera vez la idea de controlar a David mediante el sueño. Sólo tenía cuatro años, y apenas albergaría ningún recuerdo de la realidad. Los programas de Realidad Virtual estaban enormemente avanzados por aquel entonces (la preGuerra había hecho avanzar a la humanidad a un nuevo escalón tecnológico9, y en unos meses estuvo listo el primer prototipo que controlaría a David dieciséis horas al día.

El primer día que conectamos a David al sistema de RV y le conectamos el programa de condicionamiento, muchos pensaron que no funcionaría. Llevaban razón. Pero durante veintidós años todos nos engañamos pensando que lo habíamos conseguido.

El orgullo volvía a ser un pecado capital. Y como muchos habían predicho, lo que acabaría con la raza humana. Acertaron de nuevo.




Diario de J. J. Landys. 16 de abril de 2026.

Si alguna vez encuentran este diario, mi vida habría llegado a su fin. Pero es un riesgo que debo correr. No puedo permitir que ningún dato del experimento David pueda perderse por una neglicencia, aunque en ello vaya mi carrera.

Anoche David intentó llevar a cabo su "sueño lúcido". Ha ideado una serie de técnicas como contarse los dedos de la mano, mirarse en un espejo o intentar transformar a los droides en sapos.

Creemos que a las 03:15 consiguió su objetivo, de manera que lo sumimos en su sueño condicionado una vez más. Después le volvimos a dejar despertarse, pero no vimos ningún síntoma de que reconociese estar en su "sueño".

Me preocupa tanto que estoy planteándome detener el programa. No he querido comentarle nada a mis colegas de momento. Pero si la violencia de sus "sueños" sigue aumentando, es posible que algún día no sólo destruya droides, sino que mate a alguno de esos estúpidos psicólogos que se empeñan en ponerse a su alcance.

Como Lisa. No parece ser consciente del peligro que entraña estar cerca de David cuando está realmente despierto, sin ningún tipo de sedación o de programa RV reminiscente.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 7, página 104.

Creo que lo amaba. Que lo amó desde el principio, desde que le conoció. Se ofreció inmediatamente para ser su madre en el programa de condicionamiento. Nos pareció una buena idea en su momento, y yo me ofrecí para ser el padre de David.

Normalmente dos horas al día eran suficientes para programar la actividad de David durante una semana, aunque en ocasiones, cuando Lisa y yo estábamos solos con el programa, nos introducíamos en las sondas y hacíamos el amor en la RV de David.

Al día siguiente los técnicos suponían que era algo que el cerebro BFG había escrito espontáneamente. Y sólo Lisa y yo sabíamos que no era así.

En la vida real nunca lo hicimos. Los dos éramos profesionales, y hubiese supuesto un conflicto de intereses para el laboratorio y el programa del CFDA.

Pero a medida que David crecía, se fue interesando más en él, justo en la misma proporción en la que nuestra relación virtual se desvanecía. Cuando David cumplió veinte años, ella aún tenía treinta y nueve. Yo ya había pasado los cincuenta.

Fue en esta época cuando empezó a viajar a todas las fases de realidad de David. A veces tenía suerte y podía presenciar alguno de sus poderes. Aunque normalmente no era así, y era entonces cuando volvía al laboratorio de un humor de perros.

Creo que lo quería como la auténtica madre que nunca pudo ser, y que quería que David fuese algo grande, algo de lo que se hablase durante siglos.

Lo irónico del asunto es que fui yo quien permitió que esto fuese posible. Al fin y al cabo fui yo quién mató a su propia especie. Yo provoqué el Advenimiento de David.




Diario de J. J. Landys. 18 de abril de 2026.

Ya no le preocupan aquellas "pesadillas" en las que alguien le persigue. Mejor. Todavía de vez en cuando emplemos nuestros escuadrones negros cuando prevemos que va a cometer algún tipo de destrucción masiva. En esas ocasiones intentábamos acorralarlo hasta algún barranco y lo hacíamos caer por él. La presión hacía que se olvidase de sus poderes, aunque naturalmente era indestructible. Jamás se hizo el menor rasguño al caer por los barrancos o las azoteas. Y era una forma de condicionamiento natural para evitar sus ataques de destrucción.

Lisa siempre me ha censurado estas "pesadillas". Pero yo creo que son necesarias. El tiempo dirá si me he equivocado.

De cualquier modo lo que ahora le preocupa es otra cosa. Ha descubierto que cuando toma conciencia de sus "sueños", siempre termina "despertándose" repentinamente, y no es capaz de disfrutar de ellos.

No quiero creer que esté empezando a sospechar algo. Han pasado más de veinte años. El programa funciona. El programa es perfecto.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 5, página 76.

La mayoría de las veces, naturalmente, no le dejábamos libre. Le despertábamos de su RV pero le metíamos tanta JST en sus venas que apenas podía hacer algo más que babear. Luego en su sueño condicionado de RV no recordaba haber "soñado" nada. Naturalmente.

Y cuando le dejábamos libre (para estudiarle y para desperezarle un poco el cuerpo) nos cuidábamos después de borrarle todos los recuerdos que hubiese podido generar durante esos minutos. De forma que la siguiente vez que le soltásemos tuviese que empezar desde el principio.

Era necesario. No éramos monstruos. Pero si alguna vez llegaba a ser consciente de su poder... Peor aún, si alguna vez llegase a darse cuenta de que lo que él llamaba "sueños" era su auténtica realidad, su auténtico "yo"... Entonces, que Dios nos cogiese confesados.




Diario de J. J. Landys. 20 de abril de 2026.

Maldita sea. David ha destruido en pocos minutos la mitad de los decorados de la zona Este. Nos va a costar una décima parte del presupuesto anual arreglarlos, y vamos a tener que darnos prisa.

Soy de la opinión de que esta noche no deberíamos dejar libre a David.

Pero Lisa se ha negado... y Mike la ha apoyado. Creo que Mike quiere que ocurra algo para justificar el cancelamiento del proyecto. Espero que no sea una decisión que, a la larga, resulte catastrófica para todos.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 11, página 161.

El día de su cumpleaños fue cuando ocurrió lo de la chica en su programa de RV. Me lo dijo en la última sesión que tuvimos.

Él la invitó a salir, y la muy estúpida se negó. Creo que era una de nuestras psiquiatras de planta. Apenas llevaba un par de meses en el programa de RV, y nunca tuvimos claro si fue una decisión personal suya o una decisión tomada por el cerebro BFG. El caso es que David aquél día estaba muy cabreado, y no tuvo ningún problema en contármelo.

Durante unas horas pensé que David se estaba abriendo nuevamente, pero aquella noche pasó lo de Lisa, y todo se fue definitivamente a la mierda.



Entrevista con Elizabeth Campbell, 13 de septiembre de 2030. Bunker de New Hampshire.

I: Se ha hablado mucho de lo que pasó la noche del 26 de abril de 2026, pero usted estuvo allí y fue la protagonista... ejem... de lo que realmente ocurrió.
E: Sí, es cierto. Lo ha dicho de forma muy directa, pero es absolutamente cierto.
I: Lo siento si la he ofendido pero...
E: No me ha ofendido. Le contestaré. Aquél día David se sentía angustiado por el rechazo de la chica en su programa de RV, y reconozco que John quería cancelar su liberación aquella noche. Pero yo me negué y Mike me apoyó. Los motivos de Mike no me importan, pero los míos estaban claros.
I: ¿Cuáles eran sus motivos, Mrs. Campbell?
E: A diferencia de Mike, yo no quería acabar con los poderes de David, ni con David.
I: ¿Insinúa que Mike quería...?
E: Yo no hago insinuaciones. Lo afirmo. Mike siempre fue más militar que científico o doctor, y David le asustó desde un principio. Si por él fuese, hubiese acabado con David cuando sólo tenía cuatro años.
I: A la vista de lo que ocurrió después, quizás hubiese sido lo más sensato.
E: Quién sabe...
I: Estaba hablándonos de sus motivos para prorrogar las liberaciones de David, a pesar de que éste estaba dando síntomas claros de estar volviéndose cada vez más agresivo.
E: Le quería. Quería a ese muchacho. Veintidós años siendo su madre en la RV marcan una diferencia. Sé que nadie más lo comprenderá, pero... yo quería a David. No quería verlo encerrado en aquél sarcófago, con los cables saliéndole por la cabeza, durante veinticuatro horas al día el resto de su vida.
I: De acuerdo, señorita Campbell. De modo que se aprobó gracias a usted la libertad de David para aquella noche. ¿Qué sucedió entonces?
E: Habíamos pensado liberarle en la réplica de su casa RV, para que tuviese un contexto familiar y agradable. Pero... algo ocurrió...
I: ¿Qué fue lo que pasó, Mrs Campbell?
E: De repente me sentí extraña. Mi vestido había cambiado y ya no estábamos en el decorado de la casa.
I: Él lo transformó todo.
E: Así es. No era la primera vez que sucedía, y yo misma había estado a punto de morir en un par de ocasiones, pero esta vez había algo salvaje en la mirada de David.
I: Continúe, por favor...
E: Me miré al espejo y vi que mi peinado había cambiado también. Me parecía a la madre de uno de sus amigos... pero al mismo tiempo no dejaba de ser yo misma.
I: Se ha hablado de un síndrome de Edipo...
E: No es un síndrome, es un complejo. Aunque estemos en un bunker militar, sigo siendo doctora.
I: ¿Y en su opinión qué...?
E: Creo que ya intuye lo que pasó. Empezó a manosearme, y a quitarme la ropa... Pero lo peor de todo es que utilizó sus poderes para que yo desease que él lo hiciese.
I: Entonces, ¿no la violó?
E: Claro que lo hizo. En "Un mundo feliz" la gente no era feliz aunque pensase que lo era. Y yo no quería que me hiciese el amor aunque pensase que sí quería. Él hizo que creyese éso.
I: Y entonces fue cuando usted gritó...
E: Sí. Durante un segundo cesó su poder telepático, y lancé aquél grito...
I: "Déjame, David, esto no es un sueño".
E: Leyéndolo de esa forma hace que parezca algo banal. Pero sí, eso fue lo que grité. Se contó los seis dedos de la mano. Y lo creyó. Al momento.
I: ¿Usted piensa que ya lo sospechaba?
E: No lo sé. John me había sugerido algo, pero yo no sabía qué creer.
I: ¿Podría decirnos qué ocurrió a continuación?
E: Antes de que los escuadrones negros pudiesen actuar, él los vio, o tal vez los intuyó.
I: Los mató.
E: No exactamente. Los volatilizó. Con un solo gesto de su mano. Como quien aparta una mosca que le molesta. Y acto seguido... se volvió loco.
I: ¿Cree que...?
E: Oiga, lo siento mucho, pero estoy terriblemente cansada. Si me disculpa, me gustaría descansar un rato.
I: Naturalmente, Mrs Campbell. Muchas gracias por su tiempo.




"De cómo maté a mi propia especie y otras atrocidades" (J. J. Landys). Capítulo 13, página 266.

Fue una noche de destrucción violenta y desenfrenada. Pero todo el mundo sabe ahora que David volvió a nuestras manos aquella noche. La violencia lo había extenuado.

El general J. F. McArthur me llamó esa misma noche, y dijo que hablaría con el presidente para que el programa fuese suspendido inmediatamente. Cuando me lo dijo, iba escoltado por dos hombres armados.

Ahora sé que debería haber borrado los recuerdos de David, como las noches anteriores, y haberlo conectado a la RV y a su monótona vida de consultor en Boston, con sus amigos virtuales y su familia, hasta que llegase la orden del presidente y David fuese sentenciado a morir.

Pero no pude hacerlo. Cuando el general se fue, dejó a los dos hombres escoltando el sarcófago de David. Pero eran dos soldados, no dos científicos. Cuando inicié el proceso del despertar de David, ninguno de los dos sospechó lo más mínimo.

Estaba despertando a David en las propias instalaciones militares donde lo estudiábamos. Al despertar vio los cables que, aunque no funcionaban, seguían sujetos a sus sienes. Recordó en un segundo lo que Lisa le había dicho la noche anterior. Y al ver a su padre vestido con la bata de un doctor, enfureció. Creo que no lo comprendió en ese momento. Pero se contó los dedos, vio que eran seis (¿por qué en la Realidad Virtual le habíamos puesto sólo cinco?) y me miró de nuevo.

Esta vez sus ojos centelleaban con el fuego de la ira. Eran los mismos ojos del niño de cuatro años. Pero ahora habían perdido la inocencia. Eran los ojos de alguien que se siente traicionado por su propio padre, por su propia raza.

Vaporizó a los dos guardias armados que le estaban apuntando con sus rifles, y pasó por encima de mí en un vuelo perfecto. Aún no sé por qué no me mató. Creo que su rabia ciega fue lo que me permitió salir con vida del laboratorio aquel día.

El resto (su ira demoníaca, la destrucción de la Tierra, nuestro éxodo a los búnkers ocultos bajo el suelo... en suma, el Advenimiento) es Historia.

Mis compañeros de celda me preguntan a menudo si me arrepiento.

Claro que me arrepiento. Pero no de la destrucción del ser humano. Al fin y al cabo él es mucho más listo y más inteligente que nosotros; es, en suma, el siguiente escalón evolutivo.

De lo que me arrepiento es de que lo esterilizásemos cuando era un niño. De esa forma no sólo nos condenamos a nosotros mismos. También condenamos a una gloriosa y naciente raza de superhombres como él, que quizá hubiesen llevado la creación del ser humano a sus límites ulteriores. Aunque a veces me pregunto si entre sus poderes no estará el de la inmortalidad. No creo que ninguno de nosotros viva lo suficiente como para descubrirlo.

Sólo estoy seguro de una cosa. De que él nos encontrará, por muy profundamente que cavemos. Y de que cuando nos encuentre nos destruirá. Matará a su madre y a su padre, y tendrá el honor de ser el último hombre vivo sobre el planeta Tierra.

Aunque claro, él no es un hombre. Nunca ha sido menos que un Dios. De modo que su esterilidad tal vez era inevitable. El mundo no es lo suficientemente grande como para contener más de un Dios inmortal a la vez.

Que el diablo nos proteja de su ira.

sábado, 7 de octubre de 2006

La frase del día

"Soy tan vago tan vago que me entra pereza sólo de pensar en tener novia".

jueves, 28 de septiembre de 2006

Cambios

Cambiar para poder seguir igual.

domingo, 3 de septiembre de 2006

La última cruzada

Si sientes que llueve sin nubes, o ves caer pepitas de aceituna y no hay ningún olivo ni ningún pájaro cerca. Entonces mira hacia arriba, y convéncete de una cosa:


La X marca el lugar.