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lunes, 11 de enero de 2010

La nevada del año

Anoche, bajando a despedir a unos amigos, nos encontramos con esto

Casi no encontramos el coche. Suerte que estaba el Señor Quitanieves

Madrid, a lo "Abre los Ojos". Ni un ser humano a la vista

Esta manaña, yendo a trabajar a Campo de las Naciones

Las vías del tren, blancas como un río de leche


Menos mal. Me temía que este año no fuese a ver la nieve, porque me perdí la nevada del 21 de diciembre. Hace menos de tres semanas estaba a unos 30º C, más o menos por aquí:


¡Buen día a todo el mundo! :)

lunes, 29 de diciembre de 2008

Historias de la noche madrileña: los árboles de Navidad

Siguiendo la serie de posts que empecé hace tres años sobre la noche madrileña, he aquí uno sobre los árboles de Navidad que estas fiestas están poblando la capital. En concreto me ha llamado la atención éste, con movimiento y todo:


Así es, ¡un auténtico Pacman en vivo medio de Plaza Castilla! Una chulada para los frikis que estos días están yendo a la Exposición de Star Wars.

domingo, 27 de julio de 2008

In & Out

Leído en elmundo.es:
MADRID.- Activistas de la organización ecologista Greenpeace han conseguido desplegar una pancarta en la sede de Endesa en Madrid para pedir a esta empresa que abandone sus planes de construir cinco grandes presas en la Patagonia chilena.

La acción sorpresa de Greenpeace se ha producido a las siete de la mañana del lunes, cuando un grupo de escaladores de la organización ecologista descolgaron la pancarta.

El cartel tiene el formato de una carta y en él se puede leer: "Buenos días Endesa, si de verdad te preocupa el futuro de los hijos de tus hijos no destruyas la Patagonia. Atentamente, Greenpeace".

Con este mismo eslogan, y realizando un vídeo de contrapublicidad, los ecologistas replican a la campaña publicitaria de Endesa en la que la compañía dice que "tienen la obligación de reinventarlo todo, por el futuro de los hijos de tus hijos".

Out (Foto:Manuel H. de León | EFE)

Los ecologistas replican así Greenpeace protesta de esta forma contra el proyecto HidroAysén, del que es socia mayoritaria Endesa, que pretende construir cinco grandes presas hidroeléctricas en la Patagonia chilena.

Estos proyectos se asentarían, según los datos de Greenpeace, sobre los ríos Baker y Pascua, ambos completamente vírgenes, inundando miles de hectáreas de parajes de gran valor ecológico.

El consumo de energía se produce fundamentalmente en el norte de Chile, razón por la cual esta red de presas debe complementarse con la construcción de una red eléctrica de alta tensión que atravesaría el país de norte a sur.

"De llevarse a cabo, estos proyectos serían sólo los primeros de una serie de presas que inundarían la Patagonia chilena dañándola de forma irreversible", ha declarado Rodrigo Herrera, director de Greenpeace en Chile.

A pesar de que el proyecto se vende como una iniciativa para generar energía para el pueblo chileno, lo cierto es que el mayor crecimiento proyectado de la demanda eléctrica se utilizaría por la minería, y más en concreto para alimentar con energía a los grandes nuevos proyectos de las multinacionales mineras, como el controvertido Pascua Lama, informa Greenpeace.

"Hemos venido a España a pedirle a Endesa, una vez más, que no destruya la Patagonia. Ellos han dicho que en julio presentarán los estudios para las represas y en 2009 entregarán los informes para la línea de transmisión", explica Herrera, quien ha agregado que "no tiene sentido seguir con este proyecto".

Con el fin de defender el espacio natural y los recursos naturales, se ha formado en Chile una coalición de organizaciones y ciudadanos bajo el nombre de Patagonia Chilena sin Represas. El objetivo de este grupo es hacer frente a la demanda eléctrica del país sin tener que destruir la Patagonia.

In (Foto:David Arias | Freelance :))

sábado, 19 de julio de 2008

Endesa por dentro

...durante la asamblea de accionistas de junio de 2008.


En homenaje a mis compañeros de Endesa: a Séverine, a Leticia y sobre todo a Chema, que hoy se ha despedido, ya que el proyecto está a punto de terminar.

domingo, 6 de julio de 2008

Que viva España

Una entrevistadora va a hacer un reportaje sobre el sexo, y pregunta a la gente la frecuencia con la que hacen el amor. "Una vez al día, dice alguno". "Una vez a la semana", la mayoría. De repente, la entrevistadora ve a un hombrecillo sonriente y le tiende el micro: "Y usted, caballero, ¿cada cuánto hace el amor?" "¿Yo?", responde el hombrecillo con una sonrisa en la cara, "una vez al año". La entrevistadora, sorprendida, le pregunta en tono cortante: "¿Y entonces por qué tiene esa sonrisa de felicidad?". Y responde el hombrecillo: "¡Porque me toca hoy!"

Si la gente se siente orgullosa de ser española cada vez que la selección gana la Copa de Europa, ¡enhorabuena! Mejor sentirse orgulloso una vez cada veinticinco años que nunca.

Aprovechando que vivo en Madrid, me bajé en moto con Alberto a la plaza de Colón para vivir el ambiente que se respiraba apenas minutos después de consagrarnos como campeones de Europa.


Dejando a un lado el hecho de que fuimos todo el camino quemando el claxon de la moto, y gritanto y alzando los brazos para camuflarnos entre tanto descerebrado (valía más pasar desapercibidos, creedme), la llegada a Alonso Martínez fue una orgía de surrealismo de trincheras, esquivando una marea de canis desnudos de cintura para arriba excepto por grandes y fálicas banderas de España.


La calle Génova y, sobre todo, de la plaza de Alonso Martínez hacia Sagasta, era un hervidero de jóvenes que denotaban su orgullo patrio lanzando papeleras a los coches que pasaban y provocando a un cuerpo de antidisturbios del que, el domingo por la tarde, estuve más orgulloso que nunca. Con sus rifles de pelotas de goma y sus toletes, cargaron contra la chusma que aprovecha celebraciones de este tipo para dar rienda suelta a sus instintos fascistas, rabiosos y violentos. No me atreví a sacar una foto al neo-nazi con bandera de España a modo de pañuelo tapándole el rostro y pedazo de ladrillo de proporciones épicas en una mano.


Trece contenedores de basura quemados y cuarenta papeleras arrancadas, cuenta en una columna minúscula el "Qué!". Una anécdota, si no me hubiese pasado a mí. Si en Francos Rodríguez no hubiésemos visto cómo le metían una barra de hierro a la furgoneta de justo delante, y cómo la chusma mongoloide se introducía dentro de la furgoneta. Quedó demostrado que no son capaces de pronunciar más que gruñidos roncos. Porque decidme, ¿qué daño hacen los funcionarios del servicio de limpieza? ¿Por qué una panda de críos les roba sus cubos y la gente en vez de darle una somanta de ostias encima les ríe la gracia? ¿Y qué hace un puesto de bebidas alcohólicas en mitad de la Castellana?


Sí, supongo que chusma la hay en todos los lados, pero la que vi el domingo en el centro de Madrid no es de nadie más que nuestra.

Que viva España.

domingo, 29 de junio de 2008

Los Cronocrímenes

Cierto sábado por la mañana, durante un caluroso julio de 2005, hice mi primera entrevista de trabajo. Ese mismo día por la tarde acepté el puesto de trabajo que me llevaría hasta Madrid... y hasta Estados Unidos, pero eso es otra historia.

Dos semanas antes, escribía esta ingenua crónica sobre las casualidades y sobre mi primer encuentro con Nacho Vigalondo a la salida de una sidrería en Gijón.

Fue también en Gijón, exactamente dos años antes de aquello, donde Nacho Vigalondo estrenó "7:35 de la mañana", el corto que le encumbraría a lo más alto del éxito... a lo más alto del éxito que un cortometrajista puede llegar, claro. La originalidad del trabajo (aunque de una factura técnica un tanto tosca) le hizo besar la gloria, llevándose una nominación al Óscar al cortometraje de ficción de ese año, que finalmente no fructificaría en la deseada estatuilla.

Ya entonces el señor Vigalondo comenzaba a rumiar la idea de un guión en el que la acción se desarrollaba en tiempo real, en una única localización y con un único actor.


Nadie podía imaginar, y Nacho mucho menos, que tardaría cinco años en llevar a cabo el sueño de su vida: no solo estrenar su primer largometraje, sino estrenar una película no sujeta a ninguna convención más que a la de su propio estilo fílmico y autoral.

Ayer 27 de junio de 2008 se producía el ansiado estreno en las salas españolas de "Los Cronocrímenes". Con un modesto lanzamiento de 77 copias a pesar de una estrategia de marketing a través de Internet inaudita en el cine español, el cineasta cántabro daba carpetazo final a un proyecto que le ha costado un lustro de sangre, sudor y lágrimas.

La pregunta que podemos hacernos ahora es: ¿ha merecido la pena? ¿Realmente la expectación que ha levantado entre el fandom gafapasta/geek/friki/alternativo fantástico/como lo queramos llamar... esta expectación, digo, ha sido justificada?

No es una respuesta fácil.

Ayer viernes el cine cumplía una deuda conmigo y yo cumplía una deuda con él. Los cinco años que Nacho ha tardado en completar su trabajo son los mismos cinco años que yo he estado dando la brasa a mis amigos con el trabajo de Nacho y la cinta fantástica. Era una cita con el destino; un destino que determinará si soy un visionario de jóvenes promesas o tan solo un patán muy pesado. Había puesto mi prestigio en manos de un desconocido.

Y la noche empezó mal; no conseguí convencer a nadie de que se apuntase a ver la película conmigo (era un mal día, la verdad), así que cogí mis bártulos y me dirigí en el autobús 133 al lugar donde Princesa pierde su nombre y se convierte en Plaza de España: los Renoir Princesa. No son unos magníficos cines, pero no están mal dentro de los cines del circuito de V.O., y ya había estado antes en ellos; eran un sitio contrastado para ver el estreno de "Los Cronocrímenes" con ciertas garantías de tranquilidad y correcta proyección.

Justo delante de mí una chica pidió una entrada para la película, pero la taquillera, confundida, le cortó dos. Atento al hecho, le dije a la taquillera que la segunda entrada me la vendiese a mí, con lo cual mataba dos pájaros de un tiro: hacía la buena acción del día, y me aseguraba un sitio al lado de la chica friki que iba sola (como yo) a ver "Los Cronocrímenes".


La realidad es que cuando me senté a su lado apenas intercambiamos treinta o cuarenta segundos de conversación (sobre todo críticas por su parte hacia la taquillera). Decidí que no me iba a comer un comín y me dispuse atento a la pantalla, descartado todo movimiento aproximativo hacia mi compañera de visionado. Y... hasta ahí puedo leer.

No voy a contar absolutamente ninguna de las cosas que suceden en la película. Pero son 88 minutos que pasan como una hora. Si la película no es en tiempo real... como si lo fuese. La fotografía es cojonuda, las secuencias perfectas, los diálogos (excepto el personaje de científico loco interpretado por el propio Nacho, afectado como todas sus interpretaciones) divertidos y brillantes. A destacar la magnífica actuación de Karra Elejalde. Con un guión loco, retorcido, malévolo y dramático que funciona como un reloj, y que hace pasar al espectador de la carcajada a la aprensión en menos de lo que se tarda en pestañear. Y sobre todas las cosas, una momia rosa que pasará de cabeza a la lista de personajes míticos del cine.

Las únicas pegas son, quizás, la afectada actuación de Nacho Vigalondo; incluso aunque su personaje, en cierta manera, lo justifique. Algunos diálogos un poco forzados (ese "por el amor de Dios" no se lo creía ni Nacho cuando lo escribió), y algunos giros más previsibles de lo que me hubiese gustado. No es una película, al fin y al cabo, tan intelectual y complicada como se había vendido desde algunos sectores. Es cierto que en determinado momento se hace complicado seguir el hilo argumental a través del diagrama de Gantt en el que (como ocurría también en "Primer") se convierte la trama. Pero la historia (a diferencia de Primer) se va explicando sola poco a poco, lo cual es de agradecer.

Sí, lo cierto es que definiría "Los Cronocrímenes" como una cinta a medio camino de "Primer" y "Retroactive", con toques humorísticos a lo "Regreso al futuro", y una componente negrísima sacada directamente del cine de asesinatos "de un solo disparo", como gusta en llamarlo Nacho Vigalondo.


¿Qué conclusión puedo sacar? Pues que a pesar de mi entusiasmo y expectativas, que suelen verse defraudadas cuando la idealización que uno se ha hecho no se corresponde con la realidad, la película me gustó mucho. No va a ser un éxito: no tiene los componentes necesarios para ello, pero creo que puede ayudar a la industria, ampliando los temas y, sí, también los géneros, a los que ya puede adscribirse sin complejos nuestra cinematografía.

Para mí, igual que para mucha gente, esto ha supuesto más que una película. Ha sido un viaje a través del cual he conocido a gente fascinante gracias al blog de Nacho Vigalondo y a sus foreros habituales. He conocido la trayectoria vital de un chico que salió de Cabezón de la Sal para hacer cine, y lo consiguió. Me he visto a mí mismo creyéndome parte vital de un proceso de marketing en cadena, y lo cierto es que puede que yo haya sido, junto con mucha más gente, uno de los eslabones de dicha cadena.

Ha sido, en definitiva, una experiencia fascinante, a la que yo, también como Nacho, doy punto y final con este artículo. De cierta manera siento que se cierra un círculo, y aunque son las cuatro y pico de la madrugada, tengo la necesidad de redondear este escrito para publicarlo y soñar el sueño de los justos.

El camino ha concluido... y justo ahí delante veo que comienza otro. Aún no sé adónde conduce, pero seguro que a algún sitio interesante. Espero que estéis allí conmigo para recorrerlo juntos.

jueves, 15 de mayo de 2008

Expomanga 2008 (1 de 3)

Si aún no te has enterado, estoy 53º en un juego en el que los 30 primeros ganan una plaza en un avión a Canarias para viajar una (1) hora al pasado y asistir a bordo del mismo a la proyección de Los Cronocrímenes.

El sábado pasado alguien daba una pista en directo en el Pabellón de la Pipa del Recinto Ferial de la Casa de Campo, en el contexto de la presentación del juego Ninja Gaiden 2 para Xbox, en el Expomanga 2008.

El año pasado ya asistí a este evento, pero iba con la que entonces era mi pareja, que tenía alergia al negro de las camisetas de frikis y otakus, así que apenas pude estar cinco minutos respirando el frikismo del lugar.

Esta vez, sin embargo, podríamos decir que me cundió.

Al margen de la hora que estuve haciendo cola para entrar -llegué a las 12:45, y hasta las 13:45 aproximadamente no llegué al pabellón de Microsoft (habilitado en principio como guardería, sic), y donde por supuesto el evento ya había acabado, aunque conseguí que el tipo que estaba recogiendo todo el aparataje me diese (mal) la pista-, al margen del tiempo dilapilado haciendo cola, como decía, gasté unas cuantas horas en dar vueltas por el sitio, viendo todo el manga y merchandising que mueve el mundo nipón.


Lo más destacado sin duda es el culto a la estética que se podía respirar en el ambiente. Alguno podría decir, de hecho, que el manga es TODO estética y NADA de contenido. No estoy del todo de acuerdo, porque siempre hay pequeñas joyas, que son las que brillan y hacen brillar el género por encima de la mediocridad general, pero lo cierto es que podría parecerlo.

No exagero si digo que el 30 ó 40% de los asistentes (adolescentes de entre 13 y 18 años) iba disfrazado. De hecho, lo más acertado sería decir que el 80% de las chicas iban disfrazadas. El cosplay triunfa, por fin, en España. Y todo gracias a las chicas, y al acné adolescente masculino que sigue a las chicas, sobre todo a las que enseñan muslo, allí adonde van.

Efectivamente, el otaku o fan-anime no es un friki más, sino una subespecie compuesta por jóvenes chicas adolescentes fanáticas de la estética gothic/pop/flower del anime y el manga, y por jóvenes chicos adolescentes fanáticos de héroes nipones vestidos de negro y con filos fálicos de tamaños desproporcionados.


Continuará...

martes, 8 de enero de 2008

Todos contra la "violencia de género"

Y quiero decir, claro, contra el discriminante término "violencia de género". Porque a ver, que alguien me aclare qué demonios significa eso.

Todos los periódicos de hoy citan la noticia del homosexual gijonés acuchillado por su pareja, y algunos incluso se atreven a definirlo como un caso de "violencia machista". Sin pretender ofender a nadie, ¿es que acaso han averiguado las preferencias sexuales del pobre difunto para poder decir que su asesino era un machista? ¿No sería acaso versátil?

En un tono más serio (bueno... la verdad es que no), otros medios (patrocinados por sus esponsors, claro) debaten sobre la necesidad de acuñar un nuevo término para la violencia doméstica entre parejas del mismo sexo, ya que en este caso no hay un género que tenga una clara posición de superioridad física sobre el otro. Y la ley de violencia de género no les ampara.

Les he colado sin que se den cuenta el término que surgió hace unos años y que fue masacrado por el colectivo de marujas y amas de casa feministas: la "violencia doméstica". ¿Por qué no gusta este adjetivo? ¿Acaso recuerda a cacerolas y gamuzas? La forma en que eufemísticamente se ha sustituido la expresión "violencia doméstica" por "violencia de género" demuestra, como todos sabíamos, que lo políticamente correcto predomina lamentablemente sobre lo correcto de facto.

Según el diccionario de la RAE, lo doméstico tiene que ver con lo relativo al hogar, y si hay algo claro es que la violencia se gesta y se suele desencadenar en ese entorno, al abrigo de la intimidad y cuando la ira homicida no se ve contenida por el convencionalismo y las leyes de la sociedad y hay un abuso de poder y de confianza.

Así que veamos qué nuevo término se les ocurre a Zapatero y compañía para etiquetar la "violencia homosexual de género machista", y poder encabezar así sus demagógicas pancartas con una frase corta con gancho y tirón. Ya que fueron capaces de prescindir de lingüistas para redefinir alegremente la palabra "matrimonio", no creo que les cueste mucho hacer algo similar con esto.

Y que conste que no soy una persona a la que le importen mucho las palabras (soy de Quevedo antes que de Góngora), pero este tipo de situaciones consiguen enfurecerme. El bello idioma español, el único que es oficial en todas las comunidades autónomas de este país y que por un capricho del destino hablan más de 400 millones de personas en todo el mundo, no se merece el maltrato manipulador al que se le está sometiendo desde el periodismo y la política. ¿IgualdaZ? ¿VerdaZ? ¿ModernidaZ? Analfabetismo, diría yo, y falta de juicio crítico. Si ésta es la prometida revolución educativa... ¡que paren el mundo, que yo me bajo!