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jueves, 15 de mayo de 2008

Expomanga 2008 (1 de 3)

Si aún no te has enterado, estoy 53º en un juego en el que los 30 primeros ganan una plaza en un avión a Canarias para viajar una (1) hora al pasado y asistir a bordo del mismo a la proyección de Los Cronocrímenes.

El sábado pasado alguien daba una pista en directo en el Pabellón de la Pipa del Recinto Ferial de la Casa de Campo, en el contexto de la presentación del juego Ninja Gaiden 2 para Xbox, en el Expomanga 2008.

El año pasado ya asistí a este evento, pero iba con la que entonces era mi pareja, que tenía alergia al negro de las camisetas de frikis y otakus, así que apenas pude estar cinco minutos respirando el frikismo del lugar.

Esta vez, sin embargo, podríamos decir que me cundió.

Al margen de la hora que estuve haciendo cola para entrar -llegué a las 12:45, y hasta las 13:45 aproximadamente no llegué al pabellón de Microsoft (habilitado en principio como guardería, sic), y donde por supuesto el evento ya había acabado, aunque conseguí que el tipo que estaba recogiendo todo el aparataje me diese (mal) la pista-, al margen del tiempo dilapilado haciendo cola, como decía, gasté unas cuantas horas en dar vueltas por el sitio, viendo todo el manga y merchandising que mueve el mundo nipón.


Lo más destacado sin duda es el culto a la estética que se podía respirar en el ambiente. Alguno podría decir, de hecho, que el manga es TODO estética y NADA de contenido. No estoy del todo de acuerdo, porque siempre hay pequeñas joyas, que son las que brillan y hacen brillar el género por encima de la mediocridad general, pero lo cierto es que podría parecerlo.

No exagero si digo que el 30 ó 40% de los asistentes (adolescentes de entre 13 y 18 años) iba disfrazado. De hecho, lo más acertado sería decir que el 80% de las chicas iban disfrazadas. El cosplay triunfa, por fin, en España. Y todo gracias a las chicas, y al acné adolescente masculino que sigue a las chicas, sobre todo a las que enseñan muslo, allí adonde van.

Efectivamente, el otaku o fan-anime no es un friki más, sino una subespecie compuesta por jóvenes chicas adolescentes fanáticas de la estética gothic/pop/flower del anime y el manga, y por jóvenes chicos adolescentes fanáticos de héroes nipones vestidos de negro y con filos fálicos de tamaños desproporcionados.


Continuará...

miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Quién se ha llevado mi bola de mierda?

Leo en el gran blog de Gonzo www.elsentidodelavida.net:

Mi gran revelación respecto a un posible "Sentido de la Vida" llegó medio adormilado viendo un documental de la 2. No se si te lo conté: se trataba del "escarabajo pelotero". Básicamente, su función en la vida es hacer una gran bola de mierda de elefante para atraer a las hembras y poder tener descendencia. Cuanto más grande y olorosa sea, mejor le va en la vida. Hay escarabajos que no trabajan y les roban la bola a otros en una lucha encarnizada. Al final, si son los mejores, los que tienen éxito, entierran la bola a una determinada profundidad, fertilizan a una hembra que deja los huevos dentro de la pelota para largarse después y se dejan morir bajo tierra junto a la bola de mierda.

El único consejo que me atrevo a darte: decide cuál es tu bola de mierda y disfrútala. No te preocupes por lo demás, porque no importa. Sé consciente de que no deja de ser una bola de mierda, y apestosa, de acuerdo, pero será la tuya.

Esta pequeña metáfora de siesta frente al televisor me hizo reflexionar sobre la importancia de fijarse una meta en la vida. Un destino, una dirección, un rumbo; como se le quiera llamar. En el futuro escribiré más sobre el asunto. Mientras tanto, me quedo con el escarabajo empujando su bola de mierda. Es una metáfora guarra, que llama a las cosas por su nombre.

Y lo mejor es que nadie escribirá un libro que nos diga que si nos quitan la bola de mierda no nos debemos quejar sino que tenemos que buscar otra pelota en otro lugar. No puedo imaginar un best-seller en las estanterías de El Corte Inglés con el título:

"¿Quién se ha llevado mi bola de mierda?"



...O en palabras de Kubrick: "the very meaninglessness of life forces man to create his own meaning".

miércoles, 30 de abril de 2008

Excursus lúdico

¡He sido padre de esta preciosa criatura!

Aún no le he puesto nombre. Se admiten sugerencias, pero no valen "Lucille", "Charlene" o "Gerundina" :)

Gracias a todos los que participaron en mi regalo, tanto éste como la chaqueta y el Lonely Planet de Japón. Gracias, de verdad, me he emocionado.

jueves, 24 de abril de 2008

Enseguida vuelvo

Acabar el proyecto fin de carrera no ha sido tan catártico como esperaba, pero la verdad es que estoy aprovechando para hacer ciertas chapucillas a mi casa y a mi vida que ya le iban haciendo falta, de manera que no tengo ni mucho tiempo ni muchas ganas de escribir.

Sin embargo no desesperéis, ¡oh aliento de mis musas! Creo que después del puente de semana santa ya habrán concluido los asuntillos que me mantienen ocupado y desmotivado para la escritura, y volveré a estar entre todos ustedes.

Salutem.

viernes, 18 de abril de 2008

10 años...

...pa esto:


¡Por fin!

En pocos días he leído el proyecto, se anuncia el estreno definitivo de Los Cronocrímenes, y cumplo veintiocho años. Es un buen momento para hacer cambios.

Otra vez.

Ahora ya podéis tirar las piedras y relajar la muñeca... :)

PD: Aprovecho para anunciar que probablemente mi frecuencia de posteo se reducirá en las próximas semanas. Voy a intentar invertir el tiempo que dedicaba al blog a acabar una novela corta (o un relato largo, aún no estoy seguro) de terror gótico/social que estoy escribiendo y que se va a titular "Vampiros en Villalpando". Sí, lo sé. Con un par de narices :)

miércoles, 16 de abril de 2008

El último golpe

Durante las últimas semanas he estado pagando una importante deuda con el cine: jamás había visto ni una sola de las películas de la saga de Rocky Balboa, que encumbró a Sly a las más altas cotas de popularidad del cine. Fueron los gloriosos años en los que Sly y Arnie partían un bacalao llamado Hollywood a base de ostias.

Al contrario que Arnie, que tuvo la enorme fortuna de coincidir con directores de la talla de James Cameron, Paul Verhoeven o John Millius, la carrera de Stallone, para bien o para mal, siempre ha estado asociada a su propio nombre. Ha sido el propio Sly el que ha escrito y dirigido muchas de las películas que le dieron fama. Fue la primera de ellas, "Rocky", la que le encaramó de la noche a la mañana al olimpo del éxito.

Siempre me he reído del hecho de que "Rocky" arrebatase a "Taxi Driver" los Oscar a la mejor película, montaje y dirección. Pero después de haberla visto por primera vez, mi risa ya no es tan fuerte.

Efectivamente, el primer round de Rocky es una película excelente, en la que Sly interpreta a un boxeador medio sonado, que tuvo un pequeño destello pero que actualmente se dedica a hacer de matón para un pequeño mafioso italiano. La sordidez de las calles de Filadelfia, por donde Rocky deambula liándose a golpes con la vida, enmarca el tono sucio y deprimente de la primera parte de la cinta. De repente, Rocky ve cómo todo eso cambia cuando Apollo Creed, el campeón del mundo de los pesos pesados, decide concertar un combate por el título contra el potro italiano. Apollo piensa que un combate contra un boxeador local de procedencia humilde despertará la vena sensible de un público cada vez más desapasionado con el boxeo. El único error que Apollo ha cometido es no conocer a su rival, que de repente ve la oportunidad de brillar como nunca lo había hecho antes; ve la oportunidad de dar sentido a su vida, de convertirse en un boxeador de verdad. Los boxeadores boxean. Motivado además por su recién estrenada relación sentimental con Adrian, la introvertida hermana de su amigo Paulie, Rocky se elevará del barro de los derrotados al cielo de los ganadores para enfrentarse a Creed en un combate que resonará con estrépito en los anales de la historia del boxeo.

Sin querer destripar más la película... ¡joder, mola! Rocko encarna en sus venas el sueño americano de que cualquiera puede conseguir todo aquello que se propone, pero en "Rocky" este sueño es amargo. Rocky se supera para mostrarse ante las cámaras de todo el mundo como el único boxeador que ha aguantado los doce asaltos a un Apollo Creed prepotente y engreído, sí... pero también subsiste la trágica idea de que Rocky nunca podrá dejar de ser una persona analfabeta y medio sonada, que encuentra en Adrian la única muleta en la que apoyarse y con la que reunir fuerzas para salir a correr todos los días por las frías calles de Filadelfia.

En "Rocky II" se refuerza aún más esta idea: Rocky ha ganado dinero con el combate contra Apollo, sí, pero es incapaz de administrarlo correctamente, y lo que es aún peor, incapaz de encontrar un trabajo digno. Tiene que romper sus acuerdos publicitarios porque apenas sabe leer los slogans que le han preparado, y debe terminar volviendo al almacén de carne de Paulie. La única forma de sacar adelante a su mujer es volver al boxeo, aceptando el combate de revancha de Apollo Creed.

Y aquí acaba todo.

"Rocky III" es una absurda película en la que vemos a un Rocky trajeado, mucho más culto, que tan solo lucha por amor propio: antes de morir, su entrenador le confiesa que ha elegido a rivales fáciles para que Rocky pueda mantener su título de campeón del mundo. Furioso, Rocky accede a pelear contra un Mr T. (Clubber Lang) que da aquí su salto a la pantalla grande tras llegar a la cumbre de su éxito en "El equipo A". Indignado por la actitud fatua y ofensiva de Clubber Lang, Apollo Creed decide entrenar a Rocky a su estilo: para ello le lleva al barrio negro de Los Ángeles. Y su estilo resulta ser una mezcla de baile funky y soul, en el que parece imprescindible llevar unos fardaguevos minimalistas y de look homosexual. Sic.

"Rocky IV" es más de lo mismo, solo que esta vez hay un robot gigante con voz sensual en la mansión de Rocky, y en vez de luchar en Estados Unidos lo hace en lo más recóndito de la estepa siberiana, para tumbar al hiperdopado boxeador ruso Iván Drago y vengar así la muerte en el ring de su antiguo rival y amigo Apollo Creed. Como anécdota curiosa, es la única película en la que Rocky se deja barba. Desaliñado, corre por los bosques soviets, dejando atrás a los guardaespaldas rusos que le siguen en un coche negro que se va abriendo paso por metros de nieve y de vergüenza ajena. En fin, una película más de la época del telón de acero, en el que en un (¿emotivo? ¿naïf?) final Rocky grita al público ruso: "habéis venido aquí a ver pelear a dos hombres. Pero yo pienso que es mejor uno contra uno, que un millón contra un millón. Si yo he cambiado, y vosotros habéis cambiado, creo que todos podemos cambiar". O algo así, no sé.

"Rocky V" se hunde de forma definitiva en la miseria más profunda e insondable: incapaz de boxear por una especie de tara (recuerdo del último combate con Drago), y sumido en la ruina económica por culpa del estúpido Paulie, Rocky es tentado por el mánager del actual campeón del mundo para volver al boxeo y enfrentarse a éste. Sin embargo Rocky no accede, y se limita a entrenar a un chico de la calle que le pide que le entrene. Poco a poco, Rocky empieza a revivir la emoción del combate a través de los ojos y los puños de su pupilo, y consigue hacer crecer a éste hasta el punto de hacerle pelear por el campeonato de los pesos pesados, y vencer. Claro que, justo antes de esto, el pupilo de Rocky abandona a éste para irse con el mánager del ex-campeón. La victoria, sin embargo, tiene el sabor amargo de saber que no ha competido contra el mejor, y por ello el ex-pupilo de Rocky va a ver a éste para retarle. Resultado: una pelea callejera en la que lo único que faltan son las navajas de mariposa y las patadas en el estómago. Un final aparentemente victorioso para Rocky, pero vergonzoso para Sly: un derrotado que ya ni siquiera puede luchar contra sus rivales en el ring, y tiene que conformarse con una pelea de gichos para poder desatar su furia.

"Rocky V" se estrenó en 1990, y hemos tenido que esperar al año 2006 para ver la continuación de la saga del potro italiano. Y tengo que decir que probablemente sea la mejor película de toda la serie. Tal vez incluso mejor que la primera. No me voy a extender aquí, porque hay millones de artículos sobre la película, y la mayoría coinciden con mi opinión.

"Rocky Balboa" puede tener defectos, sí, pero sus virtudes son tan grandes que se comen al espectador desde el primer minuto de la película. "Rocky Balboa" es la historia escrita con las tripas del propio Sly. "Rocky Balboa" es la historia de un luchador, de alguien que nunca ha dejado de luchar, y al que la vida ha derrotado, al menos aparentemente. "Rocky Balboa" es la historia de una persona que vive de contar sus antiguos combates a los comensales que acuden a su pequeño restaurante de comida italiana ("cocinada por hispanos"). De alguien que vive de la nostalgia, añorando los tiempos en los que la nostalgia no existía, tan solo había el "aguanta un asalto más". De alguien que tiene una sombra alargada, que tapa a sus propios hijos... pero que sólo es sombra.

Y sin embargo...

También es la historia del alguien que se sabe derrotado, pero que sabe que lo único que importa es aceptar el combate, y no el resultado del mismo, y que el día que no pueda aceptar el reto, será el día en el que no sólo esté derrotado, sino también acabado.

"Rocky Balboa" es la única autobiografía que veremos de Silvester Stallone, escrita con el corazón en un puño y la pluma en el otro, volcando en el guión su nostalgia, su visión sobre la vida, el éxito y el fracaso. Parece que Sly decidió jugárselo todo a una carta, escribiendo (como recomiendan los expertos) sobre lo que uno conoce. Y no hay nadie que conozca a Sly mejor que el propio Sly.

"Rocky Balboa", por tanto, no es tan solo una película. Es mucho más que eso. Es una experiencia de vida. No siempre agradable, casi nunca triunfal, pero que emana un olor fuerte y agridulce a sinceridad y honestidad.

A pesar de que en en este último round Rocky vuelve a ser aquel boxeador medio sonado de la primera cinta (aunque eso sí, con treinta años más de experiencia), no es inconveniente para que en la última cuarta parte de la película suelte el que, a mi juicio, es uno de los mejores soliloquios de la historia del cine...

El mundo no es todo alegría y color. Es un lugar terrible, y por muy duro que seas, es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida. Pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte, y lo soportas mientras avanzas, hay que soportar sin dejar de avanzar. ¡Así es como se gana!

Si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes, y no puedes estar diciendo que no estás donde querías llegar por culpa de él, de ella o de nadie, porque eso lo hacen los cobardes, ¡y tú no eres un cobarde! ¡Tú eres capaz de todo!


HAZ CASO A SLY: TÚ ERES CAPAZ DE TODO



Una crítica más de Rocky Balboa en la red (fuente):

» ROUND 6

El mejor episodio desde aquella pelea del 76, tal vez porque no se parece en nada a los 4 últimos rounds. En esta ocasión, Rocky y Stallone regresan a pelear y a actuar de verdad, aprovechando la fotografía de la Ciudad de Filadelfia y la emotividad cosechada por una treintena de años.

En la vida real, como en el argumento, nadie esperaba nada del semental italiano; es decir, ya nadie aguardaba nada de Rocky y mucho menos de Stallone. Muchos productores rechazaron el guión y tomaban una última cinta del gladiador italiano como una mala broma y un fracaso asegurado.

Es Joe Roth, cabeza de Revolution Studios quien cree y hace realidad la frase del orgullo de Filadelfia "...One more round."

Es así que el sexto capítulo ve la luz, tratando de recuperar la esencia del personaje, presentando una analogía de Rocky con Stallone; un estrella que llegó a la cima demasiado rápido y por ende, el éxito, la fama y la soberbia le arrollaron, dejando después de tres decadas, simplemente un hombre vapuleado que debe demostrar que puede dar una batalla más.

Esta batalla llega en la cinta por azares del destino, cuando tras un simulacro de computadora entre el campeón actual y Rocky (en sus mejores tiempos), el resultado es un KO para el garañón. Sobra decir que la indignación del campeón y la ambición de sus publicistas deciden buscar a Stallone para un combate de exhibición y...

Rocky Balboa, mucho mejor título que Rocky VI, triunfa sobre sus cuatro predecesoras porque no es la típica cinta del invencible, no es Rocky brincando la cuerda y golpeando la pera bajo los clásicos acordes orquestales, no. Esta nueva realización es una fotografía de las ruinas que quedan de los hombres tras una larga historia de boxeo, ruinas que no se limitan a lo físico, sino a la moral y a lo mental; campeones que viven de ayeres, de triunfos idos, de nostalgias jab y recuerdos gancho... porque, después de todo ¿qué le queda a un luchador cuando la lucha se ha terminado?

Por otro lado, para nadie es un secreto que Talia Shire no regresa para esta película. La roca sobre la que el héroe se levantaba, ya no lo es más, quedando sólo el hombre que amanece solo en una cama fría. Lo que podría parecer un error, se convierte en un acierto, porque esta ausencia, más que los demoledores golpes de sus adversarios, es lo que ha diezmado a Rocky, quien sin saber cómo llenar ese vacío, comienza nuevamente a escuchar a su bestia interna, aquella que quiere seguir y recibir más castigo a cambio de continuar en la batalla.

La cinta funciona gracias a un guión inteligente que si bien no es creíble, sí es humano. A esto puede sumarse una buena actuación de Stallone y otra de Burt Young, el cínico y terrenal Paulie, último eslabón del excampeón con Adrian.

Milo Ventimiglia, a quien muchos recordarán por sus apariciones en Gilmore Girls, es Rocky Jr, quien a pesar de lo trillado y cuadrado de su personaje logra ser creíble e interviene en una secuencia clave para el corazón de la cinta, un diálogo donde su padre le explica el funcionamiento de la vida en un modo de hablar que Rocko jamás antes utilizó. Sorprende no sólo aquí, sino en toda esta cinta pelea, la cantidad de buenas frases y diálogos inteligentes... que digan ahora que 30 años son nada, ja.

Debo decir que yo tampoco creía que Stallone pudiera lograr un regreso digno después de ver su contínua espiral descendente. Vamos, el mismo actor, ya instalado en una faceta más humilde, declaró hace poco que las cintas 3 y 4 no fueron buenas y que la 5 simplemente fue decepcionante. Creo que nadie creía que podía lograrlo, igual que el boxeador de su historia, sin embargo, Rocky Balboa ha salido a dar su última gran pelea. La campana suena y la batalla comienza una vez más.

miércoles, 9 de abril de 2008

Gonzo

Vale, sí, admitámoslo: a GonzoTBA se le ha ido la pinza...

Claro que también es cierto que a todos nos ha pasado, probablemente en muchísima menor medida, lo que vomita en su última entrada.

En realidad creo que lo que Gonzo quiere dar a entender es distinto de lo que Gonzo escribe. El lenguaje es un invento humano y no está diseñado para describir cosas divinas, por eso Gonzo utiliza metáforas visuales y parábolas.

Entonces, ¿y si...?

No, no puede ser.

Ya, claro.

Pero.

Es curioso. Gonzo habla de sincronicidades. Hoy he escrito esto en un mail a una amiga: "De mi cumpleaños no te digo nada porque este año no sé si lo voy a celebrar. Aunque paradójicamente va a ser uno de mis cumpleaños más... no sé si decir felices, pero desde luego sí liberadores. Me siento una auténtica persona libre, en todos los sentidos de la palabra. Éste ha sido el año en el que he dejado de mirar las aguas de la corriente que me estaba arrastrando para levantar la cabeza y ver la orilla y lo que hay más allá de ella. Y voy a nadar, a fe que sí. A lo mejor son sólo palabras huecas, pero estoy en un momento pletórico y quiero aprovecharlo. No, no me he metido en una secta ni nada por el estilo, creo que si hace algún tiempo tenía alguna duda de fe, ahora soy un ateo convencido. Se trata de otra cosa mucho más importante."

Creo que Gonzo se ha vuelto loco. No hay más que ver la publicidad de AdSense (en el momento en el que leí el post las cuatro entradas de la derecha de AdSense estaban relacionadas con clínicas o tratamientos para la ansiedad. ¿Otra sincronicidad?). Pero también dicen que sólo los niños y los locos dicen la verdad. Con Gonzo me he sentido sintonizado en más de una ocasión. Lo único que puedo hacer desde aquí es apoyarle y decirle que aquí en Madrid tiene a un lector, a un amigo, a un desconocido preocupado por él, pero al mismo tiempo extrañamente feliz. Sí, sé que estoy escribiendo esto y que debería sentirme avergonzado por "mercadear" con las ¿desgracias? de una persona que, además, las publica en la red. Pero me encojo de hombros y no lo borro, y no lo borro porque es la verdad, y la verdad (frase trillada pero cierta como pocas) nos hace libres. Tal vez sea una irresponsabilidad publicar esta entrada, y tal vez mañana mismo me arrepienta y tenga que retirarla, pero después de leerme de carrerilla el post de Gonzo lo único de lo que he tenido ganas es de escribir exactamente lo que he escrito.

Hasta mañana.

lunes, 7 de abril de 2008

Al otro lado

La putada de este juego al que llamamos "Vida" es que sólo se puede jugar una vez, y ganes o pierdas no hay segundas oportunidades: cada decisión que tomamos marca los siguientes 200 metros de nuestro futuro.

Al final, los que tienen suerte trabajan en lo que les gusta y para lo que valen, y el resto (la mayoría) trabajan en lo que pueden. "Los boxeadores boxean". Por desgracia (a menos que crean en los viajes astrales) no podemos dejar de ser nosotros mismos por unas semanas para probar lo que se sentiría siendo otra persona, con otros valores, otras amistades, otro trabajo, otras preocupaciones y otras prioridades.

Hace tiempo Iván escribía en su blog un artículo sobre lo que molaría poder gastar el x% de tu vida siendo una persona y dejar el (100-x)% para ser otra completamente distinta. Quemar la corbata y ponerse el turbante... o algo así. Supongo que es el sueño de cualquier consultor, aunque la mayoría lo decimos sólo porque resulta gracioso decirlo. Claro que todos en algún momento lo mandaríamos todo a tomar por culo, pero a la hora de la verdad hay que ser una persona con dos cojones para hacerlo de verdad. Por cierto, yo siempre he dicho que cuando leyese mi Proyecto Fin de Carrera iba a cambiar de registro mi vida. Muchos pensaríais que era una vacilada, o que nunca iba a terminar el Proyecto para no tener que cumplir mi promesa. El caso es que probablemente lea el lunes 14 de abril, así que a partir de ese día tenéis cancha libre para:

a) reclamarme unas cañas/sidras de celebración

b) obligarme a ser honesto conmigo mismo por una vez en la vida.

Pero en realidad de lo que quería hablar en este post era de otra cosa. El motivo por el que empecé a escribir esto hace ya un par de días fue que unos meses atrás asistí a un evento de Fidelización de Clientes en el hotel NH de Príncipe de Vergara de Madrid ([inserte aquí su publicidad]).

Podría ser el típico evento de formación, pero lo que lo diferenció de otros eventos es que a éste fui... ¡de azafato! Sí amigos, nuestra directora de marketing se puso enferma (estaba embarazada de pocas semanas), y me tocó el marrón de cubrir su puesto a la entrada de los salones donde se celebraban las distintas conferencias y charlas.

Y gracias a eso pude ver otra parte del mundo de la empresa que nunca había podido apreciar hasta entonces: el servicio de azafatas, el mundo de los organizadores de eventos, la disposición de los folletos publicitarios, el catering, los chicos de suministro... El momento de más alivio es cuando el último asistente entra a la charla, y sólo entonces las azafatas (un saludo, Diana) y los azafatos pueden sentarse o tomar un refrigerio, si es que las usualmente estrictas normas del organizador de eventos (IIR en nuestro caso) lo permiten. Y el momento más estresante probablemente sea el final de las conferencias, cuando sabes que no vas a volver a ver a ese tipo al que le tienes que dar el pendrive con la documentación del congreso y que no se te puede escapar.


Gracias a mis charlas con la azafata que se quedaba por las tardes, pude descubrir un poco más este mundo de envidias y trabajos mal pagados de sol a sol, en muchas ocasiones sin poder sentarse casi en ningún momento. Cada trabajo tiene su cruz, y en el de los azafatos la cruz es la ausencia de derechos: sólo pueden comer a escondidas o cubriéndose unos a otros, si eso es posible, el asistente al evento siempre tiene razón, la sonrisa no puede desaparecer del rostro... Un/a azafato/a es la primera en llegar y la última en irse. Por otra parte, es un trabajo para el que no hace falta estar cualificado (salvo en temas de idiomas), y te permite conocer mundo.

También descubrí que existían empresas dedicadas a organizar eventos y a buscar espónsors, conferenciantes y asistentes a los mismos, todo en un círculo completamente automasturbatorio en el que TODOS sacan tajada: los asistentes reciben un diploma, los conferenciantes dinero, los espónsors publicidad... y el que más pasta saca seguramente es el que organiza este tinglado. La jefa de organización del evento al que asistí era una especie de señorita Rotenmeyer, terriblemente estricta con las chicas y terriblemente sibilina y melosa con los asistentes y ponentes. "Terrible" es, sin duda, la palabra que mejor la define.

Cuando el azafato o la azafata no tienen otra cosa mejor que hacer, hay una regla básica: colocar los folletos y las cuartillas de la mesa de organización. No hace falta que estén descolocadas (probablemente no lo estarán), pero el hecho de hacer el gesto es suficiente para demostrar lo buen/a azafato/a que eres. Como yo era el azafato del espónsor, iba completamente a mi bola, y así coloqué los folletos de mi compañía en disposiciones escherianas.

El tema del catering también tiene su miga. En el mismo salón confluían tres lunch distintos, y era resonsabilidad de los azafatos dirigir a los asistentes a su lunch particular. Como comprenderéis, una misión imposible. Las camareras suelen hacerse amigas de las azafatas, o al menos proveedores de ellas, porque probablemente los restos del lunch sean lo único que las azafatas vayan a comer en todo el día. Eso sí, se ponen moradas de zumo de naranja natural, que ingieren en cantidades industriales.

Un mundo, por tanto, complementario al mundo de la empresa, pero por otro lado completamente separado. Como el 70% de los que visitan esta página son consultores, me atrevo a generalizar: en nuestra vida cotidiana estamos acostumbrados a llegar cuando la sala está preparada, cuando el café está servido, cuando la documentación está en sus carpetas... Pero hasta el otro día no conocía a la gente que preparaba la sala, la gente que servía el café, o la gente que metía la documentación en sus carpetas. Y me temo que, como ésta, hay muchas más vidas que jamás llegaremos a conocer: vidas que no son necesariamente ni mejores ni peores que la nuestra, pero que por ser al menos distintas merecen la misma curiosidad e interés que puede suscitar la vida de una cantante o un actor, por ejemplo. De hecho, me atrevería a decir que la vida de estos últimos no está más llena que la de Diana, la azafata con la que estuve arreglando el mundo durante dos días, en uno de los eventos de formación humana más interesantes que he tenido en mucho tiempo.

Viejos símbolos en t iempos modernos

viernes, 4 de abril de 2008

Despedida de Tenazas, (casi) dos años después

Hay un momento en la vida de todo genio en el que se da cuenta de que se ha convertido en un artista: ese momento es cuando adquiere conciencia de que su única referencia es él mismo.

Esto nos está pasando en estos momentos a nosotros; nuestros iconos del humor ya no son los Monty Python, Faemino y Cansado o Jackass. Por narcisista que pueda parecer, el humor que más encaja con la filosofía de vida de Villafranca de los Barros es el que se produce en Villafranca de los Barros, y si no se lo creen no tienen más que ver esta pieza clásica recién extraída del olvido...

* * *


Nos llaman crueles, pero ¿a quién no le gustaría irse al otro barrio así?:


¡¡Rápidamente, dejando un gran vacío, y haciendo el máximo ruido posible!!


  • Postdata 1: La persona a la que Alberto habla al principio del video es Iván, que está escapando rápidamente de casa porque no quiere participar en lo que va a suceder. Luego esa misma persona cometería locuras mucho mayores, como llenar en el salón de un 9º piso una piscina hinchable con cientos de litros de agua, casarse o... ¡tener un hijo! :)

  • Postdata 2: El frame de portada y la cosa que aparece en el minuto 1'27'' reflejada en el cristal de la terraza es la colcha con la que servidor se intentó proteger de la posible metralla que pudiese salir despedida en nuestro Destruction Derby particular.

  • Postdata 3: Tini es nuestro portero. Un santo varón, a toda fe.

  • Actualización: Después de ver el video por enésima vez, sigo sin decidir qué me gusta más: el detalle friki de la bandera pirata ondeando en el mástil de la terraza, la cabeza de Tenazas saltando literalmente por el balcón, o el hecho de explotar un petardo "Super Heavy" en nuestra propia casa sin tener nada clara la potencia del mismo y, lo que es mejor, sin importarnos lo más mínimo.

    sábado, 29 de marzo de 2008

    Los intermedios

    Hace casi exactamente una semana volvía de un largo fin de Semana en Asturias, en el ya clásico ALSA de las 5 pm.

    Era un largo puente, y las dos horas de atasco eran inevitables. Volvía al trabajo después de varios días de descanso y me tenía que resignar a estar sin ver a mis amigos de Asturias durante un montón de tiempo. Me estaba empezando a deprimir.

    Pero entonces el conductor conectó el Woxter DivX y puso "800 balas", película de Alex de la Iglesia mucho menos mala de lo que me habían dicho, y en la que el personaje de Sancho Gracia lanza a bocajarro este pensamiento al espectador: "En la vida hay momentos jodidos, pero jodidos de verdad; mucho más de lo que tú te puedas imaginar. Ésos no hay Dios que te los quite. Hay que aprovechar los intermedios entre putada y putada. No divertirse cuando uno puede es el mayor pecado del mundo".

    En ese momento giré la cabeza y vi esto a través de la ventanilla:








    Y sonreí.

    miércoles, 19 de marzo de 2008

    Herejía especulativa

    Si por el dogma de la Trinidad asumimos que Cristo es el Espíritu Santo...
    ...y el Espíritu Santo fecundó a la Vírgen María...
    ¡Entonces Cristo es su propio padre, al igual que Fry es su propio abuelo!
    ¡Por lo tanto Cristo es Dios! (c.q.d.)
    Y por lo tanto... ¡Cristo no tiene ondas cerebrales delta!

    (Corolario: Cristo es inmune a los super-cerebros y en algún sitio esconde un mini-scooterín de juguete! :))


    They're coming to take me away, ha-haaa!!
    They're coming to take me away, ho-ho, hee-hee, ha-haaa
    To the funny farm. Where life is beautiful all the time and I'll be
    happy to see those nice young men in their clean white coats and they're
    coming to take me away, ha-haaa!!!!!

    domingo, 16 de marzo de 2008

    ¡DESPIERTA!

    Desde mi humilde blog, que hay días que se arrastra al límite de las 10 visitas, me planteo la dura tarea de remover conciencias. No serán muchas, pero al menos serán todas las que pueda. Empezando por la mía.

    Y como artículo inicial en esta tarea, no puedo menos que empezar con un post del gran GonzoTBA, que aunque últimamente parecía missing in action, ha vuelto con uno de los mejores artículos que he leído en mucho tiempo. Aunque lo cierto es que los mejores artículos que he leído últimamente son suyos (excepto éste).

    Podremos no estar de acuerdo en todo, pero intenten terminar de leer el artículo de GonzoTBA sin tragar saliva y díganme si lo han conseguido.

    ***


    Naciste hace ya mucho tiempo en una familia relativamente acomodada. Aunque alguna vez te pudo parecer lo contrario, en realidad nunca te faltó de nada. Eres de los que cuando empiezan a comer piensan que tienen hambre, pero lo cierto es que el hambre es una sensación que no has conocido jamás. Y no es la única.

    Tu infancia fue relativamente feliz, más que la de la mayoría de tus amigos. Recuerdas los veranos de tu niñez con especial calidez, inmerso en la vida, sin pensar en nada más que en qué sería lo siguiente que ibas a hacer. No te has dado cuenta hasta ahora, pero desde que dejaste la niñez no has hecho sino intentar recuperar esa sensación de sencillamente vivir, ajeno a todas las preocupaciones, uno con el mundo.

    Cuando terminó la niñez las cosas empezaron a complicarse. Aparecieron los primeros complejos, y con ellos las primeras frustraciones. Quizá fuera al revés. Fue en esta época cuando nacieron y arraigaron todas las malas hierbas que todavía no has sido capaz de arrancar. Trabajas en ello afanosamente, pero la tarea no parece tener un final. Desde esa época siempre has sido demasiado bajo o demasiado alto, demasiado delgado o demasiado gordo, demasiado listo o demasiado tonto. Siempre has sido demasiado algo.

    A pesar de que crees haber acabado con la mayoría de tus complejos, sigues siendo una persona frustrada. Lo peor es que no sabes por qué. Eres inteligente, eres capaz, la gente puede confiar en ti. Sobre todo eres determinado. Cuando se te mete algo entre ceja y ceja te entregas con una pasión desenfrenada, como si ese algo fuera la solución a todos tus problemas, la clave de tu existencia. Sin embargo, al cabo de un tiempo, pasado el chute inicial, la pasión se disipa y te encuentras de nuevo en el mismo lugar, las manos vacías, la mirada perdida y una sensación de desánimo de la que sólo te conseguirás librar cuando encuentres el próximo chute. Y hasta entonces lo que haces es salir a dar vueltas por tu mundo interior preguntándole a la vida qué te puede vender ahora. La vida siempre te termina vendiendo algo, pero cada vez es más caro y de peor calidad. Y te está dejando hecho una mierda.

    Te cuesta dormir. Joder, eso sobre todo. Pasas tantas horas en la cama como puedes pero te encuentras siempre agotado. Es una extraña sensación. Si lo piensas, no puedes recordar cuándo fue la última vez que te levantaste verdaderamente entero. Cuando te acuestas por las noches tu mente empieza a traerte imágenes. Son cosas que te gustaría hacer pero no puedes, o cosas que has hecho mal y que ahora tu cabeza trae de vuelta para que sepas lo poco que vales. El tiempo pasa y la función se acelera y al final hace el ruido de una locomotora. Cuando te consigues dormir no es porque tu cuerpo esté cansado, sino porque llega un momento en que el zumbido de tu mente es insoportable que terminas por perder la consciencia de puro agotamiento. Horas después, suena la alarma y te preguntas por qué tienes que levantarte y si lo que vas a hacer hoy de verdad tiene algún sentido. La respuesta te instala una desagradable presión en la boca del estómago, esa misma presión que estás sintiendo mientras lees esto.

    Durante el día haces lo que podrías llamar tus obligaciones. Quizá estudias, quizá trabajas. No sabes muy bien por qué lo haces. En realidad no puedes decir que te apasione. Pasas la mayor parte de tu tiempo así porque no crees que tengas una alternativa, pero si pudieras elegir estarías en cualquier otra parte. De hecho, ya estás en otra parte. Te cuesta horrores concentrarte en lo que se supone que tienes que hacer. A los pocos segundos tu mente se encuentra en otro lugar, pensando y haciendo otras cosas. Tu cuerpo y tu espíritu pasan la mayor parte del día separados, y algo te dice que no debería ser así. Pero es tan difícil salir de donde estás. Miras a tu alrededor y te consuelas. Casi nadie tiene pinta de estar contento, así que por lo menos no estás solo. De hecho, a tu alrededor todo el mundo está bastante más jodido que tú, y este mísero pensamiento es lo único que alegra tu amarga existencia.

    Eres una persona inteligente. Quizá no la más inteligente de tu entorno pero sí en un lugar destacado. A veces tienes tus momentos brillantes, y te gusta. Pero te has dado cuenta de que en cuanto asomas un poco la cabeza te llevas un martillazo, y es una sensación tan desagradable que has optado por adaptarte a la mediocridad que te rodea. La aceptación es una sensación reconfortante, pero sabes que estás desperdiciando tu potencial y ese pensamiento te come por dentro. En el fondo tampoco lo has hecho tan mal. Siempre tomaste las decisiones acertadas y, cuando no lo hiciste, el destino fue benévolo contigo. Podrías incluso decir que vives en el mejor de los mundos posibles. Hay que joderse.

    Al llegar a casa lo único que te apetece hacer es rellenar sudokus, o jugar a la consola, o leer libros. O ver la tele, sí. Vivir la vida de los demás, ver a otros haciendo todo lo que a ti te gustaría pero no puedes. Sería perfecto si no fuera por la desagradable sensación que el diccionario define como envidia. En cualquier caso, cualquier cosa es mejor que tener que estar contigo mismo. Mejor eso que tener que escucharte.

    Ni siquiera puedes estar contigo mismo.

    Y así pasan los días. No sabes muy bien adónde vas, y por eso sencillamente te dejas llevar. No tomas decisiones. No sabes si tienes miedo o si simplemente no crees que valga la pena. Después de todo, el futuro ya está hecho: te casarás, tendrás hijos, trabajarás para alguien hasta los 70 años y pagarás tu hipoteca como todo el mundo. Luego te jubilarás para darte cuenta de que te has perdido lo mejor de la vida, y más tarde, amargado, te limitarás a esperar una muerte que te inspira un miedo terrible. A lo mejor por eso te gustaría quedarte en la cama todas las mañanas, porque no hay ningún lugar adonde ir, porque el futuro ya está hecho.

    Y mientras piensas en todo esto la vida te pasa por encima. No tienes ilusiones, no tienes ganas de nada, sólo das tumbos como el canto rodado que baja rebotando por el lecho del río esperando un día llegar al mar y que dejen de darle por culo. Hasta entonces tendrás que vivir con esa sensación en el fondo de tu alma de que hay algo más, de que mereces más, de que quieres más, de que esta vida tiene truco y que nadie sabe cómo funciona. O lo que es peor: que hay alguien que lo sabe y no lo va a contar.

    Y por todo esto, porque en el fondo te conoces muy bien, sabes que cuando termines de leer estas líneas te quedarás con un inmenso vacío y la cara de tonto de los domingos. Y eso jode.

    Aunque en esta ocasión, quizá por primera vez, sentirás un regusto de ilusión, una agradable sensación de comunión con todo lo que te rodea. Saboréalo porque, a menos que hoy hagas algo, será la última vez que te sientas vivo.


    Fuente

    martes, 11 de marzo de 2008

    Hasta la POLLA...

    ...estoy.


    Sigan sintonizados, que esto promete un post destroyer...

    PD: Por cierto, el amigo de la foto parece mejicano por la botellita de Doble Equis...

    sábado, 1 de marzo de 2008

    Mi Fe (parte V y última)

    Cuando uno se va haciendo mayor se da cuenta de que el valor de la razón no consiste tanto en responder viejas preguntas como en plantear preguntas nuevas.

    Efectivamente, la verdad es algo tan subjetivo que cambia drásticamente dependiendo del prisma con el que se mire: lo que parecía claro en un principio puede parecer oscuro con los años, las compañías o los nuevos sistemas de valores que nos regalan los tiempos.

    Por eso lo importante no son las respuestas. Lo importante es hacerse las preguntas.

    Y una de las preguntas más importantes que puede hacerse una persona es ésta: ¿tengo fe? ¿Cuánta y por qué?

    Es increíble que una palabra con tan solo dos letras pueda hacer correr tantos ríos de sangre y tinta. Guerras de religión, inquisición, marxismo, procesos masivos de conversión.

    ¿Y todo por qué?

    Si somos benévolos y bienpensantes, por intentar dotar de un sentido al mundo. Unos a través de la caridad y la sumisión a un Dios que es Amor; otros intentando quemar todo símbolo de esa sumisión y de ese Amor opiáceo, supliéndolo en su lugar con valores artificiales de comunidad y bien común. Sustituir un ídolo de piedra por otro o renovar un cuchillo ritual por otro, pero siendo las víctimas las mismas de siempre.

    Pero al final, si conseguimos apartar la vista de todo lo que rodea a la fe y la posamos sobre lo verdaderamente importante, nos queda un desnudo sentimiento de una persona hacia su Dios. De aceptación, o de rechazo. No hay más. Todo el universo que cabe encerrado entre las percepciones solipsistas de una persona puede derrumbarse cual castillo de naipes al más leve soplido de la Duda. Una vida dedicada a Dios puede cambiar de signo radicalmente ante el azar de una tragedia. Y viceversa: una vida de nihilismo salvaje y visceral puede tornarse hacia Dios a causa de un milagro o una casualidad.

    Por eso la fe es tan importante. Por eso la fe se utiliza como arma de destrucción masiva. Por eso me desnudo emocionalmente y me pregunto, en este mismo momento (las 17:43 del viernes 22 de febrero de 2008) y en este mismo lugar (por desgracia, las oficinas de Neo Metrics) por qué diablos soy ateo.

    Y por decepcionante que pueda parecer, tras la larga introducción que habéis leído hasta aquí, la respuesta es bastante simple: soy ateo a causa de la navaja de Occam. Por desgracia no soy demasiado original, y mi respuesta es la misma que Jodie Foster da a William Fichtner en "Contact" ante la misma pregunta. El concepto de la navaja de Occam es el siguiente: «en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta». El postulado es Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem, o «No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias».

    Y es que según mi punto de vista, no tendría que ser el ateo el que dé pruebas de la inexistencia de Dios, sino el creyente de lo contrario. Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y cuando en un mundo vulgar y violento como éste en el que vivimos y morimos alguien afirma que existe una entidad suprahumana que vela por nosotros y nos promete un paraíso tras nuestra muerte, es dicha persona quien tiene que probar de forma extraordinaria lo que dice.

    Llegados a este punto la fe se convierte en la pescadilla que se come su propia cola. Porque la fe precisamente supone creer algo de lo que no hay pruebas, y esa frase va en contra de todo lo que el progreso científico ha enseñado al hombre en los últimos miles de años.

    El método científico se basa en aceptar una teoría mientras sea de utilidad para explicar fenómenos y no haya ningún contraejemplo que la demuestre o una teoría nueva que la supere. Ese método ha demostrado su eficacia durante cientos de lustros. ¿Cómo se puede renunciar a él alegremente, dando un salto a la irracionalidad y a la ignorancia? Ignorancia, porque se aceptan sin ninguna reserva los escritos que hablan de Dios, precisamente porque dichos autores se suponen inspirados por Él. La inspiración divina de los autores es lo que hace infalibles esos escritos teológicos. Otra vez la serpiente Uróboros devorándose a sí misma en un círculo sin fin.

    Resulta, pues, razonable, pensar que una mente cultivada en y desde la ciencia no puede aceptar de ningún modo la creencia en un Dios que no da ninguna prueba de su existencia, y que salva a la gente en función de un atributo (la Gracia) que Él mismo se ha encargado de dotar. Una mente cultivada en el método científico desconfiaría de una religión que impone unas creencias a las personas desde su mismo nacimiento a través del sacramento del bautismo, sin opción a dejarla elegir. Una mente cultivada en la praxis científica vería con recelo a una Iglesia que no sólo dicta valores morales para sus acólitos, sino que pretende también hacerlos extensibles al resto de la sociedad, saltándose el principio de laicismo y de libertad de culto que rige nuestro país e intentando suprimir los derechos adquiridos (discutibles o no, pero adquiridos) como pueden ser la interrupción del embarazo, el matrimonio entre homosexuales y el testamento vital.

    La vida es tremendamente corta. Los últimos análisis que me he hecho indican una tendencia peligrosa hacia la hipertensión. No me gustaría morir con cuarenta años de un ataque al corazón y no haber podido realizarme como persona porque un supuesto Dios invisible me prohibe desde hace dos mil años expresarme como a mí me da la gana. No me gustaría tener que renunciar a la persona a la que más he querido porque no encaja con mi futuro de vida, un futuro encorsetado y constreñido a la adoración de un Dios que lleva unos cuantos sospechosos miles de años sin dejarse caer por la Tierra. No, definitivamente no me molaría nada abandonar este mundo y que la gente a la que le he importado sonría pensando en mi viaje al más allá en lugar de llorarme. Quiero que me lloren. Quiero llorar. Quiero vivir. Quiero creer que hay cosas injustas, no quiero creer en los inexcrutables caminos del Todopoderoso. Son inexcrutables porque son una putada, porque no hay justicia cósmica, por más que nos joda admitirlo. Quiero arreglar mis problemas arremangándome la camisa y mojándome. No quiero quedarme paralizado y rezarle a un Dios para que arregle mi vida, no pienso delegar en Él. Quiero equivocarme, quiero estrrellarme contra el suelo y quiero levantarme todas y cada una de esas veces. Quiero amar hasta que duela.

    Por todas esas razones no creo en Dios: tengo la fortuna o la desgracia de haber sido educado en un ambiente de libertades, en una cultura de pragmatismo científico. Tengo miedo a la muerte, sí, pero eso no me paraliza hasta el punto de someterme a entidades sobrenaturales que prometen la vida eterna. La experiencia se alcanza a través de los errores; cuando los cometa, intentaré superarme de la mejor manera posible y expiarlos de la forma más justa posible. A veces estoy solo, lo cual es inevitable, pero eso me proporciona espacios para educarme y crecer como persona. Y siempre que no quiera estar solo sé que puedo contar con los demás. Mi vida no está vacía porque está llena de amigos, de gente que me quiere y de gente a la que quiero.

    No creo en Dios porque, aunque no he encontrado el sentido de la vida, sí que he encontrado, al menos, un motivo por el que merece la pena ser vivida. Si leísteis mi artículo sobre la charla de Nando Parrado, sabréis a lo que me refiero.

    domingo, 24 de febrero de 2008

    V A L I S

    SIVAINVI (sigla de Sistema de Vasta Inteligencia Viva, nombre tomado de un film norteamericano): Perturbación del campo de la realidad por el que se crea un vórtice negentrópico autocontrolado y espontáneo que tiende progresivamente a subsumir e incorporar su medio para transformarlo en estructuras de información. Se caracteriza por contar con una cuasi conciencia, finalidad, inteligencia, desarrollo y coherencia armilar.

    Gran Diccionario Soviético
    Sexta edición, 1992


    El quebrantamiento nervioso de Amacaballo Fat comenzó el día en que recibió el llamado telefónico de Gloria para preguntarle si tenía algunas píldoras de Nembutal. Él intentó averiguar para qué las quería y ella le explicó que tenía intención de matarse. Estaba llamando a todos los que conocía. Ya había recolectado cincuenta pero, para que no hubiera dudas sobre el resultado, necesitaba treinta o cuarenta más.

    Inmediatamente Amacaballo Fat dedujo que esta era la forma en que ella estaba pidiendo ayuda.

    SIVAINVI, página 1



    ”Estamos ante una novela que ha creado mucha controversia dentro de la ciencia ficción. Mucha gente la califica de obra maestra, cercana a la perfección, siendo una especie de Nuevo Testamento, mientras que otra mucha gente la considera una obra vulgar y absurda que solo fue editada por la fama de su autor. En realidad no es ni una cosa ni otra, es una buena novela- no es ni muy buena ni muy mala- . Es una novela distinta a las que estamos habituados, en la que [Philip K.] Dick juega con los conceptos de realidad y de irrealidad; en este caso juega con una ilusión esquizofrénica de sí mismo. Desde el principio nos pone sobre aviso, pero al ser un escritor muy hábil nos hace creer durante parte de la novela que el narrador, él mismo, se está equivocando y que las premisas que nos ha dado en la primera página son erróneas, que en realidad todo está ocurriendo y que realmente el protagonista está en contacto con Dios y su exagénesis en un Nuevo Testamento.

    Desde luego no es una novela fácil, entronca directamente con lecturas religiosas y tiene influencias cristianas, budistas, del Talmud, hinduistas. Pero sobre todo tiene la influencia de Dios, o de una de las ideas que se tenía en la California de los años 70 de Dios, que iban desde una entidad superior e impenetrable, a que fuera un extraterrestre que mediante su maquinaría más avanzada nos manipulaba, pasando por la negación de su existencia hasta llegar a unas creencias férreas sobre la condenación por la simple existencia de Dios. Pero sobre todo este libro trata sobre la esquizofrenia. Dick nos describe perfectamente a un enfermo en plena crisis, y además nos explica desde el principio por que es esquizofrénico y el camino que le ha llevado a enfermar.

    Phillip K. Dick era un gran escritor y se nota, completamente obsesionado con la realidad, o más concretamente con el concepto de realidad que tiene cada persona. consigue hacernos creer en la realidad de los personajes Por eso tiene tanta importancia la revelación que recibe Amacaballo Fat, por que cambia su concepto de realidad. Y es cambiada por un agente externo, Valis, o eso nos intenta hacer creer Dick cuando en realidad estamos asistiendo a un proceso de locura en cadena. También demuestra su habilidad en que para distanciarse de Amacaballo el propio Dick nos da notas de la realidad comentando cosas de sus novelas.

    Valis, que fue publicada primeramente como Sivainvi forma parte de una trilogía más conceptual que estricta en la que la obsesión por la divinidad presente en gran parte de la obra de Dick -en esta ocasión esta omnipresente- tanto en Valis como en La invasión divina, como en La Transmigración de Timothy Archer.

    Definitivamente es una novela para aquellos a los que les guste Dick y estén interesados en su concepto de realidad; para aquellos a los que Dick les parezca un escritor mediocre Valis les cansará y les parecerá una tomadura de pelo.”

    Daniel Gonzalo, octubre 2003



    Un fotograma de Lost, capítulo 4x04, 0:0:22

    domingo, 17 de febrero de 2008

    Proyección Peters vs Proyección Mercator

    Encuentre las 7 diferencias entre los dos siguientes mapamundis:


    Proyección Mercator



    Proyección Peters


    ¿Cuál es la proyección correcta? Probablemente ninguna, ya que ambas son proyecciones aproximativas, pero obsérvese el siguiente dato:

    Antigua URSS 22.402.200 km² - África 30.272.922 km²



    Una muestra más de que los ganadores no sólo reescriben la historia... sino también la Geografía.

    La fuente aquí.

    sábado, 16 de febrero de 2008

    Fe (parte IV)

    Aún a riesgo de que me caiga un rayo, me parece una cuestión de principios continuar con pies de plomo lo que hace unos meses empecé alegremente: un debate sobre mi falta de fe.

    Porque (y quiero dejar claro esto desde el principio de este artículo) el único topic que preside este blog soy yo mismo. Sí, ya lo sé. Aún a costa de parecer un narcisista extremo, éste es mi diario, y estos son mis pensamientos, y éste que ustedes leen aquí es David Arias. Éste soy yo.

    Por eso me extraña que haya gente que se haya ofendido en la primera parte del debate. Yo no soy nadie para juzgar las creencias o la fe de otras personas. Ya tengo bastante con reflexionar sobre las mías, y es exactamente eso lo único que hago.

    El 1 de mayo de 2007 participé en el 232º cursillo de cristiandad de la comunidad de Madrid. Esa experiencia me permitió, entre otras cosas, observar de cerca la fe de las personas religiosas, y me permitió descubrir que cada persona tiene sus propios motivos para haber dado con éxito el salto de fe que a mí se me niega. Había allí personas de todos los tipos y colores, más o menos adentrados en la fe de Cristo: estaba el director de un programa de Radio María, profesoras de religión, varios sacerdotes y novicios, había un IT Manager, una psicóloga, una ex-monja, amas de casa, militares del ejército de tierra y del ejército de mar, un consultor informático (yo)... Y cada uno tenía su historia, cada uno tenía su vida. Más o menos triste, más o menos feliz; supongo que como las de la mayoría.

    Pero lo que todos tenían en común era su fe. Tampoco ésta tenía la misma llama en todos; pero en todos existía... al menos aparentemente.

    ¿Por qué? ¿Cuál es la razón de que a algunas personas les sea relativamente fácil dar el salto de fe necesario para aceptar lo que a mí se me antoja una historia increíble, una invención de la psique humana?

    Estoy hablando de la religión católica, pero los motivos de la fe son, a mi juicio, comunes a todas las culturas y tiempos, y responden simplemente a la necesidad psicológica del ser humano de dar sentido a su existencia, de dotar de importancia a sus actos, y de explicar en términos cosmogónicos sus deseos y emociones.

    1) La Cultura.

    Esto es Europa, y esto es el s. XXI, con lo que el laicismo es (mal que les pese a muchos) un hecho. Sin embargo sólo es necesario retroceder cincuenta años en España o desplazarnos 10.000 km hacia Oriente Próximo para darnos cuenta de que el ambiente es crucial a la hora de proporcionarnos una sólida base de escepticismo y una alternativa filosófica a la religión, o por el contrario de privarnos de ambas cosas. Lo dicho, el analfabetismo de la España de la posguerra o la educación religiosa obligatoria en países árabes son el caldo de cultivo ideal para que una persona carezca de las herramientas necesarias para plantearse siquiera que la existencia de Dios no es un axioma.

    La jerarquía eclesiástica sabe que la cultura es uno de los motivos más fuertes para favorecer o denostar una religión, y por eso se lamenta de la pérdida de valores en nuestra sociedad. Las protestas en contra de la asignatura "Educación para la ciudadanía" y la delegación de la asignatura de religión como optativa es un duro golpe para la Iglesia en este aspecto.

    2) El ambiente.

    Aún perteneciendo a la España del siglo XXI, como decía antes, hay gente eminentemente religiosa y gente eminentemente atea o agnóstica. La fe puede brotar en un entorno hostil a Dios, pero sin embargo el caso contrario es raro. Es difícil que nazca un ateo de una familia extremadamente religiosa. Puede salir un bala perdida o un drogadicto o un putero, pero aún así, es difícil perder las raíces cristianas inculcadas desde el nacimiento, y probablemente será un bala perdida católico, un drogadicto católico o un putero católico. Considero que el ambiente favorece mucho la trayectoria espiritual de una persona, por cuanto todos tendemos a seguir -por la ley de la inercia- aquello en lo que se nos educó.

    La Iglesia favorece la fermentación evangélica de los ambientes desde el mismo nacimiento, en forma de bautizo. Con este sacramento los padres (y padrinos) se comprometen a educar en la fe de Cristo al recién nacido, sin que éste pueda decir nada al respecto (salvo apostatar una vez superada la mayoría de edad). Aún apostatando, sin embargo, según la doctrina católica la Gracia de Cristo sigue en nosotros, y si un apóstata quisiera retractarse de su apostasía, no sería necesario un segundo bautizo, ya que éste es uno de los sacramentos definitivos. Por otro lado está el matrimonio, otro sacramento cristiano que supone un compromiso de vida y de fe en Cristo. Afortunadamente para los ateos, siempre existe la posibilidad de un matrimonio mixto.

    3) El miedo a la muerte.

    No hay mucho que decir sobre este sentimiento, que probablemente posean incluso los animales (y no sólo en forma de instinto para escapar de sus depredadores). El miedo a la muerte es lo que hace que este mundo gire, que personas como yo nos planteemos el sentido de la vida y de por qué estamos aquí o cuál es el fin último de mi caminar por este mundo. La muerte es esa negra sombra que espera agazapada a la vuelta de la esquina. Una sombra que intentamos evitar mirar, pues su luz es tan negra que produce la náusea del vértigo. Un infinito de Nada negra. Por eso no es de extrañar que la gente caiga de rodillas ante una religión que promete la salvación del alma después de la muerte. No creo que haya nada más que añadir.

    Históricamente, la Iglesia ha echado mano del temor a la muerte predicando a través de púlpitos de iglesia que el infierno espera a todos aquellos que no acaten las leyes de Dios. El discurso del Vaticano últimamente se ha suavizado en este tema, suprimiendo el Limbo de niños y no bautizados, aunque el Papa Ratzinger ha puesto los puntos sobre las íes recienmente confirmando (por si alguien tenía alguna duda) que el infierno sigue existiendo para los impíos. Y que no está vacío. Por otro lado existe otro importante sacramento que es el de la unción de los enfermos, aplicado sobre aquellos fieles en su lecho de muerte. Es un sacramento que les permite, en su hora fatal, ponerse en Gracia con Dios y redimir todos los pecados.

    4) El perdón.

    La redención de los pecados es, precisamente, otro de los grandes sacramentos cristianos, y el que atiende otro de los motivos por los que a la gente le ayuda la fe, concretamente la religión católica: el perdón; la necesidad de ser perdonados. Es un sacramento fantástico, porque permite limpiar ante los ojos de Dios cualquier cosa que hayas hecho en este mundo, siempre que tengas propósito de enmienda y te arrepientas realmente de haber hecho el mal. Una persona normal tiene una vida lo suficientemente aburrida y poco pecaminosa como para no entender la naturaleza formidable de este sacramento, pero me consta que hay almas terriblemente torturadas por sentimientos de culpabilidad que no podrían sobrevivir sin lo que este perdón les supone.

    La Iglesia, además del sacramento de la redención de los pecados (también llamado confesión) mantiene un discurso (notable en los propios Evangelios) de perdón al pecador arrepentido. Véase sino la parábola del hijo pródigo y tantas otras. En realidad, toda la religión católica gira en torno al dogma de fe de que el ser humano lleva en sí el pecado original, y es a través de Cristo (su "cuerpo" y su "sangre") que somos rediidos. La culpabilidad y la redención van unidas de la mano en lo más profundo del cristianismo. Todos somos culpables. Pero todos podemos redimirnos.

    5) La desesperación.

    Se dice también que la desesperación es el alimento de la fe. Una enfermedad o una desgracia pueden tener más efecto sobre un alma desgraciada que todos los discursos teológicos juntos. Cuando no se puede acudir a la ciencia, casi divinizada en los últimos años, la única forma de no sucumbir a la desesperación es asumir con resignación y calma el lúgubre destino, o confiarse a los brazos de la fe y la Esperanza.

    La oración es en este caso la herramienta que la Iglesia Católica proporciona a sus acólitos para resolver sus miedos y angustias. La oración como forma de tranquilizar un alma, como consuelo máximo, como forma de hablar y pedir a Dios en tiempos de desesperación.

    6) El vacío interior.

    También existe gente que aparentemente lo tiene todo para ser feliz, pero que sin embargo no lo es. Personas con dinero, con un marido o una esposa envidiables, con un trabajo formidable... y que sin embargo no son felices. Personas que no son capaces de encontrar en las cosas que tienen una felicidad que se les escurre... porque son personas que, justamente, sólo tienen cosas, y no son nada más allá de ellas mismas. Personas que se definen por las cosas que poseen. Personas poseídas por sus propias cosas. Es natural por tanto su búsqueda de trascendencia, de dotar un sentido a sus vidas. Y ese vacío lo puede llenar en muchas ocasiones la religión: si tus actos son una emanación de la Gracia, tu vida nunca volverá a parecerte insulsa.

    En el s. XXI el discurso de la Iglesia está muy encaminado a dar satisfacción a las personas que buscan en Cristo el sentido de sus vidas. Efectivamente, en este mundo tecnificado y aparentemente frío, donde las personas no se dan los buenos días nada más que para apuñalarse por la espalda a continuación, el mensaje de amor y fraternidad que proporciona el catolicismo puede ser motivo suficiente para que mucha gente se entregue a la religión.

    7) La soledad.

    Todos necesitamos formar parte de algo y sentirnos una comunidad, una familia. Sentirse solo es algo terrible, pero en esta sociedad ciertamente cada vez más personas se encuentran en esta situación. La religión proporciona sin embargo un marco a estas personas para integrarse en una comunidad que no sólo les acoge, sino que les tiene en cuenta y les escucha. La fraternidad y el espíritu de grupo de los seguidores de Cristo es especialmente intenso en muchos movimientos católicos, que cuentan entre sus filas con miembros cada vez más jóvenes.

    La Iglesia pone especial énfasis en demostrar al prójimo nuestro amor, porque está seguro que es la forma más efectiva de evangelizar a alguien (y estoy de acuerdo): demostrarle todo lo que le quieres, con gestos, acciones, palabras y cartas. Alguien que se siente querido nunca puede ser hostil hacia la persona que le quiere.



    Estos, pues, son los principales motivos para apoyarse en Cristo que he podido descubrir en las personas que me rodean. Probablemente haya errado en algunos, y me falten otros muchos. Y lo que es más probable, seguramente haya gente que no tenga un motivo especial para creer en Dios. Tan sólo... lo sienten, y son "llamados". No lo sé.

    El caso es que soy de la opinión de que la religión es un elemento cohesionador muy importante, y que es buena si proporciona ayuda a cualquier persona, tenga ésta el motivo que tenga para necesitar de esa ayuda. Es un debate estéril discutir si Dios existe o no. Pero sí podemos discutir si la religión proporciona algún beneficio. Y en vista de lo comentado, la respuesta es... sí. La religión, básicamente, da esperanza. Y la esperanza es lo que hace que millones de personas en este planeta, personas cuyas vidas están jodidas por una razón u otra, sigan adelante y no se den por vencidas. Quizá sea el opio del pueblo, sí, ¿pero qué tiene eso exactamente de malo? La morfina puede utilizarse para calmar los dolores de un enfermo o para evadirse de la realidad; como todo en esta vida, depende del uso que uno dé a las cosas.

    Por tanto, estamos de acuerdo en que la religión aporta esperanza a la gente. En numerosas ocasiones me habréis podido oír decir que me gustaría ser una persona con fe, porque creo que los creyentes tienen esperanza y, por lo general, esa esperanza les hace más felices.

    Sin embargo esa fe no es fácil de obtener. Así que, mientras tanto, seguiré agarrado a mi escepticismo y, apretando los dientes, seguiré caminando hacia adelante, con la confianza de que el futuro es incierto pero prometedor, y que si el ser humano ha sido capaz de crear una estructura de consuelo tan eficaz como la religión, aún hay esperanza en este mundo de que el hombre no la haya cagado del todo, al fin y al cabo.

    Confiemos en ello.

    ¿Y tú, por qué crees en Dios? En el siguiente artículo sobre la fe prometo discutir cuáles son mis motivos para no creer en Él.

    viernes, 8 de febrero de 2008

    Morid yuppies morid

    Intro:
    ¡¡¡Ta-na-na-na-náaaaaa!!! ¡¡¡Ta-na-na-na-náaaa-naaaa!!!
    ¡¡¡Ta-na-na-na-náaaaaa!!! ¡¡¡Ta-na-na-na-náaaa-naaaaa!!!

    Los lunes son siempre un auténtico asco
    Llego al curro pronto y me descubro aquí solo
    Los yuppies treinteañeros aún están en el atasco
    Son las nueve de la mañana y ya estoy hasta el gorro

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    El martes amanece y no pinta mucho mejor
    Me tengo que enfrentar a una semana por delante
    Hoy tiene que salir bien lo que ayer salió peor
    ¡Pero no consigo concentrarme con esas tetas tan grandes!

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    La rubia de marketing está de mal humor
    Es miércoles tarde y no ha llegado su pedido
    Grita tan fuerte que va a echar un pulmón
    Dice que su trabajo "es muy desagradecido"

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    Hoy tengo una reunion con un yuppi engominado
    Me cae como el culo pero le he comido el nabo
    No entendemos lo que dice pero sonreimos con agrado
    "Te lo hago en una hora y te lo dejo niquelado"

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    Hoy es jueves sagrado y he quedado a unas sidras
    Pero al jefe de sección la ha salido una almorrana
    Tengo que conformarme con un par de aspirinas
    Porque me tengo que quedar hasta las tres de la mañana

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    A mi úlcera de estómago este trabajo le va grande:
    Siempre tengo que aguantar las ganas de insultarles
    Tengo el hígado jodido por las drogas legales
    Dos cafés por la mañana y otros tantos por las tardes

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    Hoy por fin es viernes, y vengo sin disfraz
    El mono de trabajo me lo he dejado en casa
    A cambio me he traído escopeta y antifaz
    ¡Disparo sin cesar mientras río a carcajadas!

    Coro:
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡El infierno que merecéis es vuestra rutiii-na diaaaa-riaaa!

    ¡Morid, yuppies, morid!
    ¡Tanto gilipooo-oollas, y tan pooo-oocas balas!
    ¡Morid, yuppies, morid!
    El infierno que merecéis... ¡es mear agua congelaaaaaaada!


    David A., febrero 2008

    domingo, 3 de febrero de 2008

    Persépolis

    La semana pasada fui con una amiga a los Renoir de Plaza España a ver esta película.

    Persépolis narra la vida de una chica iraní desde la revolución islámica hasta la actualidad. La historia comienza cuando los fundamentalistas toman el poder forzando a las mujeres a llevar velo y encarcelando a miles de personas. Nuestra protagonista, sin embargo, es capaz de disfrutar del punk y de Iron Maiden mientras vive el terror del nuevo gobierno y la guerra entre Irán e Irak.

    El punto de partida podría parecer demasiado dramático para la mayoría de nosotros, pero de alguna manera el formato de animación y el peculiar sentido del humor que impregna muchas secuencias forman un conjunto muy dinámico.

    Basado en un comic de Marjane Satrapi, la película está producida en Francia y es dirigida por la misma Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.

    La animación es casi por completo en blanco y negro, con bordes muy gruesos, y juega mucho con el contraste, las sombras y el expresionismo.


    El fondo deja en algunas secuencias una sensación parecida a "Cuando el viento sopla": los protagonistas están inmersos en una guerra que no terminan de entender y la muerte rodea sus vidas. Sin embargo, a diferencia de la cinta de Murakami, Persépolis tiene muchos momentos de humor que alivian la tensión general del filme.

    La película de Satrapi ha conseguido la candidatura a los Oscar en la categoría "Animated Feature Film". Aunque como todos saben, esto no significa absolutamente nada, en mi opinión Persépolis es una película bastante recomendable, sobre todo juzgándola en comparación con el resto de la cartelera actual.

    martes, 29 de enero de 2008

    Louis Barton

    Si no los has leído, aquí están los capítulos anteriores...

    Entrada VIII

    La carreta limpiaba el polvo del camino. El paisaje se iba haciendo cada vez más verde a medida que se acercaban a Tuz Golu. La frondosidad de arbustos, brezales y pequeños pinos crecía ante la vista emocionada de los pequeños Kemal y Ahmet.

    Sabían que hoy era un día importante; hacía tiempo que no veían a sus familiares, y este año el cumpleaños de su abuelo se había convertido en una especie de reencuentro y, en cierto modo, de redención. Kemal y Ahmet sabían todo eso, pero lo que de verdad les embargaba de excitación era la hecatombe de cabras y el banquete posterior, los cuchillos de caza labrados con colmillos de jabalí de su primo Abdullah, la caza de geckos, las carreras por las minas de sal y los chapuzones en el mar de Tuz Golu.


    Mirtha miró a sus hijos y deseó conservar la inocencia que mostraban aquellos ojos. Pero los pensamientos que cruzaban su cabeza eran muy distintos.

    Aquella región de Turquía central no era la Turquía modernizada de la que hablaban los visitantes ocasionales que llegaban a la aldea. La gente de allí se resistía a uniformar sus dialectos y su forma de escribir. Se resistía a abandonar sus viejas costumbres. El avance del cristianismo reforzaba la tesis de los tradicionalistas, que veían en Europa a un monstruo que devoraría sus costumbres y cultura. Mirtha en cambio veía en Europa la salvación para su familia de una vida de miseria y analfabetismo. Los libros de contrabando que Kerem le conseguía y con los que ella intentaba educar a sus hijos para el mundo de mañana no eran suficientes, definitivamente.

    Estambul, la puerta de Europa…

    Algún día…

    Mientras tanto, el presente era esto: obediencia; ortodoxia; machismo; intolerancia; culto a la ignorancia; sumisión.

    Ahmed.

    El pensamiento llegó a Kerem sin saber muy bien por qué, mientras arreaba las yeguas y acariciaba el codo de su esposa. Para qué negarlo. El cuñado de su mujer, Ahmed, resumía todos los defectos del país. Se llamaba a sí mismo otomano, y escupía a la mínima ocasión sus anhelos de reinstauración del Imperio.

    Y además… estaba aquella mirada que invariablemente dirigía hacia Mirtha, a mitad camino entre el desprecio por su cojera y la lujuria por el resto de su cuerpo.

    Kerem fustigó sin motivo a las yeguas, furioso de repente, al recordar el desprecio y las palabras de Ahmed la última vez que se habían visto, hacía ya casi un año.

    Pero inmediatamente se dominó, racionalizando la situación. El motivo del viaje era reconciliarse con la familia de su mujer, y no tenía ningún sentido emponzoñarse en tales pensamientos.

    Sonrió a su esposa y ella le devolvió la sonrisa.

    Tras rebasar una colina distinguieron por fin el gran lago. La carreta siguió levantando el polvo del camino, mientras los pensamientos de Kerem, Mirtha, Kemal y Ahmet volaban en todas las direcciones.