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domingo, 3 de septiembre de 2006

El año que vivimos peligrosamente

He dudado mucho antes de colgar esto. Pero en fin, creo que os merecéis saberlo: Tenazas ya no está con nosotros. Nos estaba resultando bastante cansino y ya no sabíamos qué hacer con él, así que nos preguntamos qué pasaría si juntábamos un robot con sentimientos hecho a base de poliespán y la caja de cartón de un portátil, y un petardo super-heavy.

A continuación, el resultado del experimento:





lunes, 21 de agosto de 2006

Repaso al año lectivo 2005-2006

Ya hace un año.

Tal día como hoy cogía mi maleta (bueno, la maleta de mis padres) y me dirigía con paso vacilante a la estación de autobuses de Gijón, como dirían en una novela barata, al encuentro de mi destino.

Un puesto de trabajo ofrecido en la cafetería de una discoteca un sábado a primerísimo hora. Un puesto relativamente digno. Y ganas de trabajar de una vez por todas. La ilusión del primer trabajo, del primer sueldo, y de la primera independencia. La ilusión del primer euro ganado con el sudor de mi frente. Valiente gilipollez.

El caso es que han pasado muchas cosas en estos doce meses, pero en realidad todo ha cambiado para seguir igual. Lo cual es agradable. Toda mi vida es un “lugar común”. No he perdido amigos, y sí que los he ganado. O eso quiero creer.

Aunque me ha costado muchísimo trabajo, he terminado aceptando que hay personas que no se atreven a utilizar el término “amistad”, porque creen que les puede saltar de repente en las manos. Al menos esta gente es honesta.

Sin embargo, yo soy incapaz de dar menos del 100% de mí mismo. Es un grave problema médico que tengo, qué se le va a hacer. Los extremismos son odiosos (o eso dicen), pero conmigo sólo se puede estar en el 0 o en el 100. Lo siento. Sin embargo, en este año he aprendido el 20. Menos es nada. Y en el fondo, son gente maja. Egoísta, pero maja. ¿Y quién no es algo egoísta en estos tiempos que corren?

La distancia, por paradójico que resulte, ha reforzado mi amistad con algunas personas, a las que invariablemente dedico buena parte de mi tiempo cada vez que estoy en Gijón. Y no creáis que me supone un sacrificio. Todo lo contrario, es un verdadero placer pasar mi tiempo con ellas.

Mi amistad con Marcos sigue tan firme como siempre. Al menos hasta que alguno de los dos consiga engañar a alguna moza. Y al ritmo al que va mi vida amorosa, creo que va a ser él. En cualquier caso, ha sido y es una amistad muy hermosa de la que estoy muy orgulloso. Es una de las pocas personas con las que puedo contar para prácticamente cualquier cosa (excepto visitar una iglesia). Pero si sólo fuese eso, no sería más que una cuestión de conveniencia. “Sólo tú tienes furgoneta, es genial…”. Pues no. Estoy orgulloso de que una persona tan honesta, íntegra e inteligente como él me haya otorgado su amistad, y haya aceptado a su vez la mía. Es alguien con quien se puede hablar de todo; tenemos unos pensamientos bastante parecidos; y es la persona en la que me pude apoyar cuando más solo me encontraba. Lo cual dice mucho a favor de Marcos, y muy poco a favor de otra mucha gente. Pero bueno, la gente dirá que cada uno tiene que arreglar sus problemas. Yo pienso otra cosa, y es lo que me diferencia de esa misma gente.

Sin embargo, la distancia con mi amigo mexicano es demasiado grande, y es inevitable que el tiempo vaya desdibujando sus rasgos y sus expresiones en mi mente. El correo es el único medio por el que nos comunicamos, y cada día que pasa me cuesta más ponerme a escribir largos correos. Se te echa de menos, amigo. Visítanos pronto.

El año pasado también hubo otra persona con la que pasé del 0 al 20%. Me jode reconocerlo, pero creo que jamás volverá aquella amistad casi fraternal. El abismo que se abrió entre nosotros dos fue demasiado ancho, y aunque ahora el abismo se ha cerrado, las secuelas de la caída nos han desfigurado demasiado como para que nos reconozcamos.

Pero en Madrid también he encontrado amigos. Me jacto de haber encontrado a extraordinarios amigos en mis compañeros de piso y trabajo. La forma en la que a veces, durante noches, hemos desnudado nuestras almas, me ha retrotraído a los tiempos de mi infancia, a esos primeros amigos que en teoría iban a ser para siempre. Sé que no es ni será lo mismo, pero es una ilusión muy hermosa.

Además, son personas con inquietudes y muchos redaños, y con enormes ganas de hacer cosas, no necesariamente en el campo profesional. Cosas de verdad; el tipo de cosas que dan salsa a la vida y que nos hace personas de carne y hueso, no meros autómatas o máquinas de facturar.

Sin ellos probablemente mi estancia en Madrid hubiese sido mucho más traumática, y quizás más corta. Si en Madrid soy feliz, es en buena parte gracias a ellos.

En estas pocas líneas quería desnudar una parte de mis sentimientos durante este año laboral. Es posible que en otro artículo escriba sobre las circunstancias profesionales que se han desarrollado durante estos doce meses.

Así que estad atentos, y hasta pronto.

sábado, 19 de agosto de 2006

La clave de la felicidad (parte IV)

Los 13 mandamientos de David Arias


1) Intenta no tocar los huevos a los demás, de la misma forma que no quieres que te los toquen a ti (en sentido figurado, se entiende).

2) Lo más importante siempre es el contenido, a menos que el continente sea expresado de tal forma que se convierta a sí mismo en mensaje. Un claro ejemplo de esto es el rock’n’roll.

3) La verdad no debe ser supeditada a nada. A veces duele, pero en la vida hay que aprender a convivir con el dolor y a superarlo. Si alguien no es capaz de aceptar una verdad dolorosa, mentir no debe ser para nosotros una opción. En otras palabras: no dejes que una bonita historia estropee la verdad.

4) El trabajo, al igual que los ordenadores, es un medio. No es un fin en sí mismo.

5) Debemos tener claro que la gente no es igual entre sí. Los gordos, feos y estúpidos existen (probablemente en mucha mayor proporción) que los atléticos, guapos e inteligentes. No debemos, pues, luchar por la igualdad, sino por la justicia. Debemos ser nuestra propia justicia.

6) La pérdida de la inocencia es progresiva a medida que creces. Aférrate a ella con todas tus fuerzas, pues es algo que -si te descuidas lo más mínimo- vas a perder con rapidez.

7) Los niños no son puros ni buenos, porque no tienen responsabilidad moral. Son mayormente egoístas, pero ignorantes, y por tanto inocentes de sus actos.

8) La ignorancia es directamente proporcional a la felicidad. La única satisfacción que nos proporciona la cultura es cuando, de forma absolutamente impúdica, se la restregamos por delante a alguien más inculto que nosotros, o cuando nos masturbamos intelectualmente leyendo un libro o viendo una película exigentes.

9) La felicidad no se compra con dinero. Se compra con buenos amigos. Aunque en las ciudades del siglo XXI es difícil tener buenos amigos sin tener dinero. Debemos asumir que, por desgracia, la época de jugar con un balón en mitad de la calle ha desaparecido.

10) El progreso siempre es bueno. Lo que a veces es detestable es lo que se hace con él, y las cosas que dejamos de experimentar por su culpa. Recuerda que la Naturaleza estaba ahí antes que nosotros (aunque formemos parte de ella), y que seguirá ahí cuando nos hayamos ido, de forma que trátala con un poco más de respeto y trata de conocerla mejor.

11) Intenta formar un grupo de buenos amigos a tu alrededor, y cuídalo. No es fácil. Lo más importante es saber juzgar quién es un buen amigo, y quién no. Aléjate de la gente que sólo se junta contigo porque no tiene nada mejor que hacer o por un interés manifiesto.

12) La gente (excluyendo de este término a nuestra familia y grupo de amigos) es, en general, escoria, sobre todo cuando se reúnen en grandes manadas. Por defecto la gente tiene miedo, y por tanto, odia y arremete. Aléjate de la gente y acércate a tus amigos. Acércate a ti mismo. Conócete, analízate. Cuando te conozcas bien, tendrás el mundo a tus pies.

13) Los placeres del cuerpo son buenos, siempre que tu placer no sea el perjuicio indeseado de otra persona. Mientras no se demuestre lo contrario, no hay más vida que la que vivimos aquí, así que no seas zoquete y aprovéchala al máximo.

miércoles, 16 de agosto de 2006

Gijón post-apocalíptico

Y no me refiero a la resaca del martes.

Colinas ardientes de sol abrasadas
y bosques de luces de pieles quemadas
serpientes monstruosas devorando casas
y enormes desiertos cubiertos de brasas
Volcanes rugientes escupiendo lava
y zonas calientes del todo arrasadas
cavernas ocultas en playas profundas
y valles cubiertos de flores aladas.

martes, 1 de agosto de 2006

Homenaje friki


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viernes, 28 de julio de 2006

Pimpa

Madrid. Finales de julio. El calor ataca los sentidos.

Me siento en el salón a comer algo improvisado sobre la marcha. El Tour ha acabado, pero como el hombre es un animal de costumbres, pongo la 2. Me trago un documental sobre vías verdes (suelo en desuso de las antiguas vías férreas, reaprovechadas como caminos, y que nos recuerda lo increíblemente bonitos que son los paisajes desde el tren), en el que se redescubre la enorme belleza de Burgos.

De repente, el imitador de Labordeta que presenta el programa se despide desde la cocina de leña de una nonagenaria. El programa finaliza y empieza... ¡Pimpa!

¿Os acordáis de los dibujos de vuestro primer libro escolar? ¿Aquél con el que aprendísteis a leer, y que tenía pollitos y niñas de rizos rubios y colinas muy verdes y flores muy rojas? ¿Aquél libro en el que la vida era maravillosa, y nuestra mamá nos mimaba y el perro ladraba?

¡Pimpa es muchísimo peor!

Pimpa es una perra. No, en serio. Una perra con lunares rojos y que siempre tiene la lengua fuera. Sus mejores amigos son Palomito (un prototipo de lo que luego Linus Torvalds convertiría en Tux), una gata llamada Rosita (más parecida a un reloj de péndulo que a una gata) y su amo Armando, un humano que tiene un enorme falo colorado como nariz.

Puede que la falta de sexo me haga ver connotaciones sexuales donde solo hay patéticos intentos de exaltar la amistad, la solidaridad y la blanqueza y uniformidad de pensamiento (another brick in the wall), pero yo os prometo que esta serie italiana de principio de los 80 me ha producido sensaciones muy extrañas, como si una mano invisible hubiese estado hurgando en mi cerebro y desordenando mis pensamientos. Creo que tiene fotogramas subliminales. Sólo es una sospecha. A ver si un día consigo grabarla y observarla fotograma a fotograma.

Hablemos ahora de la estética. Es algo intermedio entre las series de animación soviéticas de los cuarenta, con pausas incómodamente largas entre diálogos, y lo más pastelero de "Las tres mellizas". Pero claro, aún hay más. Resulta que en "Pimpa" todas las cosas están animadas. ¿Pimpa tiene una vela? ¡Pues la vela habla con ella! ¿Hay una chimenea? ¡Pues los leños, generosos ellos, se lanzan al fuego para dar calor a Pimpa, mientras mantienen una sonrisa desquiciada en sus rostros!

Pero lo mejor ha sido el capítulo del topo pintor. Pimpa se ha quedado sin miel, y pide a una abeja que pasa por su casa que le fabrique un poco (¡porque sí, porque el mundo es maravilloso y Pimpa tiene el poder!). Pero la pobre abeja no puede obedecer sus "órdenes", porque no tiene flores. Entonces Pimpa sale al jardín y se encuentra con el Topo Pintor (todas las cosas en esta serie son en Mayúsculas), que tira de las raíces para pintar las flores. Lo realmente apoteósico es que el topo, una por una, les pregunta a unas descoloridas flores de qué tipo y color son... ¡para pintarlas de su verdadero color con una mano de brocha gorda! Una vez las flores han recuperado su color gracias a Rafael, el Topo Pintor, éste las vuelve a meter por el mismo agujero por el que asomaban sus raíces y las saca nuevamente a la superficie. En compensación a su gesto, Pimpa invita al topo a escuchar un concierto de Pájaros que cantan una canción en alemán, posiblemente sobre la pureza de la raza aria y el resurgimiento de bellas valkirias para acabar con los impuros.

Escalofriante, ¿verdad?

Yo os recomiendo que si tenéis la oportunidad no dejéis de ver un par de capítulos de esta serie. Es lo más delirante que he visto en mucho tiempo. Bill Plympton, al lado del guionista de Pimpa, es un novato ingenuo.

miércoles, 19 de julio de 2006

Vacaciones de verano para tiiiiii

Éste ha sido un nefasto fin de semana, o magnífico; según se mire, vaya.

Los tres días de vacaciones han sido más fructíferos de lo que hubiese imaginado en un principio. Ahí va una relación de los hechos:

Jueves: dos locos vinieron en coche hasta Madrid para romper con la monotonía asturiana. Fuimos a cenar por el centro y salimos un rato por ahí. Vimos a un tipo raro en gallumbos y zapatillas en el metro. Algún día haré el top ten de lo más extraño de Madrid.

Viernes: salimos a media mañana de esta ciudad y visitamos los exteriores del Escorial. Nuestros principios nos impidieron pagar por entrar a ver habitaciones. Luego fuimos hasta Ávila a ver la muralla, y comimos allí. Por la noche bajamos hasta la semana negra, donde tras unos minutos lamentando que Dark la eMe fuese tan capullo, nos subimos a la noria y luego nos tiramos en unas sillas en la carpa del Savoy. Top ten de lo más extraño de Gijón: la exhibicionista drogada. Ah, los superratones molan.

Sábado: Después de ir a ver a mi sobrinillo, bajé a la semana negra para comprar libros y camisetas. Al final, sólo lo primero, porque en la carpa del Savoy no vendían la camiseta que yo quería. Por la noche fuimos a las fiestas de Somió. Resumiendo, un montón de sidra para un montón de borrachos. Sigo cuesta abajo y sin frenos.

Domingo: Técnicamente hablando lo que hice el domingo fue seguir ingiriendo zumo fermentado de manzana. Luego quizás cogiese un autobús y fuese a dormir la moña a casa. Sólo quizás. Lo cierto es que me levanté a las cinco y pico de la tarde, justo para darme cuenta de que tenía un enorme dolor de cabeza. No sé de dónde saqué la fuerza de voluntad para llamar a dos amigos e ir a ver "Cars" al cine. No está mal: mejor que la idea que había preconcebido de ella.

Lunes: Mi hermano viene de Madrid. Comida con él, y a las cuatro y media salgo de casa camino del Alimerka más cercano. Objetivo: botellas de sidra Trabanco marca blanca a 1 €. Después de recoger a más gente, llegamos a Pola de Siero cerca de las siete. Otras cinco horas para comernos la tortilla que yo había hecho (y aún así resultaron insuficientes) y para beber toda la sidra y aún comprar más. Para eso sí que sobró tiempo.

Habréis notado la ausencia de comentarios sobre mis escarceos amorosos en todos los eventos relatados. Pues eso.

sábado, 8 de julio de 2006

La sensación de ser Dios

Treinta y cinco grados a la sombra y yo estoy escondido detrás del sofá de la terraza. Mi índice acaricia el gatillo de la escopeta. La fascinación que el arma ejerce sobre mí se transforma en el poder que yo ejerzo sobre los demás.

Sólo es necesario un ligero movimiento de mi dedo. Un espasmo involuntario sería suficiente para que uno de aquellos transeúntes inconscientes que pasan por debajo de mí...

Me estoy excitando cada vez más. Pero debo controlarme. Debo buscar un blanco adecuado, que compense todas las horas que llevo aquí agachado. Sobre todo, no debo precipitarme. Soy una roca. Soy una roca. Soy una roca...

Pasan las horas. Cuando pienso que mi mano está a punto de entumecerse, diviso por fin el objetivo que andaba buscando. Una pareja de adolescentes va a pasar justo por debajo de mí. Si Sigmund Freud levantase la cabeza, tendría mucho que decir acerca de mi decisión.

Están a pocos metros. Ella le acaricia el culo y él le muerde la oreja ligeramente. Parece que se quieren de verdad.

Mejor aún.

Mi mano es más rápida que mi cerebro, y actúa de forma absolutamente instintiva. Aprieto el gatillo una y otra vez, y el agua de mi escopeta se precipita sobre ellos cual tormenta de verano. Me quedo el tiempo justo para ver cómo el muchacho mira a su alrededor desconcertado y levanta la cabeza.

No me ha visto. Lanzo una carcajada silenciosa y vuelvo a la cocina para llenar el arma nuevamente de agua, mientras imagino cómo será mi próxima víctima.

jueves, 6 de julio de 2006

¿Qué es el "Amor"? (la clave de la felicidad, parte III)

Voy a permitirme pegar, palabra por palabra, el último post de Gonzo en El sentido de la vida. Resume exactamente todo aquello que yo había estado meditando largo tiempo acerca del amor y la amistad. Por supuesto, lo hace con una claridad de exposición de la que yo siempre he carecido.


De la amistad y el amor: el Egoísmo.



Hay multitud de frases que repito al cabo de la semana: "No, este pedo no es mío", "El Minglanillas ha dicho...", "Mira esa que rica está"... Son secuencias de palabras que generalmente no tienen mayor importancia y que no suelen traer consecuencias de ningún tipo. Quizá algún "Ya te digo, tron" de Ratuza, pero la cosa no suele ir más lejos. En cambio, algunas otras de mis aseveraciones suelen traer cola, como por ejemplo cuando digo que el ser humano obra de manera puramente egoísta en todas las situaciones. El Chano se pone rojo bikini.

Cuando digo animaladas así no es porque primero las diga y luego las piense, sino porque generalmente primero las he pensado y después me permito decirlas. Cuando digo que todo el mundo, en todas las circunstancias, obra de manera que maximice su propio placer o disfrute, y minimice el dolor o las experiencias desagradables, es porque lo he reflexionado durante durante mucho tiempo. No soy de los que dicen gilipolleces de manera gratuita. A día de hoy mis divagaciones sobre el tema siguen levantando ampollas.

La Real Academia Española de la Lengua define el egoísmo de la siguiente manera:

Egoísmo:
Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Desgraciadamente me veo en la obligación de disentir desde la primera palabra. Además me gustaría apuntar que en esa definición sobra una coma, pero esa es otra historia.

El amor a uno mismo es, por definición, infinito, excesivo e inmoderado. Somos máquinas perfectamente diseñadas por un refinado proceso natural y nuestro timón es el instinto de supervivencia. Hacer que alguien ponga sus propios intereses por encima del de los demás es tan fácil como encerrarlo en una celda con otro de su misma especie y dejar una pata de jamón como menú para las dos próximas semanas. Así ha evolucionado el ser humano durante millones de años: anteponiendo cosas al beneficio de los otros.

"Atiende desmedidamente al propio interés sin cuidarse del de los demás". ¿Quién decide aquí en qué medida debe uno de cuidarse de los intereses de los demás? El respeto por los intereses de los demás es cojonudo hasta que esos intereses se cruzan con los tuyos, entonces se acabó el espacio para las concesiones.

Quiero más de eso bueno, quiero menos de eso que no me gusta.

No te escandalices cuando leas la siguiente frase. Con práctica yo casi he conseguido decirlo sin ruborizarme:

Si estás en Angola curando a niños con lepra es por tu propio egoísmo, porque te realiza como persona. Lo haces porque te resulta gratificante. En resumidas cuentas, lo haces por tu propio beneficio.

Es la hostia, ¿eh?, casi que lo escribo sin que me tiemble el pulso.

Si estar en Angola te resultara desagradable o insostenible estarías en cualquier otra parte. Lo estás haciendo porque la sonrisa de un niño te produce más satisfacción que cualquier otra cosa en este mundo, porque crees que este planeta se merece algo mejor. Si ayudar a ese niño te produjera una sensación desagradable entonces estarías haciendo cualquier otra cosa. Pero no, esto te llena, te hace sentir realizado, da un sentido a tu vida que no puedes encontrar realizando ninguna otra actividad. Te estás chutando, maldito cabrón, pero no te preocupes: por lo menos tienes la suerte de que tus intereses y los de Angola apuntan en la misma dirección.

En ese momento, en el otro extremo de la tierra, hay otra persona experimentado exactamente esas mismas sensaciones, esa descarga hormonal tan placentera, pero a lo mejor está cruzando una ciudad en coche a 150 kilómetros por hora o abusando de un niño de tres años. La única diferencia está en las acciones que disparan esas sensaciones. Si ayudas a un niño con lepra estás haciendo un favor a la sociedad; si le metes mano no estás haciendo gran cosa por este mundo.

Esta comparación es extrema y siempre pincha en hueso porque parece que yo esté empeñado en desvirtuar a aquellos que se entregan de manera económicamente desinteresada y a los cooperantes en particular, pero es que normalmente hay que romper los huevos para hacer la tortilla.

Si ahora mismo estás escandalizado, no te preocupes: durante una temporada estas conclusiones también me inquietaron a mí. A pesar de darle vueltas al asunto y verlo cada vez más claro, los resultados no me dejaban precisamente frío. Sentí un gran alivio cuando leí que no era el primero en reflexionar sobre el asunto y arribar a lo que parecía un disparate.

En 1979 se publicó "El gen egoísta". Richard Dawkins, su autor, lo resumió todo en una frase:

"Una gallina es simplemente el método que usan los huevos para hacer más huevos"

El libro tiene evidentemente mucha más miga, pero hoy no he venido de crítico literario.

La filosofía también ha explorado la paradoja humana. Thomas Hobbes es mi favorito:

"Las personas obran por interés propio. Incluso cuando servimos a los demás, solemos hacerlo porque nos reporta beneficios o porque no hacerlo iría en nuestro propio detrimento. (...) Habitualmente, por no decir ante todo, el altruismo satisface una necesidad propia."

Ante tan desolador panorama, ¿qué lugar queda para sentimientos como la amistad y el amor? ¿Cómo se explican? ¿Qué maravilloso mecanismo es aquel que permite hacer nacer la belleza a partir de lo que parece pura mierda? La única respuesta que he encontrado es esta: el azar.

Más de uno aquí habrá oído hablar de El juego de la vida, el autómata celular más famoso de la historia. En él se desparraman una serie de cuadrados (células) sobre una rejilla y se establecen una serie de reglas para su convivencia y evolución. En el juego original, nace una célula si tiene tres células vecinas vivas, sigue viva si tiene dos ó tres células vecinas vivas y muere en cualquier otro caso. Curiosamente, al cabo de un cierto número de generaciones, se producen formas estables compuestas por varias células, una suerte de organismos "vivos", seres de entidad superior a las células y que terminan campando a sus anchas sobre el tablero.

Por azar; de esa misma manera nace la belleza del puro estiércol.

La amistad y el amor surgen cuando la situación original se pervierte y es el bienestar de los demás el que crea en ti sentimientos placenteros, y cuando el dolor de otras personas se siente como propio. Cuando intentas terminar con el dolor de otros lo haces para acabar con el tuyo propio, y cuando prolongas el bienestar de otras personas estás preocupándote de prolongar tu propio placer. La amistad y el amor son casuales, son una convergencia de necesidades, son el interés común.

Cuando Ratuza y Gorrino se cambiaron de casa hubo un fin de semana de trabajo de cojones: desmonta muebles, bájalos, súbelos, pinta paredes, limpia hasta la última gota de mierda... El Domingo por la noche, mientras me dejaba las uñas intentando devolver a los fogones el esplendor que un día conocieron, después de dos días partiéndome la espalda, me sorprendí molesto porque ya prácticamente se había terminado la mudanza. Ellos habían hecho tanto por mí desde que llegué a Regensperry, yo tenía tanto que devolver, que ayudarles supuso para mí literalmente un auténtico placer. Estoy diciendo que estaba contento de haber pasado un fin de semana forzando la ciática, sudando la gota gorda y forjando callos. Estoy diciendo, que se dice pronto, que durante dos días trasegando cajas y montando muebles fui uno de los tipos más felices del mundo. Y por eso lo hice y lo repetiría, por mi propia felicidad.

El hecho de que Minglanillas se mude y yo tenga la oportunidad de ayudarle a mover muebles es algo que no me va a reportar ningún beneficio, ni físico ni espiritual, así que si se da el caso huiré como de la peste saliendo del país si fuera necesario. La diferencia con el caso anterior es que la felicidad de Minglanillas me resulta completamente ajena, mientras que el bienestar de Gorrino y Ratuza se ha convertido para mí, con el tiempo, en una necesidad.

Es por eso que sé que estamos hablando de amistad.

El amor trabaja en los mismos términos pero amplificado, porque opera desde el mismo núcleo de la persona y es capaz de cambiar el frío por el calor y el arriba por el abajo.

Sólo una vez en la vida estuve enamorado, y durante aquel periodo yo no era yo, era otra persona; definitivamente una persona mejor. La compañía de la persona amada me otorgaba superpoderes. Yo era capaz de hacer cosas que antes se me antojaban imposibles y esa situación me animaba a superarme cada día, a juzgar la vida en todo su esplendor. Es difícil desprenderse de sentimientos tan aterradoramente poderosos. Cualquier persona hará lo que sea posible para prolongar semejante estado. Sólo un necio dejaría escapar una droga así.

Cuando uno ama, disfruta de la felicidad de la persona amada, bebe de sus emociones. También sufre sus dolores, y es por ello que tratará de evitarlos. En el amor, el amante se diluye y ya no existe sin la otra persona, no puede ser explicado sin ella. Por eso es un sentimiento tan poderoso, porque uno muere para nacer como algo mejor.

Es por eso que sé que aquello era amor.

¿Y el odio? El odio es todo lo demás, el vacío que queda.

Cuando estuve enamorado me sentía pleno. Sentía tanta felicidad que sólo deseaba compartirla, como si el exceso de felicidad me estuviera doliendo, como si fuera algo de lo que tuviera que deshacerme para poder seguir viviendo. Estaba tan lleno de vida que el odio sencillamente no cabía.

El odio es todo lo demás, es la plenitud de la que me gustaría disfrutar pero no encuentro, es todo lo que no llenan la amistad y el amor.

El odio está compuesto básicamente de frustración, de todas aquellas cosas que me gustaría ser y no puedo, de mis propios complejos y todas las cosas que me han hecho creer que debería tener y que no poseo.

El odio está lleno del miedo a lo desconocido, de la incertidumbre, del temor a tener más de lo que no me gusta y menos de lo que sí.

El odio son mis propios miedos. El odio soy yo.

Hoy ha habido un accidente en el metro en Valencia y ahora mismo están contando más de treinta cadáveres. La pregunta del día ha sido "¿Algún conocido?". ¿Por qué ha sido esa la pregunta más repetida y no otra?

Porque eres un puto pendejo egoísta, porque tienes miedo.

Y yo también, no te preocupes.


GonzoTBA


El post en su site original.

viernes, 30 de junio de 2006

¡Ladrones!

Voy ahora directo a la comisaría más cercana, pero quiero escribir esto rápidamente para que lo sepáis. Hemos sido víctimas de un robo en el piso. Ayer, cuando llegamos de trabajar, nos dimos cuenta.

No os alarméis todavía. Aún tenemos esperanzas de recuperar lo perdido. Estamos movilizando a los vecinos para que nos ayuden en la búsqueda. Por lo pronto cuando bajemos a la calle vamos a dejar en todos los buzones la siguiente octavilla:

jueves, 22 de junio de 2006

La sombra del capitán Hook (la clave de la felicidad, parte II)

La sombra del capitán Hook se cierne sobre todos nosotros a medida que crecemos. Lo más angustioso es que sabemos que, tarde o temprano, esa sombra se pegará a nuestro cuerpo para eclipsar el sol de la inocencia.

Pensemos un poco. Cuando más felices somos es cuando estamos desinhibidos (ya sea por el alcohol, la adrenalina o la simple compañía de los amigos más íntimos, aquellos con los que puedes compartirlo todo). Y cuando estamos desinhibidos lo único que hacemos son gilipolleces (igualito que cuando estamos enamorados, vaya). Esas chorradas son la manifestación cuasi psicofónica de ese niño que llevamos dentro y al que hace tiempo que la sociedad ha matado con sus sempiternos discursos de cinismo e inteligencia emocional.

Hacía mucho tiempo que mi "Yo-niño" no disfrutaba tanto como estos días. A continuación os presento los ocho euros mejor invertidos de la historia. Iván, Alberto... ¡volved pronto, antes de que se nos vaya la pinza por completo!


En 2019, Skynet había perdido la guerra. En vista de que sus esfuerzos por matar a John Connor en el presente no habían tenido éxito, decidió mandar a un Terminator a través del tiempo para intentar asesinarlo en el pasado... cuando ni siquiera había nacido.


Pero como todos sabemos, el Terminator acabó hecho cisco en una máquina prensadora en una fábrica de Cyberdine Systems.


Y este es el humano que enviaron para vencer al Terminator. Sólo tejido orgánico puede viajar a través de la máquina del tiempo. Las ropas han sido añadidas por ordenador por mor de la decencia y el buen gusto.

PD: Todo el rollo de la felicidad y la inocencia no es más que un pegote que me he tirado para justificar el comportamiento lamentable de unas fotos que, desgraciadamente, hablan por sí solas.

viernes, 16 de junio de 2006

X-Men 3 - España 0

Anoche fuimos a ver X-Men 3 a los cines de la Vaguada, que están al lado de nuestra casa. Iván se va a ir a Asturias dos semanas y decidimos ir al cine a modo de pseudo-despedida.

La película no está mal, aunque me quedo con la segunda. Hay cosas muy divertidas y cosas que dan vergüenza ajena, pero vamos, en general está bien para pasar un rato.

De lo que quería hablar es de la razón que pudo motivar al director a poner una secuencia de 15 segundos detrás de los créditos finales. Como soy un poco lento, me he dado cuenta esta mañana.

La razón no es ni más ni menos que la película acaba con una escena casi idéntica. En lugar de Charles Xavier, la protagoniza Magneto, pero el significado es semejante, resuelto con el mismo tempo.

El director, teniendo estas dos secuencias, tenía cinco alternativas:

1) Ponerlas juntas, una detrás de otra (obviamente quedaría horrible).
2) Alargar una de las escenas; por ejemplo, la de Charles Xavier.
2) Meter una tercera escena entre medias (casi cualquiera de los otros múltiples hilos que se cierran al final del film).
3) Descartar una de ellas (probablemente la opción más difícil de todas, dado lo buenas que son las dos secuencias).
4) Dejar los créditos entre ambas. De esta manera dejamos las dos mejores escenas de la película al final de ésta, y al espectador medio-tonto con un buen sabor de boca.

Al final ha optado por la opción posiblemente más sencilla, pero la que a mí me parece éticamente más reprobable. Una cosa es ir de guay y otra cosa es pasarse de guay. Aunque se parezcan, hay una línea muy bien definida que separa ambas cosas. Y es la diferencia entre motivar la inteligencia del espectador y despreciarla.

Claro que, poniéndonos estrictos, Miyazaki hacía cosas muy parecidas en "La princesa Mononoke" o "Mi vecino Totoro". Y a Miyazaki no me lo toquéis. La diferencia es que Miyazaki integraba el final de la historia en los propios créditos. En "Nausicäa" podías ver quién había sido el ayudante del Chino Cudeiro mientras veías cuál era el futuro próximo del Valle del Viento y asistías al brote de esperanza del final.

En fin, que lo único que no me parece bien es que Brett Ratner no se tome la molestia de insinuar que, cual prestidigitador, tiene un doble final debajo de la manga. Me parece vagancia o incompetencia... aunque lo segundo suele derivar de lo primero. El cine también es 1% de inspiración y 99% de transpiración.

sábado, 10 de junio de 2006

La música en el cine

En primer lugar, vamos a desenmascarar una mentira. La banda sonora de las película es todo lo que se escucha en una película, incluyendo los diálogos, el ruido de pisadas, de los coches, la respiración de los personajes... y la música propiamente dicha.

Voy a hablar aquí solamente de la música de las películas, y de qué función pienso yo que debe cumplir en la narración de una película.

Hay directores/montadores que la utilizan asgaya para cubrir aquellos vacíos narrativos que son incapaces de cubrir con otra cosa. Este es el 98% de las películas actuales, y el porcentaje de música utilizado a lo largo de la película suele coincidir con el porcentaje anterior. Como normalmente las películas que están en esta situación son aburridas de por sí, el uso de la música es lo que menos nos preocupa.



Luego está el caso opuesto. Por ejemplo, el dogma 95, en el que, ciñéndonos al tema musical, no puede sonar nada que no esté integrado en la película. Pero como la música es esencial para transmitir sentimientos, Von Trier, Vinterberg y sus secuaces solían utilizar trucos como enfocar una caja de música durante los créditos iniciales, o poner una radio estratégicamente situada en la acción.



Muchos directores usan la música con moderación, en aquellos puntos que les parecen imprescindibles. En estos casos se suele utilizar la música para reforzar una emoción que ya está presente en las imágenes y en el guión. Es en estos momentos en los que el espectador necesita con más urgencia la música, para dar el salto que necesita e imbuirse en los mismos sentimientos que están sufriendo o gozando los personajes. Sin embargo, yo opino que un buen trabajo detrás de la cámara y un buen guión harían innecesaria también la utilización de la música. Hay ocasiones en las que un silencio puede ser más demoledor que todo el orfeón donostiarra.

Luego hay directores como Kubrick, que utilizan la música no para reforzar ideas, imágenes o sentimientos, SINO PARA CONTRAPONERLOS. En muchas de sus películas vemos imágenes que con el sonido apagado nos sugerirían una cosa, pero la utilización de la música nos sugiere otros caminos diferentes. Sin la música clásica de ambos Strauss o de Ligeti, "2001: Una odisea del espacio" no hubiese sido la misma película ni por asomo. O lo mismo podría decirse de "La naranja mecánica" o de "Eyes Wide Shut".



Sin embargo, el mismo Kubrick también practicó otra utilización distinta de la música: es aquella en la que el contexto musical o la propia letra de la canción aportan información imprescindible para el entendimiento de una secuencia concreta. También es famoso el caso de la contraseña que Cruise tiene que dar para entrar a la mansión donde se están celebrando las fastuosas orgías: "Fidelio", la única ópera compuesta por Beethoven, y cuyo argumento -una chica finge una farsa para hacer creer a un hombre que le está salvando la vida- desvela uno de los puntos más importantes de la película: si la muerte de la modelo fue una casualidad o no.



En nuestro corto "Tania", mucha gente presupuso que la música del final sólo estaba allí porque quedaba bonito, contrastaba con la sobriedad del resto del corto y porque era cañera. Sinceramente, esa gente se equivoca. Es cierto que el clímax del corto, los 10 segundos en los que se explica el leit motiv de Iván -incluyendo el plano detalle a la foto-, necesitaban un acicate para reforzar el sentimiento final de ira. También es cierto que el plano final carece del sentimiento suficiente para epatar por sí mismo, debido a una imprevisión de guión y a una falta de medios técnicos. Pero hay poca gente que se ha dado cuenta de que el estribillo que el cantante de The Darkness repite hasta cuatro veces durante los créditos finales dice exactamente esto: "Get your hands off my woman, mother fucker!".

viernes, 9 de junio de 2006

jueves, 8 de junio de 2006

El corazón de las tinieblas

Hace casi un año después de mi primera entrada en el blog. Lo que voy a contar ahora sería una bonita sincronicidad, si no fuese porque es tan terrorífica.

En el post de julio de 2005 "Doomed to be a zombie tonight" hablaba del miedo más horroroso que existe.

Sí, hablo del miedo a uno mismo, a su salud mental y a que la paranoia no esté justificada y realmente estemos locos.

En la madrugada del 6 al 7 de junio, a las 3:28 de la noche, me he enviado un mensaje a mí mismo de asunto "1545453" y de cuerpo "969".

Bien.

Hasta ahora barajo 3 hipótesis.

a) Algún error de gmail. Sería muy extraño, pero cosas peores se han visto en el mundo de la informática.

b) Alguien ha suplantado mi identidad y me está gastando una broma muy cruel. Gmail tiene un departamento para las suplantaciones de identidad, pero tengo que estar muy seguro de ello si voy a denunciarlo.

c) Estoy como una puta chota y me he levantado sonámbulo a las 3 de la mañana, he arrancado el portátil -sin que la chillona música del XP me distrajese un segundo-, me he autentificado en el servidor de correo y me he escrito el susodicho mensaje, para posteriormente apagar el equipo, meterme en la cama y seguir durmiendo como si no hubiese pasado nada.

Ejem.

Si alguien puede descartar la tercera hipótesis, se lo agradecería, porque estoy realmente acojonado.

El mensaje original es éste:


X-Gmail-Received: 56c04ffc334daf23d0f922e7ad6b0245d272ad23
Delivered-To: xxxxxx@gmail.com
Received: by 10.35.45.13 with SMTP id x13cs36184pyj;
Tue, 6 Jun 2006 17:28:53 -0700 (PDT)
Received: by 10.67.103.7 with SMTP id f7mr126889ugm;
Tue, 06 Jun 2006 17:28:53 -0700 (PDT)
Return-Path:
Received: from VIKTOR.org (bzq-88-152-174-27.red.bezeqint.net [88.152.174.27])
by mx.gmail.com with SMTP id u1si206310uge.2006.06.06.17.28.52;
Tue, 06 Jun 2006 17:28:53 -0700 (PDT)
Received-SPF: neutral (gmail.com: 88.152.174.27 is neither permitted nor denied by domain of xxxxxx@gmail.com)
Date: Wed, 07 Jun 2006 03:28:31 +0200
To: "xxxx"
From: "xxxxxx"
Subject: 1545453
Message-ID:
MIME-Version: 1.0
Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
Content-Transfer-Encoding: 7bit
X-Antivirus: avast! (VPS 0622-2, 05/31/2006), Outbound message
X-Antivirus-Status: Clean

969

No tira

Efectivamente, con algunas versiones del Internet Explorer la página web del corto no tira. Yo os recomiendo que os paséis al Firefox, que es una maravilla, pero como solución de contingencia os propongo dos:

1) Ir directamente a esta dirección: http://madrid.servebeer.com/tania/tania.avi

2) Pedírmelo a mí vía messenger :-D

miércoles, 31 de mayo de 2006

Pienso que...

...podíais comentar en el blog qué os ha parecido el corto, asqueros@s! Que hay contadores de descarga y sé que os lo habéis visto. El gran hermano os vigila. Así que ya estáis escribiendo vuestra crítica más despiadada. Sólo se aprende de los errores.

jueves, 25 de mayo de 2006

Tania

Pinchen aquí:

Los dos planos-secuencia más alargados de la historia del cine

Os agradecería muchísimo que comentáseis qué os parece. Prometo no sacar el hacha de guerra.

domingo, 21 de mayo de 2006

Historias de la noche madrileña: "Los coches"

Dejando al margen nuestro penoso intento de hacer nuevas amistades femeninas, la noche dio para mucho, incluyendo una exposición de deportivos a la entrada de una discoteca de la calle Brasil.

En la misma acera, uno de tras de otro: un Mercedes SLR McLaren, detrás un Lamborghini Countach, detrás un Ferrari 360 Modena, y detrás un Porsche Boxter S. No es coña. Y en la otra acera había, de postre, un Nissan 350 Z.

Los conos al lado de los coches indicaban que les habían reservado el sitio con antelación para aparcar.

Con lo que cuesta el Mercedes me compraba un piso en Madrid. Como lo oyen.

Ahí van los datos técnicos, cortesía de Alberto del Blanco, que se ha pasado toda la tarde recopilando información. Por cierto, ¿sabéis que os podéis comprar una réplica de un Lamborghini Countach por 10.000 €? Si os lo estáis preguntando... no, no creemos que lo que vimos anoche fuesen réplicas precisamente.



Mercedes SLR McLaren


Año-2003
Precio-482.500 €
Motor-5.5 L (5439cc) V8 (626 hp a 6.500 rpm)
Imágenes-








Lamborghini Countach


Año-1974–1990
Precio-descatalogado
Motor-5.2 L (5167 cc) V12 (447 CV a 7.900 rpm)
Imágenes-





Ferrari 360 Modena


Año-1999
Precio-149.550 €
Motor-3.6 L (3.586 cc) V8 (400 CV a 8.500 rpm)
Imágenes-





Nissan 350Z


Año-2003
Precio-43.350 €
Motor-3.5 L (3.498 cc) V6 (301 CV a 7.200 rpm)
Imágenes-








Porsche Boxter S


Año-2004
Precio-57.352 €
Motor-3.2 L (3.498 cc) V6 (280 CV a 7.200 rpm)
Imágenes-





La postura del helicóptero

Ayer, después de varios intentos infructuosos de acercarnos a madrileñas pijas, terminamos de forma lamentable haciendo helicóteros (que diría el Gañán).

Sí, amigos. Qué triste que hayan tenido que pasar 26 años para que yo haya aprendido a hacer helicóteros. Y confieso que es una de las cosas más tontas, chorras, emocionantes y bonitas que yo haya visto. Con tres rasgaduras y cinco dobleces es posible confeccionar una divertida alternativa a una noche de juerga.

Sí, ya sé que está quedando un comentario extrañamente sexual y ridículo. Son cosas de la resaca dominical.

En fin, que si vosotros tampoco conocíais este maravilloso origami, os invito a que lo aprendáis, para que algún día todos los helicóteros que podamos ver surcando el cielo sean de papeles de colores.

Paso 1:

Coger un trozo de papel del tamaño indicado. La pila es AAA.



Paso 2:

Haces las 3 rasgaduras indicadas. La rasgadura longitudinal van a ser las hélices de nuestro helicótero.



Paso 3:

Doblar la base del helicótero sobre sí misma. Será el estabilizador.



Paso 4:

Doblar las hélices con la uña como se ve en la imagen, igual que cuando doblamos tiras de papel de regalo.



Paso 5:

Hacemos el timón del helicóptero. Este paso es opcional, ya que he probado a hacerlo sin él y funciona igualmente bien.



Y ¡voilà! Ya está hecho nuestro helicóptero. Todo lo que tenemos que hacer ahora es dejarlo caer desde cierta altura y comprobaréis con alegría y alborozo cómo baja dando vueltas.

Briconsejo: dependiendo del tamaño del papel, de las hélices y del estabilizador, se pueden conseguir que baje más rápido, más despacio, dando vueltas más lentamente o más velozmente... ¡Un sinfín de diversión para un sábado por la noche!

Ala, ya está. Sé que se me ha ido la pinza un poco, pero también sé que sabréis perdonarme :-)

sábado, 20 de mayo de 2006

Y el título del cortometraje es...

..."Tania". Sus directores no han querido desvelar demasiados detalles, pero David ha comentado que "en el fondo, todo lo que yo ruedo son historias de amor. Ya sea el amor onanista de un hombre con su mano, o el amor desgarrado y violento de esta historia".

Pero eso no es todo. En exclusiva, "El diario de estulticia" se complace en presentar una imagen de promoción del corto cedida en exclusiva por su director más joven, Alberto del Blanco.

Próximamente...

...El estreno del cortometraje de acción que revolucionará la cinematografía del siglo XXI.

IDA (d'Olla) Producciones S.L. se complace en anunciar el pre-estreno del segundo trabajo de David Arias como director, secundado esta vez por el afamado Alberto del Blanco (quien, recordemos, fusionó el concepto de Jackass y de Spiderman en uno solo en su rompedora cinta "Volando voy, volando vengo") y por Iván Arrizabalaga (también conocido como Iván, para abreviar).

Repasemos lo que los medios han dicho de ella en el pase previo para la prensa:

"Tres directores noveles se unen para moldear el guión más original que he leído desde Pulp Fiction" (Chicago Tribune)

"La palabra posmodernidad no tenía sentido hasta la llegada de esta pieza deslumbrante" (Libertad digital)

"Este cortometraje supone para la primera mitad de este siglo lo que Ciudadano Kane supuso para el cine del siglo pasado" (New York Times)

"No es una obra fruto de su tiempo: el tiempo es fruto de esta obra. De hecho, toda la existencia espacio-temporal nace de este germen de genialidad hecho celuloide" (Un pirao que pasaba por la calle)


¡¡No se pierdan el estreno de esta obra magna!! Estén atentos a sus pantallas, porque dentro de poco desvelaremos más detalles.

viernes, 5 de mayo de 2006

La clave de la felicidad (parte I)

Sólo voy a apuntar brevemente unas ideas, para que mañana no se me hayan olvidado.

Vengo con mis amigos de los coches de choque y estoy destrozado. Mis manos descansan como las de un cadáver sobre el teclado del portátil (lo que ya es difícil) y mis piernas doloridas buscan alivio en el pijama y en una postura adecuada.

No confío en los psicólogos ni en los psiquiatras, de forma que voy a soltar mi teoría sobre el placer sin haber leído ni un puto libro de psicología.

El placer es la ausencia de dolor inmediatamente después de éste (1). La inmediatez es un requesito necesario.

Otro día seguiré perfilando la definición y buscando ejemplos, la mayoría de los cuales (ya lo adelanto aquí) serán fisiológicos.

(1) Existen sustancias que alteran la percepción del entorno y el propio funcionamiento del cerebro, y que en ocasiones producen euforia. No quiero confundir la euforia con el placer (ni este con la felicidad) así que las omitiré de mi estudio.

sábado, 29 de abril de 2006

Clases

Hay dos tipos de personas: los que viven para trabajar y los que trabajan para vivir.

Hay dos tipos de personas: los que consideran que una mentira piadosa es un acto de piedad y los que creen que una mentira piadosa es una mentira.

Hay dos tipos de personas: los que creen que alguien que se conforma con lo que tiene es un conformista, y los que piensan que en realidad es un tipo que sabe cómo aprovechar lo que la vida le ofrece en cada momento.

Hay dos tipos de personas: los que publican unas fotos y las acompañan de un breve texto, y los que publican un texto y lo acompañan con algunas fotos.

Hay 10 tipos de personas: los que leen binario y los que no.

Hay dos tipos de personas: los que se niegan a pensar que la gente pueda clasificarse en dos categorías, y los que sí lo hacen, sin un asomo de pudor.

domingo, 16 de abril de 2006

Domingo (y 2)

No he vuelto a tener una wifi decente a mi alcance. Lo máximo ha sido internet en un buffet libre, pero no me iba a poner a postear en el blog. Aún no he alcanzado ese grado de locura.

Así que voy a relatar los acontecimientos de los últimos días, hoy...

...domingo.

Amanece en Encamp y mientras yo me ducho, Marcos investiga por internet la historia de Andorra. Al parecer es co-presidida por un obispo y el primer ministro francés. Como bien dice Marcos, si Andorra es un país, ¿por qué no puede serlo Cataluña? Ahí dejo la pregunta.

Llueve ligeramente. Saco unas fotos al funicular que lleva a la gente desde el valle de la montaña, donde estamos, hasta lo alto de ella.

Bajamos hasta Andorra la Vella y dejamos el coche al lado de un centro comercial que parece la iglesia de una secta futurista con dinero. Andorra la Vella está al lado de otra ciudad, a las que une (o separa) el río. Desayunamos en esta ciudad aledaña.

Paseamos por el eje central de Andorra la Vella, donde tenemos la oportunidad de sacar unas fotos a los policías locales, enfundados en unos trajes que eran una mezcla de los de fofito y milikito, chandal ochentero y gorra del "leather man" de los village people.

En fin, no había mucho que ver, así que fuimos hacia coche, rumbo a españa.
En la frontera nos pararon de nuevo, donde un policía me pidió ver la última foto que había sacado (???????????). Sigo preguntándome por qué. Menos mal que todavía no había echo fotos a ningún top-less.

Nos pusimos rumbo a Olot, previo paso por Ripoll, con la intención de ir hasta el parque natural de la Garrotxa. Por el camino nos hicimos un puerto de montaña enorme, donde estaba la caravana del típico loco psicópata de las películas, y los motoristas suicidas. Al menos nos pasaron 40 motos de gran cilindrada, pero por más que recé a todos los dioses de los que sabía su nombre, ninguno accedió a mis súplicas y no vimos sangre ni vísceras de moteros.

Finalmente acabamos llegando a Ripoll, buscando un restaurante. Solo habia un bar donde daban comidas, y además estaba lleno de a) neo-nazis con sus putillas y b) mossos de esquadra y cartabón colándose y pagando con ticket restaurant. Nos cansamos de esperar y acabamos comiendo un pollo en el parque. Hay que matizar que el pollo estaba cocinado, no fuimos asaltando corrales ni nada parecido.

Pero en fin, después de eso cogimos el coche, y llegamos a olot mientras Marcos veía el perfil de volcanes y conos (con "n") reventados por todos los lados. Mi mente divagaba igualmente, pero en otra dirección.

En Olot Covadonga (es decir, nuestro GPS) se perdió, indicándonos que entre las ciudades que le proponíamos ¡no había carretera! Finalmente nos orientaría una niña de 13 años. Cualquiera que nos hubiese visto acercar el coche a la niña, bajar la ventanilla y empezar a hablarle, nos hubiese tomado por pedófilos. En fin.

Fuimos por la carretera hasta San Pau, donde acabamos en una zona de paseos en caballo y senderismo. Allí un gilipollas catalán, un pordiosero de mierda encargado del sitio de información del lugar, nos dijo en catalán que había un par de miradores saliendo de San Pau, pero que no seríamos capaz de interpretar los volcanes. Reprimimos nuestras ganas de escupirle y subimos un cacho pa arriba detrás de un borracho en un Mondeo blanco.

Paramos en un cacho de cuneta y sacamos unas bonitas fotos. Y despues también en el mirador de santa pau, donde hicimos derrapes y contribuimos a joder el Clio un poquito.

Tiramos rumbo Perpignan por una carretera comarcal chunguilla llena de curvas.
Llegamos a figueres; alli llenamos de gasofa y pillamos la autopista.

En la aduana ¡sorpresa! no nos pararon.

Por fin llegamos a Perpignan, donde cogimos mal la entrada, fuimos hasta el centro, aparcamos, fuimos a la plaza Arago, compramos un callejero a un inmigrante español (7 €), y finalmente conseguimos llegar al hotel a pesar del corte de la carretera por las vías del tren.

La recepcionista sólo hablaba inglés, y nos dió un pin code para entrar en la habitacion, que no era un hotel, era un avión. En el peor sentido del término.
la litera era una puta mierda que no estaba recomendad para niños mayores de 7 años. Menos mal que Marcos lo leyó al día siguiente.

Cenamos gracias a la camarera que hablaba español muy bien (nos explico la carta entera), y después de desembolsar 28 € fuimos pa la habitacion a ver fútbol francés y a Lotina y a chapi Ferrer.

Lunes.

Nos levantamos y nos duchamos como pudimos y nos fuimos por patas. Esta vez salimos bastante bien.

Fuimos hasta el centro y en Arago desayunamos con clavazo. Paseamos por la ribera del rio. El agua está limpia, y las francesas buenorras.

Rodeando por el exterior y un bulevar el centro histórico, nos metimos hacia la muralla de mampostes y ladrillos. Subimos por unas escaleras, desembocamos en la escuela militar rara aquella, olivos.

Calles chunguillas; recuerdo de un tío dando patadas a una puerta. Calle de la universidad (barrio árabe). Centro militar. Bordeamos la ciudadela mientras esquivábamos cagadas de perro. Entramos. Vemos un quiosco dentro. Sacamos unas cuantas fotos, algunas de las cuales son comprometedoras.Bajamos a un sótano oscuro, atisbamos a través de las almenaras. Dentro del palacio intentaron cobrarnos quatr euros per personne. Declinamos la oferta.

Seguimos dando vuelta al casco antiguo hasta mas adelante. Despues de evitarnos un cacho, la plaza del teatro sale a nuestro encuentro. Nos hallamos también en la calle de los restaurantes. Escogemos un bar, más o menos al azar. La empleada que nos sirve es tailandesa, el camarero sabe muy poco de español y llama "crême angloise" a las natillas. Los servicios son una porquería; observamos que en muchos sitios son unisex.

Salimos. Intentamos ver el noroeste de la ciudad, pero era bastante cutre, así que finalmente dimos vuelta, pasando por el edificio de correos.

Hacemos pis en un urinario público donde hay varios pordioseros grunges.

Fuimos de nuevo hasta el coche y planteamos la ruta hacia Montpellier.

Las autopistas de Francia son todas de tres carriles y en todas hace un viento de cojones. Hay muchos camiones.

En Montepllier entramos con una suerte acojonante. Pero acojonante acojonante. Después de diez minutos conduciendo al azar por una larga avenida, hacemos un cambio de sentido y giramos una bocacalle y nos encontramos de lleno con el hotel Les Myrtes.

Una vez en el hotel descubrimos que la habitación no tenía dos camas. Nos quejamos pero no conseguimos nada. La gorda recepcionista sólo era eso, una gorda.

Dejamos las cosas y vamos hasta el centro, hasta la plaza de la Comedie. Paseamos por el boulevar hasta el Corum, mientras sacamos unas fotos del tranvía. Rodeamos y volvemos a la Comediè. Tomamos una cerveza en una terraza. Atravesamos el centro comercial y llegamos al Antígono, donde encontramos la piscina olímpica, unos edificios acojonantes (que cobijaban hoteles, oficinas y muchas residencias), y un montón de réplicas de esculturas clásicas: Diana, Venus, Baco, Victoria de Samotracia. Llegamos al río y allí damos la vuelta para cenar. Acabamos en un asqueroso Mcdonalds muertos de hambre. Meamos en unos servicios públicos que requieren de combinación de seguridad.

Un yonki casi se ostia con el de al lado, por las tetas de la tia (se adjuntará foto de la tia) o por el efecto caballo. Al final le echaron. Nosotros nos fuimos por patas, en parte porque habíamos acabao y en parte porque el yonki nos daba mucho yuyu.

Nos metimos en el casco antiguo. Las calles a las 8 y media de la tarde estaban lúgubres y vacías. Vimos unos PLATANOS ENORMES junto a la chapelle Saint Charles. También cerca de allí estaba el Arco del triunfo y el Parque del palacio de Perou. Nos equivocamos de calle, divisamos una pseudo catedral y damos la Vuelta para ir hasta el hotel.

Escribimos este croquis mental.

Escuchamos a la de la habitación de al lao fingir un orgasmo, bastante mal, la verdad.

Martes.

Día romano. Nos levantamos y paramos en una gasolinera para desayunar algo. compramos un mapa de Nymes, no sé muy bien pa qué.

Directos pal ponte du Gard, donde tuvimos que pagar 5 euros por aparcar el coche. El sitio estaba petao de americanos, alemanes y algún japo que otro.

Subimos hasta arriba, por unos caminuchos de cabras. Bajamos hasta abajo al lao del rio. Vuelta al coche.

Enfilamos para nymes. Un psicópata nos sigue. Nos sigue. Nos sigue. Marcos intenta darle esquinazo pasando un semáforo en rojo. Aparcamos. Creemos que nos ha visto. Yo me cojo el portátil por si acaso.

Llegamos hasta el circo romano, les arenes. Allí descubrimos que podíamos haber aparcado al lado y así mi espalda no se hubiese resentido tanto.

Sacamos unas fotos y rodeamos la edificación. Cuando vemos el precio (escandaloso, no recuerdo cuánto) descubrimos que no teníamos tantas ganas de verlo por dentro. Nos ponemos en marcha y vamos hacia una especie de partenon del siglo V. Está todo medio en obras, ciudad under construction.

Llegamos al partenón ese y nos sentamos un rato. Pruebo las wifi. detecto 12 o por ahí, todas chapadas. puta mierda de pais.

Vamos a un puesto a comprar unos bocadillos y volvemos al templo a comérnoslos allí y a profanar la historia.

Después de comer damos un voltio por el casco antiguo y terminamos tirados en un parque tomando el sol.

Vamos otra vez hacia el coche. Éste empieza a hacer ruidos raros. Nos asalta el pánico. El psicópata nos ha agujereado el depósito del líquido de frenos. No. Es otra cosa, pero no sabemos muy bien el qué. Acojonados estamos.

Decidimos que por la tarde vamos a ver la Camargue. conducimos y llegamos a un puesto de información, donde echamos una meada en medio de la nacional. observamos una escena a lo "cujo". conducimos hasta el parque ornitológico. Allí descubrimos que hay que pagar entrada. Nos negamos. seguimos conduciendo hasta Sant Maries de la Mer, un pueblecito costero muy turístico y "pintoresco". vamos caminando por el rompeolas haciendo parkour (al menos yo lo intento). Callejeamos un poco por el pueblo, Marcos compra unas postales.


Volvemos a cojer el coche y vamos dar un rodeito para ver si localizamos otra ruta de senderismo para la que no hay que pagar. Llegamos a Cacharel, donde vemos por fin los putos flamenco. Como el viento era un tocapelotas, solo estuvimos unos minutillos viendo aves cuellilargas y rosas. Qué más se puede pedir.

Como es pronto, sugiero pasar por Arles para conocer el pueblo. Vemos dos columnas que son todo lo que quedan de un anfiteatro romano, y otro circo romano reconstruido al 75 por ciento.

Cenamos en una pizzeria gracias a un camarero que sabia tres frases en español, y a mi pronunciación exquisita del francés.

Vamos hasta el coche bordeando el río, donde sacamos unas bonitas fotos de la puesta del sol.

volvemos a montpellier.

Miércoles.

El coche no va bien. Los ruidos que hace serían normales en una mina de carbón, pero no en un clio (le clio rouge). Por unanimidad decidimos no ir hasta marsella (hubiesen sido mas de 300 kilometros), y a cambio propongo un dia de descanso en la playa. Marcos acepta a regañadientes. Primero vamos a desayunar al centro de Montpellier; compramos unos pains du chocolat en una boulangeriè y nos los comemos en el parque cual vagabundos.

Luego en el mercadillo yo compro unas manzanas y unas mandarinas y Marcos un pan. Va a ser toda nuestra comida.

Vamos al hotel a por el coche. Yo bajo el portátil e intento localizar alguna wifi desde la terraza del hotel, pero es inútil.

Cogemos el coche y enfilamos a Palavas, el pueblo más cercano con playa.

Vemos el canal y las tiendas adyacentes, el rompeolas, y luego vamos bordeando la playa. Nadie se baña, aunque hay algunas personas en la arena.

La playa es de arena fina, aunque hay muchos restos de crustáceos y bulbáceos (a ver si cuela) muertos. Eso no sé si me inspira confianza o me la resta. De todas formas no tenía intención de bañarme.

Lo que sí hago es tumbarme en la arena y mutar un par de horas, mientras Marcos se va a dar un paseo por ahí. ¿He dicho ya que no le gusta la playa?

A mi lado se sienta una francesa de más de 40 años que estaba bien buena, y encima se pone en topless. Yo lo que me empiezo a poner es enfermo por su culpa, aunque hago un esfuerzo heroico por contenerme. Lo moldeable de la arena me ayuda en mi propósito. Ya me entendéis.

Me como la fruta y a las 3 y media levantamos el campo. Nos tomamos unas cervezas en una terraza del pueblo. Joder, qué buenas están las francesas.

Cogemos el coche y volvemos a montepellier, y volvemos al centro. Nos tomamos otras cervezas en la plaza de la comediè. Yo robo un vaso de cerveza que más tarde se rompería. Descubrimos que nos hemos vuelto expertos en pedir cerveza. Nos podremos morir de hambre en Francia, pero no de sed. Como no tenían la kronenberg 1664, pedí una caña. Todo esto en francés. Ole mis huevos.

Después de esto fuimos a dar una vuelta por el casco antiguo, otra vez. El dia del Mcdonalds habiamos visto unas calles con un huevo de bares y restaurantes, asi que decidimos probar suerte allí con la última cena francesa.

A las 19:30 entramos en un sitio que parecía el más barato de todos. Tras testear a los camareros, uno de ellos hablaba inglés. Lástima que nosotros no. A duras penas le rogamos que nos tradujera la carta al inglés y pedimos lo que buenamente pudimos. No había el menú expuesto en los tablones de la entrada, así que tiramos de carta. De primero un foie mu rico y mu afrancesao. De segundo yo me tomé un bistec y marcos una lasagna. Y de beber, water.

Decidimos que después de 4 días, aún no le hemos pillado el truco a los horarios franceses para las comidas y las cenas. Comida, francés... me tenéis que perdonar el burdo juego de palabras. son las 2:30 de la noche del sábado y estoy escribiendo esto para que no se me olvide.

Después de la cena fuimos pal hotel de nuevo.

Jueves.

Dejamos el hotel. Un negro de dos metros que está en la recepción nos pide la tasa de un euro por día y por persona. Desisto de preguntarle a qué viene esa tasa. Repito: mide dos metros, y es negro. Da miedo. Sí, lo reconozco, soy un racista que cuando ve a un negro de dos amenazadores metros de alto con cara de mala ostia se acojona. Qué se le va a hacer.

Pillamos el hotel mientras agradecemos a dios haber abandonado por fin esa casa de putas literal. Nuestro próximo destino es Barcelona.

El miedo que nos embarga (al margen de la imagen del susodicho negro, que todavía nos impregna las retinas) es que se nos joda el coche. Los ruidos se estabilizan. No van ni a mejor ni a peor. Simplemente se dejan escuchar en los cambios de marcha.

Enfilamos la autopista mientras yo desayunaba las 3 mandarinas que me habían sobrado el día anterior, y en un plis plas nos plantamos en españa, previo repostaje de 10 euros en gasolina para poder llegar a la frontera. En Jonquera (como su propio nombre indica, la ciudad de los jonquies) llenamos el depósito a gusto, con una gasolina que cuesta 30 céntimos menos el litro. La noticia es que no nos pararon ni nos cachearon ni nos registraron en la aduana. Debía ser la hora del café, porque desde luego, después de 6 días de viaje, nuestras pintas no habían mejorado precisamente.

A las dos menos algo aparcamos y a las dos y algo llegamos al parque Güell. Menos mal que el Gaudí está muerto, porque si no lo hubiese matado yo con mis propias manos. Cómo se puede hacer un parque con tantas cuestas para arriba? Y además lo jodido que es acceder a él desde ciertos puntos. No sé muy bien por donde entramos, pero al final entramos.

El parque es muy bonito, la verdad. Sólo le sobran los putos turistas de mierda como nosotros. Sobreexplotado, esa es la palabra. Un apocalipsis biológico no le vendría mal, y reducir la tasa de visitantes al 1 por ciento más o menos, que es lo ideal en ese parque. al margen de eso hay que reconocer que el parque es muy bonio y se integra muy bien en la montaña.

lo siguiente que recuerdo es que decidí bajar por unos pinos y que nos costó 25 minutos volver al parque Güell, previo paso por el Carmel y por la bajada (o subida, mejor dicho) de la Gloria. ¡Escaleras mecánicas! ¿Quién fue la lumbrera a la que se le ocurrió poner escaleras mecánicas en medio de la calle? Si no es por él, a estas horas estaría muerto de un infarto de miocardio. No sé cómo hay catalanes gordos, con la cantidad de ejercicio que les oferta la ciudad.

Salimos del parque y comimos en una bocatería un bocadillo de tortilla y otro de fuet. Cogimos el coche justo a la hora a la que empezaba otra vez la hora en el parquímetro, y fuimos hasta la sagrada familia. De mutuo acuerdo aparcamos malamente y dimos una vuelta de cinco minutos alrededor de la catedral, pero ninguno de los dos tenía intención de entrar. La verdad, no miré ni el precio, pero seguramente no hubiese entrado aunque hubiese sido gratis. De nuevo demasiada gente, y demasiada religión.

Estábamos cogiendo un ritmo interesante, así que fuimos a Montjuic, primero al amago de mirador, y luego al mirador de verdad, que no es otro que el castillo de Montjuic, donde se obtienen unas vistas espléndidas de la ciudad y del muelle de carga. Allí pasamos bastante de la tarde, tomando un helado y fingiendo disparar los cañones a los imperialistas españoles.

Cansados, cogemos el coche y vamos hasta Cerdanyola, donde teníamos el alojamiento. Vamos a cenar a un chino (como todo el mundo sabe, es la típica cena catalana) y volvemos al hotel.

Viernes.

El cansancio se hace notar. El plan es sencillo: ramblas, casco histórico y barceloneta.

Cogimos el tren en Cerdanyola y bajamos en Plaza Cataluña.

Empezamos bien por las ramblas, viendo a los mimos y a los memos. La cosa se torció un poco en la cafetería, donde quedó demostrada la total incompetencia de los camareros españoles frente a, por ejemplo, los franceses. Pagué el chocolate con céntimos sueltos para joder al camarero, y acabamos de bajar las ramblas. Llegamos al paseo de Colón, con foto obligatoria al genovés que señala su tierra.

Luego torcimos a la izquierda y fuimos por la zona del maremagnum, donde vimos a un tonto del culo en un segway, y unos cuantos yates. Ahí entramos en un debate sobre el equilibrio económico internacional y los juegos olímpicos. otro helado (de limón).
después de la zona de muelles, fuimos hasta las playas artificiales, hasta llegar a las torres gemelas y la sardina gigante. Ahí dimos una vueltecilla y volvimos pal casco antiguo, donde comimos en un OVNI, un buffet libre con terminales conectados a internet y un amplio menú de ensaladas y pastas.

La verdad es que el cansancio nos tenía un tanto abotargados, así que después de comer fuimos a buscar el barrio gótico (el cual sospecho que no encontramos, porque lo único que vimos fueron calles tortuosas y de aspecto amenazante, policías cacheando a moros y gente pasando a más velocidad de lo normal). Allí nos tomamos una heineken, después de lo cual decidimos volver para el hotel, aunque era relativamente pronto (no eran aún las 6).

Cogimos el tren de regreso y antes de las 19:00 estábamos en el pueblo. Una hora después entramos en el cine a ver V de Vendetta (estaba en castellano) y despué de lo cual nos fuimos a descansar al hotel, agotados pero satisfechos.

Sábado.

Nos levantamos pronto. Desayunamos en un bar de carretera camino de Zaragoza. En Zaragoza hubo algunos problemas para encontrar la estación, pero al final milagrosamente nos encontramos ante ella. Repartimos el bote, tras cambiar el billete me despedí de Marcos y me fui a una cafetería a hacer tiempo. No había wifis abiertas. Al rato fui a la estación y cogí el autocar. Me senté al lado de una australiana que me vino dando la chapa todo el camino de regreso. Imaginadme a mí (¡a mí!) asintiendo todo el rato, como si la entendiese algo más del 40 por ciento de lo que me decía, y preguntándola algo de vez en cuando. La tía había ido a Holanda simplemente a ver tulipanes. No me jodas. Sí, tulipanes. Y yo me llamo Andrés. Y luego decía que había perdido el otro autocar y que la habían tenido que recolocar en este. Lo que pasa es que tendría miedo de que los perros le detectaran el alijo de cáñamo que se traía de los países bajos. En un momento me enteré que tenía dos hijos en Australia, que uno de ellos era un geek, y que ella se dedicaba a viajar y a enseñar inglés, pero que se iba a volver a Japon porque en Europa lo de enseñar inglés no le daba dinero suficiente para irse de viaje todo lo que quisiera. No te jode. Y yo ahí manteniendo el tipo, con mis cutres frases hechas para salir del paso. Quién me mandará a mí sacar el portátil en el autocar, todo porque mi fondo de pantalla le recordó a Australia... Pues si el embalse de San Juan le recuerda las playas australianas, desde luego la pobre mujer tiene un problema grave de vista.

A las 4 y media llegué a Madrid, a las 5 me pseudo-atracó un yonki a doscientos metros de casa -aunque sólo me sacó 2 euros-, y a las 6 me tumbé en el sofá a mutar un poco. Ahora son más de las 3 de la madrugá (saeta time) y voy a acabar esta frase y a dejar el resto para mañana.

Au revoir.

domingo, 9 de abril de 2006

Sábado, 8 de abril

En Encamp, a 7 kilómetros de Andorra la Vella, he localizado por fin una wifi funcional. En Irún no fue posible, ni en el hotel ni en la cafetería donde desayunamos esta mañana. Voy a aprovechar para hacer un resumen de estas dos jornadas.

Ayer fue bastante tedioso; tras salir del trabajo a las 2:25, llegué al intercambiador de Avda. América con más de media hora de adelante. No hubo incidencias en el viaje. Salimos de Madrid por la A-1 (Somosierra, Burgos, Navarra, Donosti, Irún).

Lo curioso es que no conocía San Sebastián. Ahora puedo decir que he estado cinco minutos en, según lo que muchos dicen, la ciudad más bonita de España.

Llegué a Irún con diez minutos de adelanto (es decir, a las 21:50), pero después de cinco minutos dando vueltas, tuvo que llamar a Marcos para que viniera a buscarme desde el hotel. Nos encontramos sin problemas y fuimos a cenar a una bocatería de la zona de marcha de la ciudad. Me comí un bocata de lomo con pimientos y una Heineken. Después fuimos a conocer parte de la ciudad lineal que es Irún. Vimos las rías de noched y volvimos pronto al hotel, que era un Ibis de las afueras.

Hoy sábado por la mañana nos hemos levantado pronto, a las 08:00 más o menos, y después de ducharnos hemos ido a una cafetería donde, infructuosamente, he intentado localizar una wifi desprotegida. No había ninguna al alcance.

Después hemos emprendido la marcha hacia La Frànce. No hubo muchos problemas hasta Pau, salvo el de los peajes, que los iban cobrando cada 15 kilómetros. Era poco dinero, pero pagamos al menos 3 veces en menos de 100 kilómetros. En Pau tuvimos un incidente divertido con cinco gendarmes, que nos debieron tomar por terroristas, narcotraficantes o pedófilos, lo menos. Los huesos humanos que lleva Marcos en el Clio y la triste explicación de que íbamos a hacer turismo al Tourmalet no ayudaron a mejorar nuestra imagen. Después de registrarnos todo el equipaje, pedirnos la documentación e interrogarnos sobre los motivos de nuestro viaje, se apiadaron de nosotros y nos dijeron que el Aubisque y el Luz Ardiden estaban cerrados.

Fuimos entonces hasta Lourdes, donde confieso que sacamos unas cuantas fotos del bunker que tienen allí montado, y después de preguntar en la oficina de turismo, fuimos hasta el Tourmalet. Sus últimos 4 ó 5 kilómetros estaban cerrados, pero llegamos hasta la estación de esquí, donde comimos las mejores pizzas de mi vida (y un cafe ou leite). El Tourmalet estuvo chulo, pero fue bastante más bonito (en mi opinión) el Col D'Aspin. En breves publicaré las fotos, pero adelanto que es una pasada.

Después del col D'Aspin nos asaltó la duda. ¿Cómo asaltaríamos Andorra? ¿Por arriba o por abajo? Después de mucho dudar (eran ya las cuatro y media o las cinco) decidimos hacer la ruta apriorísticamente más corta y más bonita, que era por abajo (valle de Arán) y por puertos de montaña.

Reconozco que fue una ruta muy hermosa, y las fotos dan fe de ello; pero después del sexto puerto de montaña estábamos agotados. Los últimos kilómetros se nos hicieron interminables, y no veíamaos la hora de atravesar Andorra la Vella y llegar a Encamp.

Al final hemos llegado algo antes de las diez, he puesto a descargar las fotos en el portátil y hemos ido a desayunar al restaurante de enfrente, donde nos hemos comido unos macarrones a la carbonara y un redondo de pavo con setas y patatas, además de una Heineken. Contundente.

Mañana intentaremos ver Andorra la Vella y cercanías, ir por la tarde al valle de la Garrocha, y a última hora llegar a Perpignan.

Si tengo internet, seguiré informando.

martes, 4 de abril de 2006

Eversión y cierre de los discos imaginales

Resulta que, atendiendo a su grado de metamorfosis, hay 3 tipos de insectos, básicamente. Los que son prácticamente iguales cuando nacen que en su etapa adulta, los que se parecen, y los que son como un huevo a una castaña. Estos últimos tienen varias etapas de metamorfosis (larva, prepulpa, pulpa, etc). Bien, pues hay ciertos insectos de esta clase, como la mosca de la vinagre, que en su etapa de pulpa tiene unos discos en su cuerpo (23, para ser exactos) donde está recogida la epidermis que tendrá cuando sea adulta. Cada disco se corresponde con una zona (uno disco por cada ala, uno disco por cada pata, etc). Se llama eversión y cierre, respectivamente, a las etapas de rotura de estos discos (se pliegan "como guantes" cuando llega el momento) y fusión entre ellos, para completar la nueva epidermis del individuo.

Lo curioso es que haya gente que se dedique a investigar estas cosas. ¿Tendrá alguna utilidad? Soy de la opinión de que, aunque no la tuviese, es importante que se dedique tiempo a estas investigaciones, porque sino, ¿quién las haría? ¿El ser humano sólo debe avanzar en aquellas investigaciones que resulten prácticas o útiles? ¿Desde cuando el conocimiento por el conocimiento es inútil?

Bien se trate de una mosca, o de formular una teoría cuántica de la gravedad por medio de los resultados predichos por las ecuaciones de la teoría de cuerdas aplicadas a un espacio-tiempo hiperbólico curvado negativamente, son cosas que están en la naturaleza y que son susceptibles de ser investigadas. ¿Debemos negarnos a ello, aduciendo prioridades diferentes?

Al fin y al cabo, aún estamos en la era del capitalismo feroz. El tiempo de los míos aún no ha llegado.

domingo, 2 de abril de 2006

Un sentimiento

Hay veces en las que uno se siente... no sé cómo expresarlo. Hastiado de todo; del trabajo, de la gente, del lugar donde vive... incluso de los amigos. Cuando ese hastío alcanza cotas más altas, aparece la rabia. Y cuando aparece la rabia, está el punk.


Una de las mejores portadas de todos los tiempos.

domingo, 12 de marzo de 2006

Domingo

No sé qué hora es. Tengo el reloj guardado en la mochila y no pienso sacarlo. Sólo sé que es domingo y aún hace sol. He tenido que venir al Parque del Norte de Madrid para darme cuenta de ciertas cosas que en Gijón me habían pasado desapercibidas.

Madrid. La ciudad más fea y ruidosa en la que he vivido. Una naturaleza muerta en todos los sentidos.

Por eso resulta tan paradójico que haya tenido que estar aquí para poder haber escrito esto. O no tanto. Quizás no hace más que confirmar eso de que no apreciamos lo que tenemos hasta que lo hemos perdido. Y que en lo peculiar, en la excepción, reside la belleza.

Después de la semana de trabajo más dura de mi vida, decidí desconectar de todo: de la casa, de los compañeros, de la ciudad. Pero es imposible escapar de Madrid, de manera que lo que hice fue ocultarme en ella. Ayer sábado me perdí en el Retiro, y hoy he venido hasta el Parque del Norte.

Tras mucho tiempo he vuelto a sentir la hierba bajo mis pies desnudos; el calor del sol bronceando mis mejillas; el trinar de los gorriones (sí, y por qué no, el graznar de las urracas). Anoche sentí un déjà vu, buscando mis cosas sobre la hierba, en la oscuridad de la noche. Y hoy he vuelto a Gijón, a la casita de Fano de mis padres, a los domingos de primavera. De alguna forma he regresado un poco a mi infancia.

Si me preguntaran qué es lo que más desearía en el mundo, una sola cosa, creo que sé lo que respondería: no perder nunca ese trocito de infancia; mantener siempre aunque sea una mínima porción de inocencia, de sentido de la maravilla.

Hoy creo que he recuperado algo que había perdido estos meses. Sentir cómo una hormiguita negra corretea por mi pierna, provocándome cosquillas. El ladrido de un perro a lo lejos. La brisa suave que acompaña el ritmo de mis pensamientos adormecidos.

También me he dado una cuenta de una cosa: ya es primavera. Los árboles más tempraneros del parque ya están en flor: diminutas y preciosas flores rosáceas. Y siento que éste ha sido uno de los años que más deprisa han pasado. Hace bien poco estaba hablando de la nieve. Y recuerdo conversaciones con mis compañeros poco anteriores en las que les vendía la belleza del otoño, de las hojas secas pavimentando las calles y del sol frío sobre los tejados.

Por eso he empezado diciendo que es extraño que sea en Madrid donde me haya tenido que dar cuenta de estas cosas. No sé si soy sólo yo, pero tengo la sensación de que el ser humano está renunciando a demasiadas cosas. Yo, desde luego, no pienso hacerlo. Aunque sea en un maldito parque; aunque a ambos lados esté rodeado de edificios; aunque el ruido de los coches acompañe, lejano, el canto de los pájaros; a pesar de todo eso, seguirá mereciendo la pena venir aquí, aunque sea para entonar un melancólico lamento por el maravilloso mundo que estamos a punto de destruir.

jueves, 9 de febrero de 2006

Temporada de nieve

Hasta ahora nunca me habían gustado las navidades, y ya sé por qué.
Nunca había visto nieve tan blanca y tan bonita.

A uno le hace preguntarse qué es exactamente lo que tiene la nieve para que resulte tan hermosa. ¿Acaso nuestra mente, lavada por años de doctrina católico-cristiana, la asocia con un concepto maniqueísta de pureza? ¿Será porque el blanco contiene todos los colores del espectro visible? ¿Acaso por la cadencia majestuosa con la que se precipita desde el cielo hasta el suelo? ¿Tal vez su gelidez extrema nos evoca mundos helados de leyendas nórdicas?

Sea lo que sea, lo cierto es que, objetivamente hablando, la nieve es una putada concebida y ejecutada por la naturaleza. El invierno es sinónimo de muerte. Debajo de esos 15 centímetros de nieve del Retiro hay un césped helado, muerto, que probablemente no se repondrá. Los insectos que no se hayan podido esconder lo suficientemente bien a estas alturas estarán sirviendo de comida a los pocos pájaros que hayan sobrevivido. Con los frutales congelados, los únicos que seguirán piando serán los que se hayan preparado con tiempo, o los carroñeros. En tiempos difíciles, subsisten los más fuertes y los que tienen menos escrúpulos.

Nosotros, los seres humanos, vemos las blancas navidades desde una perspectiva muy cómoda, pero no sería mala idea que de vez en cuando pensásemos en cómo nuestros antepasados prehistóricos lograron sobrevivir a las glaciaciones.

Así que cada vez que lances una bola de nieve a tu amigo y te solaces viendo la nieve caer mientras esperas ese autobús al que se le ha congelado el líquido de frenos y que tardará aún buen rato en venir, recuerda que probablemente nuestra especie, gracias a su nivel tecnológico, sea la única a la que la nieve no le siente como una patada en el culo.

De todas formas, también puedes levantar los brazos e intentar atrapar los enormes copos de nieve en su parsimonioso descenso, mientras piensas lo jodidamente bella que hoy te parece la ciudad.

domingo, 22 de enero de 2006

La Diosa de la voz rasgada

Bonnie Tyler, ¿quién si no?

El viernes decidí ir a hacerme socio de la biblioteca municipal de la Vaguada, aquí en Madrid. Dejando a un lado el hecho de que la entrada parece Sarajevo en sus buenos viejos tiempos, de que el tío del mostrador era, como mínimo, del proyecto "Hombre", y de que los libros están mal organizados (la narrativa ni siquiera la diferencian por idioma), la biblioteca en sí no está demasiado mal. Después de observar que siguen sin tener nada de Heinlein, y que los libros de fotografía digital eran un saco de mierda, decidí pasarme por la sección de historia y aunque dudé en coger el tocho de la revolución rusa, al final me decanté por "El Tercer Reich: una nueva historia". Aún no lo he empezado, ya os contaré.

Después de coger el Dirigido de marzo en el que dedican el dossier al chambara (cine de espadas/samurais), me dirigí a la zona multimedia y mis ojos se encontraron con el "Heart Strings" de Bonnie Tyler, un disco del 2003. Me armé de valor y lo cogí.

En este punto debo decir algo sobre mi relación con Bonnie Tyler. Me quedé tan sobrecogido cuando escuché el "Greatest Hits", que durante mucho tiempo he tenido miedo de coger nada más de ella, por temor a que me decepcionase.

Pero este "Heart Strings", al menos, no lo hace. Es un disco de versiones de canciones de Springsteen, Police, U2, etc, cantadas por una de las voces más emocionantes del siglo XX. Con una mezcla de rock sinfónico y balada romántica, la cantante galesa nos recuerda en cada tono que fue y es una de las mejores vocalistas femeninas del rock.

Por lo menos, y hasta que me atreva a escuchar otro disco suyo, seguiré perdidamente enamorado de Bonnie Tyler, de su voz, y de los sentimientos que sus canciones desatan en mí. Sentimientos de un amor que pudo ser y que se malogró; de un amor que será. Quizá.

En la incertidumbre reside la belleza del milagro.

miércoles, 28 de diciembre de 2005

No eres de donde naces...

Estoy tirao en el sofá y Alberto está pegando tales voces por el teléfono que si no lo deja en breves segundos, voy a levantarme y a incrustarle el portátil en la cabeza. No. Mejor que no. Casi merecería la pena, pero no.
Tenazas me mira con una mueca de odio. Mis virus me están dando mucho por el culo; tanto, que puede que esta sea mi última entrada en el blog.
Para una vez que entro en el messenger, la gente no lo hace. El portátil se calienta y su calor se extiende sobre mis rodillas.
De repente Alberto cuelga y se hace la paz. Se hace el silencio.
Estoy jodido, pero me siento mejor.

sábado, 22 de octubre de 2005

Día 44

Joder, dos meses ya. ¿A cuántos días de paro tendré derecho? Vale más no pensar en eso.
Bueno, será gracioso en el futuro mirar este diario en archive.org (que, por supuesto, me está cacheando desde el primer día :-P) y reírme con mis propias tonterías, porque nadie más lee este puto blog.
En fin, que todavía no sé si me voy o si me quedo, si las nubes huelen a algo o son mis calcetines, si el ser humano está involucionando o si somos simplemente espirales autoreplicantes de ADN. Alguien descubrirá, en algún lugar, algún día, que en mis palabras está contenido todo el sentido de la vida. Lo difícil es saber cuáles son, y en qué orden hay que ponerlas.